Agustín “un Gran Predestinacionista” al igual que Calvino.

Pierre Bayle divulgó[1] su lectura status quaestionis, donde considera el estado de la recepción de Agustín, es decir, con un enfoque particular con respecto a el obispo de la soteriología de Hipona, entre los reformados, Dominicos, jesuitas, y arminianos en la época de la reforma y posterior a la reforma:

La aprobación, cuyos concilios y papas han dado a San Agustín, en la doctrina de gracia, añade estupendamente a su fama; pero, si esto no hubiera sido así, los jesuitas, en los últimos tiempos, habrían estado altamente avanzados en sus prohibiciones contra él, y disminuido su autoridad. Nosotros hemos mostrado en otro lugar, que toda su política (la de los Jesuitas) podría raramente guardarse en decoro y prevenir sus ataques indirectamente. Es cierto, que el compromiso de la iglesia de roma está por debajo, con respecto a el sistema de San Agustín, pero, lo hacen caer en una perplejidad que es muy ridícula. Debería resultar evidente para todo los hombres que puedan examinar sin ninguno prejuicio y con las capacidades suficientes, que la doctrina de Agustín y la de Jansenius, obispo de Ypres, son una y la misma; de modo que no se puede, observar sin indignación, que el tribunal de Roma se alaba por haber condenado a Jansenius y, sin embargo, conservan a san Agustín con toda su fama, las dos cosas son ciertamente incongruentes. Aun hay más, en la condena de la doctrina de libre albedrío de Calvino, se condenó también la de Agustín; pues ningún reformado negó, el consentimiento de la voluntad humana, la libertad del alma, ni el sentido que Agustín le daba a las palabras concurrencia, cooperación y libertad. En otras palabras, y para ser más claro, no hay ningún reformado que niegue el libre albedrío y su uso en la conversión — libertad, si estos términos se entienden según las ideas y definiciones de san Agustín.[2]
Los condenados por el concilio de Trento (en este sentido) no rechazaban el libre albedrío, pero como con este término pretenden significar una libertad de indiferencia (Post Caída). Lo Tomistas rechazan también este último concepto y, sin embargo, pasan por muy buenos romanistas/papistas. ¡He aquí otra extraña escena! La predeterminación física de los Tomistas, la necesidad de la gracia de San Agustín, la jansenistas, y la de Calvino, son una y la misma cosa en el fondo; a pesar de esto, los tomistas repudian a los jansenistas, y ambos grupos piensan que es una calumnia acusarlos de enseñar la misma doctrina que Calvino. Si uno pudiera ser juez sufrido del pensamiento de otras personas, aquí sería un excelente lugar para decir, que los doctores (de Trento) son, en este caso, grandes comediantes, y, solamente están actuando un papel, y es que no podemos, sino ser sensatos y aceptar, ya sea, que el concilio de Trento condenó una simple quimera, que nunca entró en los pensamientos de los reformados, o bien que condenó, al mismo tiempo, a San Agustín y la predeterminación física de los Tomistas. De modo que cuando se jactan de tener la fe de San Agustín, y de nunca haber variado en cuanto a su doctrina, no solo está destinado a preservar su decoro, y guardar su sistema de la destrucción, los cual una confesión sincera de la verdad ocasionaría inevitablemente. Es una gran alegría para algunos ministros, que los feligreses nunca se van a molestar en cuestionarles por cualquier cuestión su doctrina; si lo hacen, posiblemente, más a menudo existirían motines contra ellos que en contra de los recaudadores de impuestos. Les dirían a ellos; Ladrón no sabes que nos engañan, usted merece ser enviado al arado por su estupidez; y, si lo sabe, sepa usted, que se merece estar encerrado entre cuatro paredes, con pan y agua, por su maldad.
Los Arminianos trataron de forma cordial a este padre de la iglesia: y pudieron haber dejado perplejos el mundo, al igual que los Jesuitas; pero pensaron que era mucho mejor renunciar a San Agustín en su totalidad y dárselos a sus adversarios, y reconocerlo como un gran Predestinacionista al igual que Calvino. Sin duda, los jesuitas han hecho lo mismo, mas en su caso, no se atrevieron a condenar al doctor a quien habían aprobado los papas y concilios.

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Notas:

[1] En su diccionario histórico- critico.

[2] Institución de la religión Cristiana II.II.8

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Dr. J. Jordan Ballor

(Dr. teología, en la Universidad de Zurich;. Dr en Filosofía, en Seminario Teológico Calvino) es investigador principal y director de publicación en el Acton Institute para el Estudio de la Religión y la Libertad, en la que también sirve como ejecutivo editor de la Journal of Markets & Morality. Es autor de Get Your Hands Dirty: Essays on Christian Social Thought (and Action) (Wipf & Stock, 2013), Covenant, Causality, and Law: A Study in the Theology of Wolfgang Musculus (Vandenhoeck & Ruprecht, 2012) and Ecumenical Babel: Confusing Economic Ideology and the Church’s Social Witness (Christian’s Library Press, 2010), así como editor de numerosas obras, entre ellas Abraham Kuyper Collected Works in Public Theology. Jordan también es director asociado del Junius Institute for Digital Reformation Research del seminario teológico Calvino. Es autor de artículos en publicaciones académicas como; The Journal of Religion, Scottish Journal of Theology, Reformation & Renaissance Review, and Journal of Scholarly Publishing, y ha escrito piezas populares para los periódicos, incluyendo el Detroit News, Orange County Register, and The Atlanta Journal-Constitution. En 2006, Jordan fue reseñado en el libro, Nation: 50 Activists, Artists And Innovators Who Are Changing The World Through Faith. Los intereses de estudios de Jordan incluyen estudios de la Reforma, las relaciones Iglesia-Estado, la antropología teológica, ética social, la teología y la economía, y la metodología de la investigación. Jordan es un miembro de la Iglesia Cristiana Reformada en América del Norte(CRCNA)

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