“El escritor es simplemente un trabajador que tiene la obligación de escribir”

La última novela del escritor Alejandro Hernández y von Eckstein. Ph: Sitio del autor.
Alejandro Hernández y von Eckstein es uno de los escritores más activos de la escena local. Con ediciones agotadas de sus libros, su intensa producción abarca novelas juveniles, literatura infantil, ficción histórica y aventuras ambientadas desde el Antiguo Egipto hasta el Imperio Inca. Su nueva novela “Los Ojos de Sejmet” se presenta el 3 de junio a las 18:00 en el salón Epifanio Méndez Fleitas de la Feria Internacional del Libro (FIL) Asunción — Centro de Convenciones del Mariscal (exfábrica Martel). El autor nos concede una exclusiva para AkãBOOM.

Por Norma Flores Allende

Alejandro Hernández y von Eckstein ilustrado por Vania Boidanich.

Sobre “Los Ojos de Sejmet”

Sejmet era una diosa importante en la mitología egipcia. Temible y poderosa, acompañaba al Faraón en las batallas. ¿Qué podés adelantarnos del argumento de tu novela y del papel de la diosa?

La novela toma como base la leyenda de Sejmet y la creación de la cerveza, la cual se puede ver en internet, a la que se le agrega una continuación que hace al relato. La novela comienza en los años 50s en Atenas donde un arqueólogo nacido en la Rusia zarista se encuentra con un arqueólogo italiano, su amigo de infancia, quien descubre en la India, en el lugar de una de las batallas de Alejandro Magno, un medallón (uno de los ojos de Sejmet) con el que se puede ver 6 horas en el futuro.

Ambos viajan a Alejandría donde descubren que el medallón tiene un gemelo con el cual se ven 6 horas del pasado y cuando ambos se juntan se abre un portal dimensional al pasado.

Para complicar un poco las cosas hay un turco, descendiente de los hititas quien quiere los medallones para que bajo su mando su pueblo domine al mundo en el presente. Es este turco con otros secuaces quien secuestra a los arqueólogos para encontrar al medallón faltante y así lograr su objetivo.

Como en toda novela de aventura debe haber un poco de romance, también surge, desde el pasado, una sacerdotisa, la guardiana de los ojos de Sejmet, quien les ayudará a los protagonistas a restablecer la historia.

“Los ojos de Sejmet” es una novela en la que encontrarán mucha intriga, traición, romance, y sobre todo mucha aventura, en cinco momentos de la historia de la humanidad, uno de ellos ficticio, que marcaron el camino del mundo en el que vivimos.

¿Pudieras comentarnos acerca de los personajes de la novela? ¿Te encariñaste con alguno? ¿Nos podés adelantar alguna curiosidad de algún personaje de “Los Ojos de Sejmet” a AkãBOOM?

Hay dos tipos de personajes los históricos, entre los que se encuentran Alejandro Magno, Ramsés II, el rey hitita Muwatalli, entre otros, y los ficticios entre los que destacan el ruso Aleksei Orloff, la sacerdotisa Seshen, el italiano Leopoldo Bussio y el turco Mustafá Bajác.

En cuanto a encariñarse con un personaje específico, creo que uno se tiene que meter en cada personaje para escribirlo es por eso que es difícil dejar de sentir algo con ellos pues son el reflejo de lo que uno es o quisiera o deja de ser.

Se dice por ahí que no hay que hacer enojar a un escritor pues seguro aparecerá en su próximo texto. En mi caso, y en el de muchos escritores, muchas veces los personajes ficticios no lo son tanto ya que para “crearlos” nos tomamos la licencia de buscar a alguno de nuestros amigos o enemigos y con sus costumbres, manías y características físicas pasan a ser parte del mundo ficticio de la novela. También hay veces que de varias personas reales surge el personaje ideal (particularmente uso este recurso en los personajes femeninos principales).

En “Los ojos de Sejmet” el arqueólogo Leopoldo Bussio es la versión ficcionada del veterinario Leopoldo Bussio, mi amigo de infancia al que conozco desde 5º grado de primaria. De hecho el mismo Leopoldo, al leer esta novela, se vio reflejado en el personaje.

“Los Ojos de Sejmet” la escribiste en el 2007, pero recién 10 años después, este 2017, ve la luz. ¿Cómo fue el proceso de escritura y corrección hasta llegar a esta edición publicada por la Editorial En Alianza?

Los ojos de Sejmet, originalmente llamada “El ojo del tiempo”, que fue presentada al concurso de Alfaguara en 2007, es un poco lo que me quedó dando vuelta en la cabeza después de escribir “La princesa sin rostro”, que obtuvo el 2º lugar en un concurso de la Asociación Andaluza de Egiptología (ASADE), de hecho el nombre del personaje principal femenino es el mismo, Seshen.

Como no fue seleccionada en ese concurso quedó en el freezer mientras me enfrascaba en escribir la trilogía de “El fotógrafo de Loma tarumá” con la que estuve trabajando 5 años. Creo que fue en 2014 que “Los ojos de Sejmet, con el último capítulo cambiado, tuvo una nueva oportunidad con editorial Prisa del grupo Santillana, donde fue leída y se mostraron interesados con el material presentado, pero… Santillana fue vendida y los nuevos propietarios no se interesaron en ese momento en la novela.

Hace un año Editorial En Alianza se interesó por el material y contrató a “Las Ramas”, con María José Peralta H. al frente, para la edición y diseño. Esta editora ya había leído la obra cuando fue presentada en Santillana.

El trabajo de edición fue arduo pero gratificante. Fueron casi tres meses de tire y afloje, corregir, reescribir, pero finalmente salió una novela muy interesante.

Último libro de la tetralogía de Hernández y von Eckstein sobre el escriba Waty. Portada por Juan Moreno.

Alejandro Hernández y von Eckstein, el escritor de las incontables aventuras

Sos uno de los escritores locales contemporáneos que exhibe una producción muy intensa. En una entrevista con otro medio mencionaste que escribir es un trabajo no un pasatiempo. ¿Pudieras ahondar al respecto?

Un pasatiempo es algo que se hace por distracción, algo que se realiza aisladamente, sin constancia, sin metas, sin motivo, sólo para divertirse. El escribir es un trabajo que se hace por convicción, compromiso y por un fin. En mi caso ese fin es hacer tomar conciencia sobre ciertos temas, entre ellos, la importancia de saber observar y escuchar el mundo que nos rodea y el de la historia como cimiento del individuo y, mediante su conocimiento, la proyección al futuro.

El escritor tiene la obligación de escribir, ya que este tiene la capacidad de codificar dentro de su obra sus experiencias, vivencias, observaciones y conocimientos, para que el lector pueda decodificarlas y aprovecharlas para sí mismo.

Escribís novelas de ficción histórica, muchos sobre civilizaciones antiguas. Tus libros encuentran públicos jóvenes, ávidos de aventuras. ¿Representan alguna ruptura con el costumbrismo o la novela histórica tradicional?

No tiene por qué representar una ruptura, son maneras distintas de conseguir un objetivo.

Es muy probable que al introducir la aventura dentro del texto se de otro ritmo, se llenen otras expectativas y estos elementos se vean desde otro punto de vista, sin embargo las tradiciones, costumbres y valores están bien presentes en mis obras. Esto lo podés notar en la trilogía “El fotógrafo de loma Tarumá”, actualmente agotada y en proceso de reedición.

En tus libros como “El Secreto de Paraguarí” y en tu más reciente trabajo, “Los ojos de Sejmet”, introducís videos a través de códigos QR. ¿Son las nuevas tecnologías aliadas de la literatura o enemigas?

Un viejo dicho señala: “Si no puedes contra ellos, úneteles”.

Todo lo prohibido es lo que llama la atención. Debemos hacer entender que la tecnología no es un “cuco” al que se tiene que desterrar y encerrar bajo cuatro candados, sino que es un aliado.

Creo que fue algo acertado el que Editorial En Alianza me haya apoyado en esta propuesta de introducir códigos QR dentro del texto enriqueciéndolo y haciendo más agradable la experiencia de leer. El joven de hoy nació con el celular en la mano, y esta es la manera ideal de que usemos esta herramienta para combatir la poca lectura en nuestras sociedades. Ojala pronto otros autores nacionales se den cuenta de las posibilidades que el QR aporta a la literatura y copien esta iniciativa.

El crítico español José Vicente Peiró destacó tu obra “El cetro del Tahuantinsuyo” como una novela juvenil con mucho ritmo, fantasía y a la vez sencilla pero con esencia. ¿Qué otros géneros, como el cine, o autores son tus referentes en tu lenguaje como escritor?

No soy adicto al cine y menos a la “ficha técnica de las películas” (actores, directores, etc). Una película me gusta o no y punto. Sin embargo las películas que suelo ver son las de acción y por supuesto de aventuras, tanto las de ciencia ficción, como las que tratan temas de la antigüedad, de las que prefiero las de los años 50, 60,70, porque de la mayoría de las nuevas, a pesar del avance en efectos especiales, detesto la total falta de exactitud histórica y de vestuario.

En cuanto a los libros leo de todo pero me gustan los que tengan mucha aventura y acción como los libros de Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain, Charles Dickens, Conan Doyle, entre otros. Los libros que me marcaron fueron “Sinuhé el egipcio” de Mika Waltari, “A través del desierto y la selva” de Henry Sienkiewicz, “El séptimo papiro” de Wilbur Smith, entre otros.

“El fotógrafo de Loma Tarumá” narra en una trilogía las andanzas de un fotógrafo de Prusia en Paraguay durante la época de los López. Ph: Sitio del autor

Escribís también literatura infantil: “El aprendiz de brujo y el hada” y “La justa de Roblin”. ¿Cómo lográs captar la atención de los niños siendo que ellos pertenecen a una generación hiperestimulada por la tecnología?

Es todo un reto el escribir para niños ya que si no les gusta lo que les traes te lo dicen en la cara.

Creo que uno debe ponerse en los zapatos del niño, conversar con él de igual a igual y ver como se puede captar su atención. De ningún modo tomar al niño como un ser que no entiende y que se traga todo lo que se le pone delante, como tampoco creer que la literatura infantil es un conjunto de textos en diminutivos y sin importancia.

En síntesis, para mí, la literatura infantil es compartir con el público menudo al niño que tenemos dentro de nosotros.

Trabajás a menudo con el ilustrador Juan Moreno para las portadas e ilustraciones de tus libros. ¿Qué podés decirnos acerca de la presentación de tus portadas y la inclusión de ilustraciones en tus historias?

Un libro de marketing que leí hace tiempo se titulaba “Lo feo no se vende”. Una portada es fundamental para que llame la atención el libro entre un montón de la estantería. La portada es el “gancho” que hará que el lector lo tome por primera vez y le dé una mirada. En cuanto a las ilustraciones internas creo que son fundamentales para reafirmar la imaginación del lector además de un “respiro” dentro del mar de letras.

Lamentablemente, en la mayoría de las veces, estos dibujos los debe costear el autor ya que las editoriales las toman como un “costo” innecesario. Sin embargo se que estas láminas internas gustan y hacen la diferencia ya que cuando un libro mío no las lleva, los lectores suelen preguntar el motivo.

¿Podés compartir con nosotros tu rutina como escritor?

Leer, investigar y escribir todos los días. Trabajo constante todos los días. Una vez alguien me dijo: Las musas de la inspiración existen y son muy celosas, te tienen que encontrar escribiendo, sino es difícil hacerlas volver.

¿Cuál es tu relación con tus lectores?

Así como en el caso de la literatura infantil que comente en el punto anterior, el autor debe acercarse al lector, compartir con él, ya que este actúa como un termómetro de cómo estás haciendo las cosas, si hay que cambiar algo en la manera de expresarte en el texto. El ponerte los laureles y creerte y querer hacer creer que el escritor es una raza superior es lo peor que se puede hacer y lamentablemente hay quien lo hace. El escritor es simplemente un trabajador que tiene la obligación de escribir, de utilizar su habilidad de transmitir sentimientos, sensaciones, conocimientos, para que estos sean utilizados en beneficio del lector quien decide si leerá la obra o no. Esa es mi relación con el lector.

¿Cuáles son tus desafíos como escritor?

Mejorar continuamente como escritor para poder llegar a la mayor cantidad de lectores es fundamental. Pero el mayor desafío es lograr que se vuelva al hábito de la lectura por placer y no por obligación con la pendulante espada de Damocles sobre la cabeza del lector para poder pasar una materia.

¿Qué te aportan las redes sociales a vos como escritor?

Es una manera rápida y completa para contactar con el público joven, quienes prefieren la seguridad del teclado para hacer preguntas y comentarios que no se animan a hacer durante mis visitas a las escuelas o en las presentaciones de mis libros.

¿Te gustaría ver algunas de tus obras en el cine o en la televisión?

Sí, claro que me gustaría. De hecho Moncho Azuaga realizó una representación teatral de “El fotógrafo de Loma Tarumá” cuando se lanzó el libro en la ex estación central del ferrocarril.

Sería interesante llevar alguno de mis libros al cine o hacer alguna miniserie. ¿Conocen a alguien que se anime?

El secreto de una momia que en vida fue una princesa es el eje de esta novela corta de aventuras. Ph: Sitio del autor

La literatura paraguaya contemporánea

¿Qué le falta a la literatura nacional contemporánea para internacionalizarse, proyectarse al mundo?

Tanto a la literatura nacional, como regional, le hace falta más marketing y agentes literarios que muestren el material que se produce y que puede dar más de una sorpresa si se tiene una promoción y distribución adecuada. El hecho de que libros de autores nacionales como Susana Gertopán, Juan Manuel Marcos o Alcibíades González se traduzcan para ser vendidos en Alemania, Francia o Egipto, entre otros países, valida lo que estoy diciendo.

No solo sos un escritor activo: formas parte de nucleaciones como la Sociedad de Escritores, el PEN Club y también sos cofundador del CLUBDELIBROS. ¿Podés comentarnos más acerca de las actividades que llevás a cabo en pos de la difusión de la lectura y la literatura?

Como dije en el punto anterior el marketing es uno de los puntos fundamentales para que se conozca nuestra literatura en el exterior y para ello se debe salir y contar, mostrar y dejar una buena impresión en cada oportunidad que se presente y principalmente no ser egoísta y hablar aunque sea de un libro de otro autor nacional, aunque la invitación recibida fuera para presentar nuestra obra.

Desde el momento que un libro nacional es leído o mencionado por alguien fuera de la frontera ya es una oportunidad latente de abrirse camino al exterior. Creo que el difundir la obra de otros escritores nacionales fuera del país es lo que caracterizó a las 4 directivas de la SEP de las que formé parte.

Se dice que “leer nos hace libres”. Libres de pensamiento, libres por tener criterio propio y no dejarse manejar por una moda o por lo que les digan, libres de nadar contra la corriente si lo desean. Creo que es por eso que desde Clubdelibros tratamos de llevar a la lectura y al libro ahí donde se necesita. Mostrar y demostrar que la lectura es divertida, que peude mitigar, en parte, la soledad de un asilo de ancianos, distraer al enfermo en un hospital, que se puede dar un momento de alegría y de hacer la diferencia en un niño de un lugar perdido en un rincón del país el cual nunca recibió otra cosa que promesas incumplidas de políticos en campaña electoral. Eso es lo que nos motiva a fomentar la lectura: Hacer la diferencia e incentivar a que otros lo hagan. Y aunque digan que esta diferencia es el equivalente a un granito de arena de una playa, por lo menos se hizo.

Alejandro Hernández y Pulga, con quien cuenta historias a niños con el CLUBDELIBROS.

¿Podés hablarnos acerca de Pulga, el perro volador?

Pulga es mi hijo literario adoptivo. Es el personaje de la escritora argentina Patricia Aurelio cuyas historias me acompañan en todas las lecturas y cuentacuentos que realizamos con CLUBDELIBROS Paraguay.

Pulga es el vivo ejemplo de lo que hay que hacer en cuanto a literatura infantil se refiere ya que sin mucho esfuerzo, el personaje, se gana el afecto del público donde se lo narre.

Originalmente “Pulga, el perro volador” y “Pulga va al mundial” se editaron en Uruguay y actualmente se está en tratativas para que estas y otras 12 historias sean publicadas en Paraguay para la delicia de los niños y los no tan niños.

¿Podrá en algún momento un escritor paraguayo vivir plenamente de la escritura como si fuera cualquier otro oficio o profesión? ¿Qué debe acontecer para que eso se dé?

Si, podrá desde el momento que este escritor tome a la escritura como el otro oficio que tiene o la profesión en la que se desempeña y sobre todo desde que se valore y deje de regalar el fruto de su trabajo a “amigos” que dicen “Regálame tu libro, si total vos lo escribiste” y frases parecidas.

El escribir y leer continuamente viendo la manera de perfeccionarse es la forma de ser reconocido sin importar el lugar en el que se nació, no el vedetismo o salir en la prensa debido a esos premios que se compran en internet que solo son un brillo fugaz el cual desaparece a la hora de que alguien lea la primera hoja de un libro de ese escritor.

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