¿Qué podemos aprender de la autocrítica japonesa?

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película Hara-Kiri: Death of a Samurai (2011) o lo que muchos directores de cine deberían hacer con sus vidas.
Todos conocemos el estereotipo de artista egocéntrico, un rockstar semi-dios cuya obra no puede ser cuestionada. A veces, esa actitud tiene cierto fundamento cuando el artista está muy seguro de sí mismo: sabe que alcanzó un nivel alto y defiende su obra como una madre lobo protege a sus crías. Pero… ¿Qué pasa cuando la obra es de dudosa calidad? En ese caso, hay dos actitudes posibles: Aprender de la crítica para crecer como artista o… atacar a los que critican.

HACE NA VOS ENTONCES

Estos…no son samuraís. No. Ni ahí. (Ph: EPA)

En Paraguay todavía estamos verdes en un montón de aspectos, uno de ellos es nuestra relación con las críticas: No nos agrada tanto que señalen nuestros errores, mucho menos nos gusta admitirlos. Claro, hay excepciones, pero culturalmente el que critica es considerado un “argelado”, “envidioso”, “tatu pochy” y muchas veces le dicen “hace na vos entonces”. Un ejemplo de este fenómeno es lo ocurrido con la infame película “Mangoré: Por amor al dinero públic… ¡ejem! al arte”. Esta aberración narrativa recibió duras críticas desde todos los frentes, no le gustó a la prensa, ni al público, ni al que vendía pororó en el cine. Solo era defendida por sus realizadores, entre los que se destaca Leo Rubín, productor del filme. Según contó a Última hora, “de cada 2 opiniones malas, 10 son buenas”. En esa misma entrevista, también declaró: “Tengo mi espiritualidad en el lugar que tiene que estar, cuando me felicitan o me dicen que es lo peor, lo tomo con tranquilidad, ni lo máximo ni lo peor”, es decir, le chupa un huev* lo que digan de la peli. En ningún momento el más barbudo de los Rubín admitió alguna crítica, tampoco lo hizo el director Luis Vera, quien escribió un wall of text calificando a los críticos de mal intencionados y miopes. Una actitud similar tuvieron algunos de los actores en sus redes sociales (mientras otros permanecieron estratégicamente callados).

“Por amor al FOND…” Para ver el trailer aquí.

REY DE LOS PIRATAS… POR PURA SUERTE

Posiblemente el Doctor Who japonés…

Ahora, crucemos el océano y vayamos al planeta Japón, un lugar con una industria del entretenimiento colosal, donde un solo autor, como Eiichiro Oda (One Piece) puede vender más de 30 millones de libros en un año. Oda es, desde hace tiempo, el rey del manga, posicionándose siempre en el primer lugar de ventas con amplia ventaja (solo Shingeki no kyojin se le acercó una vez). ¿Qué responde este monstruo cuando le preguntan por su éxito?: “Tuve suerte”. Además, en una entrevista admitió que su manga estaba quedando “estúpidamente largo y lento” . Lo curioso es que One Piece suele recibir a menudo la crítica de que nunca termina y Oda lo admite, sin dar muchas vueltas. “Pero siento que voy a faltar el respeto al lector si no plasmo todas mis ideas”, agrega el sensei (aunque no le guste que le digan así).

“POR FAVOR, NO VEAN MI PELÍCULA”

Kimi no na wa o “no vean mi película onegaishimasu es demasiado warui desu ne”

Makoto Shinkai, director del anime mega taquillero Kimi no na wa (“Your name” para los gringos) quedó muy sorprendido con el éxito de su película: es la segunda que más recaudó en la historia de Japón, superada solo por Sen to Chihiro (“El viaje de Chihiro”) del legendario Hayao Miyazaki. Gracias al impacto gigantesco de su obra, la prensa etiquetó a Shinkai como “El nuevo Miyazaki”, pero esto solo logró incomodar al director de 43 años: “Claro que me pone feliz que mencionen su nombre y el mío en la misma oración. Es como un sueño. Pero sé que están elogiando de más a Kimi no na wa, porque no estoy al nivel de Miyazaki en lo absoluto”, declaró al Japan Times. También dijo que no quería que Miyazaki vea su obra porque le encontraría muchos errores. “Para mí la película está incompleta, desbalanceada. El argumento está bien pero el filme no es perfecto. Dos años no fueron suficientes”, admitió Shinkai, un tipo que está siendo elogiado por la crítica mundial, pero que sabe que pudo haber hecho un mejor trabajo. Por eso, siente vergüenza y dice: “Por favor, no vean mi película. No es sano”, una frase muy atípica en lo que se refiere a promocionar un filme.

Shinkai también tiene detractores que sostienen que Your name no merece su éxito. “Puede que tengan razón”, respondió el nuevo Miyazaki (yo también le digo así, aunque no le guste).

“TODAVÍA NO ENTIENDO LAS PELÍCULAS”

Imagínense, están recibiendo un Oscar honorífico por parte de George Lucas y Steven Spielberg, mientras un montón de estrellas y productores de Hollywood te aplauden efusivamente. Te toca dar tu discurso, pero solo decís: “A pesar de todos estos años… todavía no entiendo las películas”. Esto lo vivió el mítico Akira Kurosawa, un director que cambió la industria del cine para siempre. A pesar de haber llegado a lo más alto, él creía que aún le faltaba mucho por aprender. En esa humildad, habita parte de la grandeza infinita de Kurosawa.

ALGO MUY JAPONÉS QUE DEBEMOS IMITAR

Entrenamiento casual de mangakas japoneses.

Todavía quedan más ejemplos de humildad y autocrítica japonesa, solo basta leer las páginas finales de tomos de mangas como Rurouni Kenshin, Vagabond, Fairy Tail, Welcome to the Nhk! y muchos otros para encontrar confesiones como “Soy malo dibujando pájaros”, “Esta saga se me fue de las manos” y “Creo que fallé en transmitir lo que quería. Disculpen”. Esto más allá de ser una mera cordialidad nipona, es un ejercicio que permite al autor ver sus debilidades y fortalezas, sin victimizarse en el proceso. Muchos escritores recomiendan ignorar a nuestro crítico interior mientras estamos creando, ya que la auto baja de caña no es muy productiva, pero cuando la obra ya está terminada, solo nos queda distanciarnos de ella para verla con ojos más objetivos, unos ojos que no solo juzgan, también aprenden.

Ahora que terminé el artículo, le encuentro un montón de errores (esto me pasa por hacer las cosas a última hora, paraguayito style). Por favor, no dejen que mis senpais lean esto. ¡GOMENASAI!

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