Un día sin electricidad.

Un reto que tenia planteado desde hace mucho, vivir un día completo sin ningún tipo de medio que usara electricidad.

Día Lunes de una semana cualquiera.
Despierto una hora tarde a falta de un despertador que me rescatase de los brazos de Morfeo. Comenzamos mal; y en mi mente llega el pensamiento que no será un día fácil. Me ducho. Me doy cuenta que la barba necesita arreglo; desisto del intento, no puedo, no se rebajar mi barba con tijera, nunca fui bueno con las manualidades. Me visto como todos los días, nada del otro mundo. Entro en la cocina para desayunar, !otro mundo!. Que suerte la mía, la cocina es eléctrica, mi cafetera también, adiós a mi adicción. Comerse un sandwich de jamón y queso sin pasar por el calor es anormal, —- sumamente anormal —- . Salgo de la casa y veo mi auto; llego la pregunta, ¿lo puedo usar?, la batería usa electricidad, se me complico todo; no puedo caminar 15 kilometro hasta la oficina; subo al auto, y me dirijo a la oficina. El camino se hace eterno, no cargo celular. Usa pila. No puedo hacer llamadas, en los semáforos no puedo leer ni contestar mensajes, no puedo revisar el twitter. Esto se me esta complicando en las dos primeras horas, creo que fue una mala idea.

Llego a la oficina; todos trabajan. No puedo prender la computadora, tengo email que responder, no puedo. Comienzo a programar el trabajo de la semana a punta de lápiz y papel, perfecto algo salió bien. Me llaman por teléfono, no puedo contestar, si es urgente que pasen por la oficina.

Termino de programar la semana. Veo a todos trabajando como todos los días, usando sus computadoras y móviles; entro en desesperación, no han pasado tres horas desde que comencé el reto.

Empiezo a destinar el trabajo de la semana; maravilloso, llego medio día. Me voy a un restaurant, dos horas de dicha y felicidad, aquí solo necesito mis manos para comer. Regreso a la oficina, todos en sus actividades, la desesperación se esta convirtiendo en depresión. Que hago. Comienzo a escribir algunos artículos para la revista; otro día los transcribo. Todos siguen trabajando con normalidad.

Ya son las 5 pm. Salgo a buscar a mi hija al colegio. Me pide el teléfono para ver Pepa Pig, no lo cargo. Me voy directo a la casa; mi hija me pide prender algo para ver algo; no puedo, ella no entiende lo del reto; seguramente con tres años me creerá un tonto, y tiene razón. Se acerca la noche. Mi esposa se lleva a mi hija donde su mamá, también me cree un tonto, y también tiene razón. Llega la noche, no puedo prender la luz, el calor es sofocante, no puedo hacer nada. No hay nada más aterrador que el saber que tienes luz y no puedes usarla. Son las 8 de la noche, faltan 4 horas para dormir. Prendo una vela y me pongo a leer. El calor me cocina, la noche se hace interminable, solo ha pasado 30 minutos desde la ultima vez que vi el reloj. No puedo, es inhumano, a quien se le ocurre semejante estupidez. Al diablo con el reto.

Faltaban 3 horas y lo abandone, prendí la luz, el aire, el móvil, respondí no se cuantos mensajes, devolví llamadas, me entero en twitter que Gustavo Dudamel se pronuncio contra el gobierno, — -ya era hora — -, calenté comida, me prepare un café, me volvió el alma al cuerpo.

Fue solo un día de reto que buscaba probar mi capacidad de supervivencia ante un día sin electricidad; no se que tanto influye el hecho de saber que la tienes pero no puedes. Tu estado mental se desconcierta de tal forma, que pierdes perspectivas. En muchos casos se va la luz por varias horas, pero tienes el móvil, el iPad, la portátil, y pasa rápido; el trabajo sigue; pero el saber que tienes y no puedes usarla, la mente no procesa esa situación. Tenemos una dependencia emocional, con todo lo que haga más fácil nuestra vida, con todo lo que ayude nuestro día a día. No quiero hacer este reto otra vez.

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