Está bien si no recuerdas todo lo que lees

Los libros te cambian aunque no te des cuenta.

Siempre he dicho que si pudiera tener un súper poder, sería el de recordar todo lo que leo.

Creo que puedes imaginar mi frustración. Invierto mucho de mi tiempo en libros, y podría parecer un desperdicio si al final termino olvidando casi todo lo que leí. Cuando alguien me pregunta de qué trata un libro, suelo quedarme en blanco y tener que repasar mis notas para poder responder. A veces hasta me da un poco de pena.

Pero, después de un tiempo, finalmente he hecho la paz con eso de olvidar.


Aunque leer para pronto olvidar podría parecer una pérdida de tiempo, definitivamente no lo es.

“Los libros no cambian a las personas, los párrafos lo hacen… a veces incluso las oraciones”. — John Piper

Alguien más dijo una vez, “No puedo recordar los libros que he leído más que las comidas que he comido; incluso así, me han hecho lo que soy”.

Pensar en esto realmente ha cambiado mi forma de ver las cosas. Quizá mi cerebro no guarde cada fragmento de información, pero eso no quiere decir que mi lectura no esté siendo provechosa.

Mientras leo, mis ojos van abriéndose a otras ideas y perspectivas. Los buenos autores me llevan a detenerme un rato y pensar. Me hacen reir o molestarme. Mientras todo esto sucede marco las ideas importantes, añado notas personales, y registro mi respuesta a lo que el autor propone. Leer no es algo pasivo. Incluso si olvido todo un poco después, todo lo que sucedió mientras leía me ha afectado de alguna manera. Y ese es el punto.


Hacer la paz con el hecho de que olvidaré me ayuda a no ver mi tiempo de lectura como una mera tarea académica, donde me siento para simplemente recibir un montón de información. Cada libro es una conversación con alguien más; una conversación que olvidaré en su mayoría, pero que dejará su marca — pequeña o grande — en mí.

Quizá hoy solo recuerde esas oraciones de las que habla Piper. O puede incluso que no las recuerde textualmente, pero que aún así hayan cambiado profundamente la manera en que veo y camino. No tengo problema con eso.

Así que ve, lee, y siéntete libre de olvidarlo. Aunque tu cerebro no recuerde las palabras, tu mente no volverá a ser la misma.


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