Alabo a Dios por su Palabra

Debemos alabar a Dios porque en su infinita misericordia nos ha permitido conocerle, y para esto se ha revelado a través de su Palabra, para que le conozcamos a Él, al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien ha enviado.

Tenemos un regalo tan infitamente valioso de parte de Dios, el cual es la Biblia, la Palabra de Dios inspirada. Dios ha declarado que podemos ser salvos solo por medio de su Palabra y que podemos santificarnos solo por medio de su Palabra. La Palabra de Dios es lo que nos da vida, y vida en abundancia para la gloria de Dios.

Si queremos conocer a Dios creo que debemos venir ante su Palabra con profunda reverencia, con un profundo deseo de ser transformados mediante la realización de la voluntad de Dios en nuestras vidas, si es que Dios nos concede la fe necesaria para que creamos y apliquemos lo que dice su Palabra; y si vienes ante su Palabra de corazón, recuerda que los que vienen a Él, Él no los echa fuera.

Podemos recordar lo que Jesucristo dice acerca de la Biblia: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí…” Juan 5:39

¿Qué efecto tiene en ti que Jesucristo haya dicho esto sobre la Biblia? ¡Cristo ha convertido la Biblia en el objeto más valioso que existe en todo el universo! Pues, no nos queda más remedio que buscar e indagar en este divino libro acerca de todo lo que Dios quiere, por qué lo quiere y cómo lo quiere, para hacer todo lo que Dios mande, mediante el poder de su Espíritu Santo y para su eterna gloria.

¿Crees que la Palabra de Dios es viva y eficaz? Pues sí que lo es. La Palabra de Dios, para hacerte revivir de entre los muertos espirituales, Ella misma tiene que estar viva. La Palabra de Dios, luego de salvarte, para hacerte cada día más como nuestro Señor Jesús, tiene que ser eficaz. La Biblia es suficiente, en ella se encuentra el Evangelio de Cristo y todo el consejo de Dios, mediante el cual puedes ser salvo solo por la fe. Por el poder de este mismo Evangelio podemos dar frutos abundantes de arrepentimiento, de obediencia y del Espíritu Santo, en nuestro diario vivir como cristianos.

¿Te dices a ti mismo hijo de Dios? Si eres de verdad un creyente, alguien que se arrepintió de sus pecados y creyó en el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario para perdón de pecados, entonces la Palabra de Dios debe tener un altísimo lugar en tu vida diaria, en cada aspecto de tu vida.

Si eres hijo de Dios, no tendrás más remedio que saciar tu hambre de la Palabra de Dios mediante la lectura, el estudio y la meditación en la Palabra de Dios; y si haces esto verdaderamente guiado por el Espíritu Santo, no tendrás más remedio que crecer en la gracia que te ha sido otorgada; crecerás en santidad, en amor, en fe, en mansedumbre, en paciencia, en bondad… y en fin, serás más semejante a nuestro Señor Jesucristo con cada día que pasa.

Cuánto debemos alabar a Dios por el simple hecho de dejarnos su Palabra. Bendita Palabra de Dios que nos salva, nos transforma, nos guía. Bendita misericordia de Dios, que sin nosotros merecerlo, nos ha regalado todo lo que pertenece a la vida y la piedad por medio de nuestro Salvador y Dios Jesucristo, no por obras, sino solo por fe, para la gloria eterna de nuestro Santo Dios.

Oro a Dios que luego de haber leído esto, jamás vuelvas a mirar tu Biblia con menosprecio, sino que desde ahora la atesores como lo que Dios mismo ha dicho que es, el tesoro más precioso sobra la faz de la tierra.

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