Influencia Cristiana

Cuando los creyentes piensan que el crecimiento y la influencia de Cristo puede de alguna manera ser aliada de la política gubernamental, corrompen la misión de la iglesia. Nuestro mandato cristiano, es propagar el Evangelio de Jesucristo y predicar en contra del pecado de nuestra era. Solo cuando los corazones de los individuos en una cultura sean cambiados por Cristo, esa cultura comenzará a reflejar el cambio.

¿Por qué lo anterior es una falacia?

¿Acaso los primeros en protestar contra los gobiernos pro-aborto y pro-gay no somos los cristianos?

¿Acaso los primeros que anhelamos gobiernos pro-vida, pro-familia, pro-matrimonio, no somos los cristianos?

Pues la única manera de lograr eso, es hacer lo que la iglesia de Cristo ha hecho durante toda su historia: influir tanto como sea posible en el gobierno y la política.

Aunque no hayan personas cristianas en el gobierno y ni siquiera hayan candidatos cristianos, debemos influir apoyando a los que más de acuerdo están con la moral santa de Dios. El ejemplo más reciente es Donald Trump, que aunque llegó como los locos a la presidencia de los EUA, los cristianos lo aman y apoyan porque su gobierno es pro-vida, pro-familia, pro-matrimonio; esa es la sabiduría que todo cristiano debe tener, pues nuestro propio sentido común nos lo enseña: Aunque estemos rodeados de incrédulos, ¿no preferimos estar con los más rectos moralmente antes que estar con los más depravados moralmente? Lo mismo aplica para cualquier ámbito social; es bíblico.

Hay quienes dicen que los creyentes no pueden ser políticos, ¡qué aberrante declaración! Sería como decir: los cristianos deben propagar la gloria de Dios en todas partes menos en su propio gobierno y país, ¡qué locura! El deber del cristiano es influir en cada ámbito de la vida (familia, trabajo, educación, gobierno, sociedad, medicina, etc) tanto como pueda para la expansión del Evangelio y la gloria de Dios.

Que Dios conceda sabiduría a esta generación de cristianos que atrasan el reino de Dios en vez de avanzarlo.

Cristo nos enseñó a orar «venga tu reino», así que busquemos que Cristo reine en todo cuanto podamos, desde nuestro hogar hasta donde lleguen nuestras palabras, ¡en todo!

Que Dios sea siempre glorificado y nos ayude.