Cuando oramos para Su gloria

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Juan 14: 13.

En medio de nuestra oración pidamos a Dios; debemos pedir, porque al Señor le agrada, porque lo demanda, porque es nuestra gran necesidad: tener comunión con nuestro Dios y Salvador.

Así como el rey David oraba y Dios lo libró con mano poderosa, así mismo puede hacer Dios con cada uno de sus Hijos según sea su voluntad. Confía plenamente en Dios, porque si te salvó de la mayor condenación (la eterna) a través del Sacrificio de Cristo en la Cruz, ¿no te salvará también de “condenaciones terrenales mucho más pequeñas”?

Como dijo Charles Spurgeon:

La oración que es para la gloria del Padre por medio del Hijo tendrá mayor seguridad de ser exitosa. Glorifica Su verdad, Su fidelidad, Su poder, Su gracia.