Prontos para escuchar

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír — Santiago 1:19

A continuación expongo solo algunas de las razones por las cuales debemos ser prontos para escuchar.

1. De la abundancia del corazón habla la boca

Así es, como dice en Mateo 12:34, nosotros procedemos a decir y hacer según lo que abunde en nuestras mentes. Cuando escuchamos atentamente la voz de Dios a través de la Biblia, cada día, de esa Palabra santificadora estamos llenando nuestros corazones, y el fruto que cosechamos será la santidad, la obediencia a la Palabra de Dios.

Solamente escudriñando la Biblia podemos llegar a conocer cada vez más a Dios, y mientras más lo conocemos, podemos hacer su voluntad con mayor diligencia, pasión, amor y humildad (Juan 17:3).

Si queremos obedecer el mandamiento en Filipenses 4:8 de pensar en todo lo bueno, primero debemos llenar nuestras mentes de lo mejor: la Palabra de Dios, ya que por defecto, lo único que hay en nuestros corazones es corrupción (Jeremías 17:9).

2. La sabiduría vale más que las piedras preciosas

La manera de obtener sabiduría es escuchando y poniendo en práctica la Palabra de Dios. Y esto es algo muy serio porque para todas las cosas de la vida necesitamos la sabiduría que viene de Dios, ya sea en nuestras familias (1 Timoteo 3:4), en la iglesia (1 Corintios 14:23–25, 32–33), o en nuestro lugar de trabajo (Proverbios 22:29). El Señor mismo, todo lo que hace, con sabiduría lo hace (Proverbios 8:22–29).

El temor de Dios es el principio de la sabiduría (Proverbio 1:7), es decir, solo obedeciendo a Dios empiezas a ser sabio, y Cristo mandó en Juan 5:39 “Escudriñad las Escrituras”, así que, al escuchar y obedecer a Dios, Él nos bendecirá con sabiduría, porque obedecer a Dios implica imitarlo en todo, y todo lo que Dios hace va acompañado de una sabiduría tan profunda que apenas podemos entender por gracia.

3. Dios le dedicó a la sabiduría un libro completo de la Biblia

El libro de Proverbios tiene plasmada la sabiduría del hombre más sabio de todos los tiempos, el rey Salomón, a quien Dios bendijo con semejante abundancia de sabiduría por haber buscado, no su propio bien, sino el bien de los intereses de Dios, en este caso el pueblo de Dios, Israel.

Pero, ¿por qué Salomón tuvo temor de Dios? ¡Porque fue instruido en ese temor! Él escuchó las voces de todos los que le decían: teme a Dios. Él fue pronto para escuchar, obedeció a Dios, y Dios lo bendijo en gran manera, tanto que jamás hombre alguno fue o será tan sabio como Salomón (1 Reyes 3:3–15).

Este libro de Proverbios tiene mandamientos, consejos, observaciones, instrucciones sobre los temas más importantes de la vida cotidiana de cualquier cristiano, ayudándonos a tener una perspectiva un poco más amplia de lo que es la infinitud de la sabiduría de Dios y de cuán favorable es para nosotros los cristianos aprender esta sabiduría y ponerla por obra.

Si fuésemos mucho más prontos para escuchar, y luego mucho más diligentes en poner por obra lo escuchado, el Señor por su gracia nos bendeciría mucho más de lo que ya nos ha bendecido.

Pensamiento final

Miremos cómo un mandamiento al que muchas veces prestamos tan poca atención, Dios lo puede usar para bendecirnos tan grandemente, porque Dios requiere de nosotros obediencia y fidelidad, tanto en lo mucho como en lo poco. Imitemos a Cristo para la gloria de Dios. Seamos prontos para escuchar.