El nuevo Gobierno en clave animalista: pesadas sombras y tenues luces

No es fácil leer en clave animalista la composición del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Y no lo es por una razón lógica: sólo en un arrebato de locura o de ignorancia podríamos pensar que el nuevo Presidente tuvo en algún momento mínimamente en cuenta la sensibilidad hacia los animales de sus ministrables para completar este puzle. Debemos suponer que no es así y que nunca lo fue.

Sin perder de vista nunca esta premisa fundamental, que pone las reivindicaciones del movimiento en un lugar precario dentro de la agenda gubernamental, la nueva composición de ministros que se acaba de hacer pública arroja tenues luces y pesadas sombras si la desgranamos en clave animalista. La primera y más importante es la sombra alargada, muy bien definida y pesada, por el puesto que ocupa, de Carmen Calvo.

La Ministra de Igualdad Carmen Calvo la piedra en el zapato animalista

La mujer a la derecha del Presidente, y Ministra de Igualdad, es una aficionada a las corridas de toros. Nunca se arrugó cuando tuvo que defenderlas. Muy querida y animada por el sector de la tauromaquia, ha sido pregonera de festejos taurinos y ha llegado a decir públicamente que no tiene “que pedir permiso ni perdón” porque le gusten los toros.

Carmen Calvo es una de las dos piedras que podemos identificar en el zapato animalista del nuevo Gobierno. La otra es José Luis Ábalos. Muy cercano a Pedro Sánchez hasta el punto de ser su púgil en la moción de censura, Ábalos es hijo del matador ‘Carbonerito’ y heredó la mala afición de su padre. Será Ministro de Fomento por lo que tendrá poca injerencia, al menos de forma oficial, en asuntos de protección animal. Esperemos que así sea.

Abalos en el nuevo gobierno de Pedro Sánchez

En el otro lado, en el de la esperanza moderada, dos nombres propios con poco peso en el Partido Socialista pero con intereses animalistas declarados. Grande-Marlaska, el juez que ocupará nada menos que el Ministerio de Interior, y la sorpresa del día, Maxim Huerta, que será Ministro de Cultura. Ambos, en algún momento de su trayectoria pública, se han confirmado favorables a las reivindicaciones animalistas e, incluso, han hecho guiños al Partido Animalista — PACMA. Destaca sobre todo el apoyo de Maxim Huerta a las campañas contra el Toro de la Vega y Misión Abolición. Incluso con su participación en las manifestaciones que se han celebrado años atrás en Madrid.

La gran incógnita por despejar será hasta donde llegará la fuerza de Huerta para imponer su visión en la pléyade de políticos de carrera que le rodean. ¿Le temblará el pulso si es interpelado por la todopoderosa Carmen Calvo, por ejemplo? Esto es importante, porque su Ministerio podría disolver el perverso entramado de competencias con el que el Partido Popular blindó a la tauromaquia. ¿Sería mucho pedir para un Ministro de Cultura animalista? Podríamos pensar que no. ¿Sería mucho pedir para un Gobierno vicepresidido por Carmen Calvo? Podríamos suponer que sí.

Al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez no le va a faltar ayuda desde fuera del Parlamento para promover cambios por los animales. El propio Partido Animalista, por ejemplo, ya ha dicho que pondrán en su mesa la Ley Cero. Será cuestión, como siempre, de determinación y voluntad política, y este es, sin duda y en clave animalista, un Gobierno formado por personas determinadas en sus principios pero enfrentadas en sus voluntades. Veremos.

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