Ravel: Daphnis et Chloé

Bird flight by Andrey Prokopenko in Illustration on Dec 30, 2016

Tres movimientos maravillosos, extraídos del ballet homónimo, conforman esta suite encantadora. Una obra llena de sensualidad y misterio, que nos transporta a un paraíso virgen y vaporoso, de colores brillantes y texturas asombrosas.

Comenzamos con un Lever du jour, que al igual que el “Morgenstimmung” de “Peer Gynt” de Edvard Grieg, a medida que crece y se hace la luz, surgen los colores y florece la vida. Sin embargo, a diferencia de la representación del compositor noruego, con Maurice Ravel nos adentramos a un mundo que probablemente nuestros ojos no vean nunca sobre esta Tierra. Tal vez sólo en aquellas cavernas subterráneas, como aquel jardín de diamantes que tan bien nos describe Julio Verne en “Viaje al Centro de la Tierra”.

Dafnis y Cloe se buscan en pinceladas y colores. Pareciéramos estar a un centímetro de un cuadro de Monet y cuando al fin logramos alejarnos, surgen las formas, la orquesta estalla y se robustece con un coro que no pronuncia palabra alguna, pero bendice a la joven pareja. Ambos dan gracias de su destino al dios Pan en Pantomima, el siguiente movimiento. En éste, una flauta asume el completo protagonismo y expone una gama de recursos y virtudes.
Finalmente, en la Danse générale, se desarrolla el baile de las ménades, que es el rito central del culto de las Bacantes. Matronas y doncellas que, embriagadas, drogadas y desnudas, rinden culto a Baco en algún aislado y lejano monte. Los bronces se vuelven vertiginosos, las percusiones se multiplican y al igual que en el primer movimiento, la orquesta es nuevamente reforzada por el coro. No todos los registros le han ocupado, por ejemplo, uno de Markevitch con la Philharmonia Orchestra de 1954, que deja en evidencia la enorme necesidad de no prescindir nunca de estas voces, de las ninfas de Baco.

Obra: Suite “Fragments symphoniques II: Daphnis et Chloé” M 57b
Escuchar: Orchestra Sinfonica e Coro di Roma della RAI — Claudio Abbado 1969