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Sobre la idea de nación, el Mundial y la decisión de la Corte Suprema de los EEUU respecto a los fondos buitre.


Estamos en época de mundial: el sentimiento nacional florece con fuerza en cada rincón del planeta. Aprovechando la coyuntura, el New York Times realizó un informe donde hizo la siguiente pregunta a ciudadanos de los 32 países que compiten en Brasil:

¿Cual es el país que más odia de los que estan en la copa?

La conclusión arrojó un resultado con triple empate: Estados Unidos, Irán y Argentina son los tres países más odiados del mundial. Este insight revela algo trascendente: estos países indudablemente tienen soft power propio. Ejercen (por positiva o negativa) un grado de influencia importante sobre el resto, revelando que son naciones con identidad fuerte.

¿Pero que es una nación realmente?

Un invento francés. Carl Von Clausewitz fue uno de los primeros en escribir al respecto cuando en 1792 fue convocado como general del ejercito de Prussia y Austria para ir a luchar contra Francia con el objetivo de reinstaurar la monarquía luego de la Revolución. Cuando Clausewitz ve la forma en que pelean los franceses, capaces de sacar fuerzas de donde no tienen y con un ímpetu de fervor irracional jurando lealtad a su nueva patria, llega a la conclusión de que la idea de nación es un factor decisivo en la capacidad que tienen los franceses para ir a pelear y ganar. El ejército francés fue el primero en crearse convocando a todos los habitantes de su suelo a ser soldados. Hasta entonces los ejércitos consistían solamente de mercenarios que se rentaban para las familias feudales. Por eso, una identidad nacional fuerte es fundamental para hacerse sentir en el contexto geopolítico del mundo. Los textos de Clausewitz son consultados al día de hoy por la inteligencia militar de cualquier país moderno.


La noticia geopolítica más trascendente para nuestro país fue anunciada esta semana: la Corte Suprema de los Estados Unidos se niega a tratar el caso de Argentina frente a los fondos buitre, avalando el fallo adverso para el país del juez Thomas Griesa. Esto abre el riesgo de tener que desembolsar hasta 15 mil millones de dolares, más de la mitad de las reservas del país y un potencial escenario de default. Un aspecto pasado por alto del fallo que hizo la Corte es que la fecha original para el dictamen era el viernes 13 de Junio. Curiosamente se pospuso la decisión para el lunes 15, un día después de que Argentina disputara su primer partido en la Copa del Mundo. ¿Que pensaría Clausewitz si viera la efervescencia nacionalista que tenemos los argentinos cuando se trata del mundial? ¿Que habrá pensado el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales que aquella Corte consulta?

La relación de Argentina con los Estados Unidos es histórica. Muchos argumentan que Argentina vivió un periodo de esplendor entre 1880 hasta 1916 donde eramos el granero del mundo y una de las 10 potencias económicas del planeta. No son pocos los historiadores que atribuyen a nuestra falta de capacidad la principal causa de la oportunidad desperdiciada por el país durante el siglo XX donde entramos en un espiral de crisis económicas sin salida. Pero por ver el árbol muchos omiten al bosque: cuando termina la Primer Guerra Mundial en 1918, los Estados Unidos terminan de consolidarse como potencia bélica siendo un país que tiene las mismas condiciones geográficas y productivas que la Argentina. Fueron ellos quienes nos desplazaron a nosotros como granero del mundo, consolidando su rol económico internacional abasteciendo a una Europa devastada que antes de la guerra acudía a la Argentina.

La Presidenta de la Nación dijo con atino en cadena nacional que estamos frente a un sistema financiero internacional en crisis incapaz de generar los recursos necesarios para asegurar el futuro de los pueblos y funcional a intereses hiper-concentrados del poder financiero. En mayo de este año, pude entrevistarme con Justice Kennedy, uno de los 9 jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos. En aquella reunión hablamos al respecto de ese sistema financiero, pero sobretodo de la principal amenaza que existe en el horizonte capaz de transformar de raíz a todo su funcionamiento: la tecnología de Bitcoin. Durante el día de nuestro encuentro era noticia la regulación a favor de Bitcoin donde los partidos políticos de los Estados Unidos podrán aceptar donaciones usando la innovadora criptomoneda. Poder ver la importancia que tiene esta materia para la Corte Suprema de los Estados Unidos revela la dimensión que esta cobrando el impacto de la red en la arena de la economía y la geopolítica. Por eso, si como dice el proverbio “una crisis también es una oportunidad”, me gustaría sugerirle humildemente al Ministro de Economía Axel Kicillof que nos adelantemos en el juego financiero apostando a la innovación y les paguemos a los buitres el dinero adeudado integramente con Bitcoins. O devolverles los dólares si quieren, que tarde o temprano, no les van a servir para nada.

Si me necesita, tengo la camiseta puesta.