¿Qué rayos nos pasó?

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común”. Hechos 4:32.

¿Qué rayos le pasa a la iglesia actual? Es difícil mirar lo que era la iglesia que creyó tras la muerte de Jesús y lo que es la iglesia actualmente y darse cuenta de la enorme diferencia. Hemos sido bombardeados de tanta mala forma de relacionarnos que hemos olvidado la esencia de lo que debe ser la iglesia de Jesús. Cuesta tanto que se lleve algún artículo de comida para bendecir a otro, cuesta tanto que alguien se desprenda de sus bienes para darle a otro, cuesta tanto que alguien se quite el bocado de la boca para que otro coma, la sociedad se ha vuelto individual y superficial, llena de silicón, cada quien velando por lo suyo, cada vez hay menos que se deshagan de su ego para bendecir la vida de otros, el amor se apaga y no hacemos nada. Hace falta un poco de corazón y alma, sin prejuicios. Qué bueno sería que mendigos llenaran nuestros locales de reunión y los abrazáramos sin más que un deseo profundo de amar. El amor, el amor, el amor, hace falta tanto amor para la unidad, hace falta vestirse de más amor, para no ver la forma de vestirse de un joven o sus perforaciones, no ver la minifalda o el escote de una prostituta, el maquillaje y operaciones de un travestí, sino su necesidad; levantar al caído, ayudar al necesitado, esté dentro o fuera de nuestra zona de seguridad. Necesitamos tener todas las cosas en común para construir un mundo mejor, la fórmula es vestirse de amor Colosenses 3:14.

Pr. Psic. Arnold Sierra

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