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Una Prehistoria de las DAOs

Cooperativas, gremios de jugadores y las redes que se vienen…

Esta es una versión traducida y adaptada del artículo “A Prehistory of DAOs” publicado por @keikreutler el 21 de julio de 2021.

Es 1996. John Perry Barlow está por declarar: “Internet consiste en transacciones, relaciones y pensamientos” (1).

Desde el punto de vista de la web actual, alguien podría argumentar que sólo la primera parte de la declaración de Barlow era correcta. El espectáculo en torno a los activos digitales sugiere que hemos alcanzado un nuevo nivel de financialización, en una trayectoria donde la mayoría de nuestras acciones se vuelven interacciones económicas directas.

Mientras que los activos digitales de blockchain alimentan los mercados especulativos, no se trata de la única aplicación de la tecnología. Durante la cresta del ciclo de manía, comenzamos a observar relaciones forjadas por nuevas instituciones p2p.

¿Una computadora del mundo primitivo? Tablas astronómicas Ruzname-i dairevi para los calendarios arebi (islámico) y rumi (juliano) que brindan cuentas cronológicas del cambio estacional, la entrada del sol en los signos del zodíaco, y las horas de verano y puesta del sol. Imagen: Wellcome Collection.

Una de las primeras aplicaciones de las blockchains públicas son los activos globales digitales. Globales en el sentido de que no dependen de instituciones para probar que no están siendo gastados dos veces: el NFT del místico gato sobre la luna es, de manera verificable, el único que corresponde a ese token.

La utilidad de la unicidad comprobable también se extiende a relaciones que van más allá de los intercambios económicos directos, lo que ha llevado a mucha gente a pensar en nuevas formas de finanzas y de organizaciones.

Sin embargo, la promesa de nuevas formas organizacionales ayudadas por tecnologías de la información no puede separarse del contexto de la invención de Internet.

En 1995, un año antes de que John Perry Barlow publicara la Declaración de Independencia del Ciberespacio, apareció otro texto que tendría un fuerte impacto sobre la ideología política de la internet temprana: Tribus, Instituciones, Mercados, Redes (TIMR, por sus siglas en inglés) de David Ronfeldt.

El reporte TIMN fue financiado por la RAND Corporation. Parodiada en Dr. Strangelove como la BLAND Corporation, se trata de un think tank de investigación y desarrollo sin fines de lucro fundado en 1948, con el objetivo de asesorar a los hacedores de políticas públicas de Estados Unidos en temas militares, gubernamentales e industriales. Como Internet nació en medio de este contexto militarizado, aquí es donde empezaremos también (2).

El reporte TIMR crea una narrativa de evolución social en la que los humanos fueron progresando a través de cuatro formas organizacionales distintas:

(T) Las Tribus se basan en el principio organizativo social del parentesco, los clanes y el linaje. (I) Las Instituciones se basan en el principio de la jerarquía. (M) Los Mercados tienen el principio organizativo del intercambio competitivo. (R) Las Redes tienen el principio organizativo del intercambio heterárquico colaborativo. Heterárquico aquí significa organizaciones que no son jerárquicas y que tienen la posibilidad de que sus participantes sean clasificados de múltiples formas.

Mientras que las nuevas formas organizacionales evolucionan con el tiempo, las formas anteriores “crecen dentro de su espacio de actividad, aunque ese espacio sea nuevamente circunscripto”. El informe señala cómo los mercados permitieron aumentar los ingresos por impuestos, impulsando así el desarrollo del estado institucional a pesar de que esto perjudicaba su participación en el intercambio económico directo (3).

Los sesgos institucionales del reporte son claros, como asociar el progreso con la adopción de la democracia liberal occidental. Su narrativa de la evolución social podría parecer reduccionista. Su argumento, sin embargo, provee un trasfondo histórico a la ideología política en la base de las organizaciones descentralizadas, lo sepan o no. Esto es claro en la caracterización de la forma de organización más nueva: las redes.

El reporte define a las redes de una forma algo ambigua.

Un aspecto clave para distinguir entre las redes y las formas de organización anteriores es que las redes son multiorganizacionales, y permiten la colaboración entre grupos “pequeños, dispersos y autónomos” a lo largo de grandes distancias. Estos grupos no necesariamente comparten una unidad organizacional distinta.

Si bien las redes han existido a lo largo de toda la historia, las nuevas tecnologías de la información permiten que estas relaciones de cooperación comiencen a funcionar a través de las jurisdicciones institucionales, “facilitando el crecimiento de keiretsus y otros tipos de empresas globales y distribuidas con forma de red, y cada vez más, las autodenominadas ‘corporaciones virtuales’”, señala Ronfeldt (4).

El dominio primario de las redes multiorganizacionales no es el sector público ni el privado, al menos como se los concibe tradicionalmente. En su lugar, operan en un tercer sector “autónomo social” (5), identificado en el reporte como la sociedad civil. En 1995, esto incluía organizaciones no gubernamentales (ONGs), organizaciones de base y organizaciones voluntarias privadas. La sociedad civil se vería fortalecida por redes multiorganizacionales y estas tal vez podrían resolver problemas de inequidad, burocracia y accesibilidad allí donde formas organizacionales anteriores fallaron.

El reporte presenta una imagen política de las redes:

“Mientras que el desarrollo de las formas de organización de instituciones y el mercado llevaron a un énfasis en las ventajas competitivas, el desarrollo de redes multiorganizacionales podría volcar el énfasis a las ventajas cooperativas” (6).

La contracara de esta visión política es el “soft power” imperial que las ONG exportarían a nivel mundial en la década siguiente. Para quienes trabajan en Web3, todo este lenguaje puede parecer familiar, aunque esta herencia ideológica a menudo pasa desapercibida (7). Al sacar a la superficie los linajes ideológicos, tenemos más posibilidades de cambiar su curso.

Con el énfasis final del informe en los acrónimos de tres letras de la sociedad civil para organizaciones ONGs, NPOs y PVOs, naturalmente falta uno futuro: DAOs.

Un Término Quimérico

DAO significa organización autónoma descentralizada.

Las DAOs proviene de imaginar de qué forma características de las tecnologías descentralizadas de los activos digitales globales como la resistencia a la censura y las acciones automatizadas cambiarán la forma en que operan las organizaciones.

Inicialmente llamadas corporaciones autónomas descentralizadas (DACs), el término más genérico de DAO emergió de la comunidad del blockchain de Ethereum. Según el texto “DAOs, DACs, DAs y Más: una Guía Terminológica Incompleta” de 2014, una DAO puede describirse como una organización capitalizada en la que un protocolo de software informa su operación, poniendo automatización en el centro y humanos en los extremos.

Por ejemplo, un protocolo de software podría especificar las condiciones según las cuales una organización distribuye capital automáticamente a sus miembros. Esto llevó a la idea de que los valores organizacionales podrían automatizarse y ejecutarse mediante código, una idea que quizás sugiera falsamente que el conocimiento tácito puede expresarse completamente en un protocolo de software.

Si bien hubo diferentes ideas teóricas sobre el significado del término, la comunidad reformuló en gran medida el término una vez que la primera DAO pasó de la teoría a la práctica. El énfasis pasó a indicar negocios “imparables” o resistentes a la censura.

La primera DAO, llamada The DAO, se convirtió en uno de los mayores espectáculos en la comunidad blockchain de Ethereum hasta la fecha cuando en 2016 recaudó el equivalente a más de $150 millones en ETH como un fondo de capital de riesgo descentralizado (8). Pero el experimento duró poco. The DAO fue hackeada un mes después del lanzamiento.

Grandes iniciativas relacionadas con DAOs no volverían a ganar fuerza durante varios años. Desde entonces, DAO se desvió de su significado inicial y continuó como un término quimérico que variaba según el contexto cultural. Cada bull market crea nuevas señales de hacia dónde pueden desplegarse las DAOs, trayendo un mayor refinamiento técnico y cultural al concepto en la práctica.

Aunque algunos bromean con que un grupo que divide la cuenta del almuerzo puede ser una DAO, para evitar una generalización excesiva (9), aquí nos limitaremos a ejemplos dentro de la comunidad del blockchain de Ethereum, a pesar de que otras comunidades se coordinen de manera similar.

En 2021, una DAO podría describirse como una asociación voluntaria con los principios de funcionamiento del cooperativismo digital. Como asociaciones voluntarias, son una forma entre jurisdicciones para que extraños, amigos o aliados poco probables se reúnan bajo seudónimos hacia objetivos comunes, respaldados por un modelo simbólico, incentivos y gobernanza.

Los miembros de una DAO pueden tener la propiedad representativa de sus activos digitales a través de un token, que a menudo actúa simultáneamente como un derecho de gobierno y una utilidad de red.

Aunque muchas DAO no aceptarían la etiqueta de “cooperativa digital”, se podría decir que adoptan el cooperativismo como un protocolo, lo que significa un conjunto en evolución de prácticas relacionales que son distintas de las estructuras corporativas tradicionales o las corporaciones autónomas descentralizadas, porque priorizan la propiedad de los miembros.

La etiqueta cooperativa se puede calificar como digital porque hoy en día las DAOs se coordinan principalmente en torno a los activos digitales. Sin embargo, a medida que el concepto de DAO evolucione en la práctica, su primacía digital se desvanecerá. Las DAOs, como veremos, también introducen nuevas dimensiones que superan lo que teóricamente abarcan los principios operativos de una cooperativa digital.

Los ecosistemas tecnológicos descentralizados tienden a describir un fenómeno a través de sus productos técnicos. Sin embargo, como señala Ruth Catlow, cofundadora de Furtherfield y del laboratorio de arte descentralizado DECAL, “Necesitamos construir culturas antes que estructuras” (10). Si bien la descripción general a continuación de las herramientas DAO proporciona una descripción concreta del concepto en la práctica, es fundamental tener en cuenta que, en última instancia, las DAO se coordinan a través de vibraciones colectivas.

En su forma más sencilla, las herramientas DAO han sido descriptas como un chat de grupo y una cuenta bancaria (11).

En 2021, esto generalmente toma la forma de un servidor de Discord y una cuenta multisig de Gnosis Safe, una plataforma Web3 para crear cuentas con firmas múltiples. Las cuentas multisig permiten a grupos de personas seudónimas reunir y manejar fondos en cuestión de minutos a través de diferentes jurisdicciones, algo que supera lo que permite una cuenta bancaria conjunta tradicional. Estas herramientas para una DAO “mínimamente viable” brillaron en la primera mitad de 2021 con iniciativas como PleasrDAO.

PleasrDAO es un colectivo que se unió para realizar una oferta por un NFT del artista pplpleasr. Dados los precios crecientes de las subastas digitales, la idea detrás de PleasrDAO era sencilla: un colectivo de fans utilizando una cuenta multisig podrían reunir fondos para realizar ofertas y competir con otros grandes oferentes para ganar la subasta.

Tras ganar su primera subasta, PleasrDAO siguió adelante para coleccionar otras obras como Stay Free, el NFT de Edward Snowden para apoyar una prensa independiente, por un total de 2.200 ETH (que equivalían a 5,4 millones de dólares en aquel momento).

Tras estas misiones exitosas, PleasrDAO expandirá su alcance empezando a incubar proyectos de su comunidad. Iniciativas como PleasrDAO pueden ser un desafío para los coleccionistas institucionales gracias a que tienen una membresía en crecimiento. Invitan a los artistas que coleccionan a convertirse en miembros del colectivo. Para que esto sea posible, es vital que la propiedad se mantenga en forma colectiva en lugar de institucional.

Una cuenta multisig de Gnosis Safe propiedad de PleasrDAO, en la que tienen en común los NFT coleccionados.

Aunque un chat de grupo y una cuenta multisig pueden ser suficientes para iniciar una DAO, con frecuencia un token es el siguiente paso hacia abrazar los principios de la cooperativa digital.

PleasrDAO emitió $PEEPS, un token distribuido internamente para representar el porcentaje de propiedad de los miembros sobre la colección (12). Experimentos similares como PartyDAO usan un token, donde el token $PARTY representa la pertenencia a un chat de grupo, y otorga derechos de gobierno y una propiedad compartida del valor productivo manejado por la DAO.

Es importante aclarar que PleasrDAO y PartyDAO no son jerarquías planas, ya que ambos tienen grupos de individuos elegidos para manejar las cuentas multisig con su tesorería. Si bien PleasrDAO y PartyDAO inicialmente se enfocaron en visiones específicas, ambas están evolucionando hacia una visión de más largo plazo como coleccionistas, inversores e incubadoras que utilizan tokens para representar la copropiedad en el espíritu de una cooperativa digital. La tokenzación crea tanto oportunidades como desafíos para las redes que vendrán.

Una Nueva Dimensión en el Movimiento Cooperativo

Las DAOs de hoy se parecen a The DAO en su énfasis en la participación abierta y la creación de valor económico, aunque su cultura se ha orientado mucho más hacia nichos específicos y las conexiones sociales.

En los ejemplos de arriba, dejamos un término intencionalmente vago: la gobernanza.

Muchas DAOs actualmente utilizan la plataforma Snapshot para la gobernanza (13). En Snapshot, sus comunidades tienen un espacio para crear propuestas y votarlas. Por ejemplo, tanto PleasrDAO como PartyDAO tienen sus espacios en Snapshot donde realizan votaciones públicas para tomar decisiones colectivas. Snapshot pondera los votos por la cantidad de tokens de la DAO que tenga una cuenta, como los tokens $PEEPS en PleasrDAO.

El espacio de Snapshot de PleasrDAO que muestra una votación acerca de si adquirir el NFT “Dreaming at Dusk”. La propuesta fue aprobada con 396 mil $PEEPS que votaron a favor.

La gobernanza tiene una amplia historia en el ecosistema cripto que no podemos explorar aquí. De manera notable, la iniciativa MolochDAO, que utiliza la tipografía clásica Papyrus y tiene múltiples referencias a los gremios de jugadores, volvió a encender la llama de la gobernanza descentralizada después del hack de The DAO. MolochDAO inspiró una legión de nuevas DAOs, muchas de ellas nacidas como forks de su código fuente.

Este ensayo de la historia de las DAOs está lejos de estar completo a medida que otros proyectos como Aragon, Colony, DAOhaus y DAOstack siguen desarrollando sus plataformas para DAOs y que nacen iniciativas modulares como Block Science y Commons Stack. Estos proyectos ofrecen a las DAOs herramientas para implementar distintos mecanismos de gobierno.

Sin embargo, una prehistoria de las DAOs también quedaría incompleta sin una referencia al cooperativismo de plataforma.

Construyendo sobre décadas de iniciativas comunes, el término “cooperativismo de plataforma” fue acuñado por Trebor Scholz así como el concepto de “exit to community” (salida a la comunidad) fue desarrollado por Nathan Schneider. Ambos entraron al espacio cripto a través de ensayos como The Ownership Economy de Jesse Walden.

Estos autores abogan por plataformas que sean propiedad de su comunidad de usuarios. Específicamente, el concepto de “exit to community” influyó sobre la gobernanza descentralizada presentando una manera alternativa de que las compañías evolucionen en su propiedad.

Nathan Schneider, las Startups Necesitan una Nueva Opción: la Salida a la Comunidad, 2019.

La “salida a la comunidad” creció a través de iniciativas como DXdao, que se lanzaron con el objetivo de dar a la comunidad la propiedad y el gobierno de protocolos de software. Hoy, con tantos protocolos de finanzas descentralizadas siendo desarrollados a través de DAOs, se vuelve claro que los protocolos de software pueden tanto “salir hacia” y “construir con” la comunidad.

Como las DAOs usan herramientas de software experimentales, tiene sentido que sus primeros usuarios y casos de uso involucren la gobernanza de activos digitales como protocolos de software. La primacía digital de las DAOs quizá sea la principal razón por la que no se noten sus parecidos con los movimientos cooperativos anteriores.

La International Cooperative Alliance define a las cooperativas como “una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para cumplir con sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes a través de una empresa de propiedad común y controlada democráticamente” (14).

Una cooperativa también puede definirse por la estructura de su entidad legal, que sostiene que las cooperativas son compañías que no son propiedad de accionistas sino de sus miembros. El establecimiento de los Rochdale Principles, formulados por una sociedad de tejedores en 1844, marcó un momento clave en la historia de las cooperativas.

La International Cooperative Alliance adoptó estos principios operativos que todavía guían a las cooperativas globalmente:

  1. Membresía abierta y voluntaria.
  2. Control democrático por los miembros.
  3. Participación económica de los miembros.
  4. Autonomía e independencia.
  5. Educación, entrenamiento y formación.
  6. Cooperación entre cooperativas.
  7. Preocupación por la comunidad.

Si bien estos principios operativos son el resultado de una evolución en los últimos dos siglos, bien podrían haber sido formulados por algunas DAOs de la actualidad.

Los principios de membresía abierta y voluntaria, la participación económica de los miembros y la preocupación por la comunidad quedan manifestados en los ejemplos de DAOs de más arriba. Los principios de autonomía e independencia y de cooperación entre cooperativas son clave para que las DAOs florezcan como redes multiorganizacionales, fortaleciendo un sector autónomo social construido a través de la colaboración entre DAOs.

Las DAOs podrían implementar normas mejor pensadas sobre control democrático de los miembros que las cooperativas típicamente definen como un miembro, un voto. La mayoría de las DAOs utiliza esquemas de votación por token, esto es, un token, un voto. El razonamiento es que la propiedad de tokens representa un interés sobre el desempeño de la DAO.

Esto permite a los miembros que tienen un mayor interés financiero tener una influencia proporcionalmente mayor. La votación por token no contradice directamente los principios cooperativos, ya que hay otras cooperativas que ponderan los votos por cualidades como la producción (15).

En algunos casos, esto tiene sentido. En otros, esta desigualdad se vuelve indeseable. En parte, porque no todos los miembros tienen el mismo poder de compra. Esto hace que su conocimiento práctico podría quedar excluido de la gobernanza. Esto podría resolverse a través de un cambio de cultura hacia mecanismos de toma de decisiones que desvinculen el interés económico de los derechos de gobernanza.

Hasta que esto ocurra, algunos proyectos como el protocolo de privacidad Tornado Cash han encarado el problema de la distribución regalando tokens de manera retroactiva a sus usuarios, en un intento por hacer a los usuarios stakeholders del protocolo (16).

El Regen Network, una blockchain pública para servicios de ecosistema, tiene otro enfoque sobre el problema de la distribución. La DAO dejó de lado 30% de sus tokens para administradores de tierras, científicos de clima y otros grupos de interés de la administración regenerativa de tierras para formar DAOs de comunidad que participen en la gobernanza de la red.

Como los tokens pueden distribuirse más fácilmente que las acciones corporativas tradicionales, esto crea la posibilidad de una nueva forma de compañía de tenedores de tokens que sea capaz de incorporar un conocimiento práctico más profundo en la gobernanza sin aumentar los costos de transacción operativos.

Los stakeholders con conocimiento práctico (o conocimiento tácito), como los administradores de tierras en el caso de Regen Network, benefician a la gobernanza al incorporar prácticas informales en toma de decisiones.

Aquí, las DAOs empiezan a introducir nuevas dimensiones que exceden lo que los principios operativos de una cooperativa digital pueden abarcar. Por este motivo, debería ponerse mucho énfasis e innovación en buscar mecanismos de distribución de tokens que fomenten la participación de los stakeholders en la toma de decisiones.

La tokenización de las comunidades online podría ser objeto de un debate mucho más amplio. A diferencia de los problemas causados por las redes sociales de la Web 2.0, la tokenización introduce una mayor conciencia de las relaciones financializadas.

Las aplicaciones de Web3 podrían buscar introducir valor en relaciones que históricamente no lo tuvieron, como el trabajo y el medio ambiente, en lugar de crear nuevas relaciones financializadas.

En este contexto, para DAOs con una misión de creación de valor económico, un token puede ser un mecanismo útil en tres frentes:

  1. Obtener financiamiento.
  2. Distribuir derechos de gobernanza.
  3. Alinear ecosistemas de DAOs.

La tokenización introduce una potente norma cultural en organizaciones que se encuentran en etapa temprana: la expectativa de una copropiedad transparente de los activos desde el comienzo.

La tensión entre estructuras corporativas más tradicionales que pagan dividendos y las DAOs todavía persiste (17). Como la mayoría de las DAOs representan derechos de gobernanza a través de un token, en algún sentido, los tokens introducen principios cooperativos en espacios altamente financializados.

Por esta razón, la tokenización no debería ser pasada por alto. Los tokens podrían ser la clave para abrir las puertas de la economía de la propiedad. Pero, para alcanzar una versión más equitativa de este futuro, tenemos que participar desde hoy en construir una cultura alrededor de la distribución de tokens y la gobernanza.

Así como las DAOs pueden aprender a de la experiencia de las cooperativas, las DAOs también podrían ayudar a introducir formas de gobernanza descentralizada en la cooperativas tradicionales.

Esta es la propuesta de Morshed Mannan en Fostering Worker Cooperatives with Blockchain Technology: Lessons from the Colony Project, que cita como las cooperativas con frecuencia enfrentan “problemas de coordinación a medida que la entidad escala a través de las fronteras” con una “tendencia negativa en el management participativo, monitoreo mutuo y solidaridad” a medida que se internacionalizan.

Los dilemas que enfrentan las cooperativas, como financiamiento, gobernanza y alineamiento entre jurisdicciones, son directamente resueltos por las DAOs. Al abrazar el cooperativismo como un protocolo en lugar de como una estructura corporativa, las DAOs podrían, en su novedad, inaugurar un espacio cultural que pueda cruzar a través de las divisiones tradicionales.

La Era de los Gremios

Aunque las DAOs accidentalmente adopten los principios operativos de las cooperativas que las precedieron, también tienen elementos de otras culturas online. Hay un gran potencial de aprendizaje de las experiencias de los gremios de los juegos online masivos (massively multiplayer online games, MMOs).

A medida que los juegos de computadora se fueron trasladando a Internet en la década de 1990, grandes cantidades de jugadores empezaron a compatir un mundo: un ambiente con un diverso conjunto de objetivos, actividades y tramas. Algunos ejemplos tempranos de MMO incluyen The Realm Online, Ultima Online, y EverQuest, que luego llevaron a otros clásicos como World of Warcraft y EVE Online.

En muchos de estos juegos, los jugadores puede elegir sus propios objetivos en un mundo abierto (18). Esta libertad narrativa permite a los jugadores formar grupos para alcanzar sus objetivos comunes.

Conocidos en términos generales como gremios, clanes o alianzas, estos grupos pueden tener entre 40 y 1000 participantes, y sus objetivos pueden incluir derrotar enemigos difíciles o construir herramientas útiles.

Para lograr estos objetivos, estos gremios van desarrollando patrones culturales. A veces, puede surgir una discrepancia entre las herramientas que lanzan los desarrolladores del mundo del juego y las necesidades de los jugadores. En EVE Online, los desarrolladores crearon una interfaz para que los jugadores formaran corporaciones por acciones.

En la práctica, esta herramienta para distribuir acciones rara vez se utilizó porque no mejoraba los patrones culturales existentes. En su lugar, utilizando el navegador del juego y la API de datos de EVE Online, muchos gremios desarrollaron sus propias herramientas para lograr sus objetivos (19).

Aquí hay un paralelismo entre los gremios de juegos y las DAOs. La ola actual de DAOs tiende a utilizar herramientas que pueden combinarse unas con otras. Por ejemplo, conectar la plataforma de votación Snapshot a una cuenta multisig de Gnosis Safe.

Aunque la función específica para distribuir acciones corporativas puede no haber despegado en EVE Online, los gremios de juegos frecuentemente adoptan prácticas económicas de redistribución.

Una práctica económica muy relevante para las DAOs son los Dragon Kill Points (DKP). Estos toman su nombre de la época en que los dragones eran los enemigos más frecuentes en los MMO. Los DKP surgieron como un sistema de asignación dentro y, a veces, entre gremios.

Las misiones complejas emprendidas por gremios, como matar a un dragón, generalmente se denominan “incursiones” y pueden durar desde varias horas hasta varios días. Al final de una incursión, el enemigo asesinado deja caer elementos del juego llamados “botín”, y los gremios deben decidir cómo distribuirlos.

Debido a que los gremios requieren conjuntos de habilidades complementarias de jugadores diversos durante largos períodos de tiempo, “importa que las mismas personas vuelvan a trabajar juntas” (20). Por eso, es importante que los gremios distribuyan el botín de una manera que los miembros perciban como justa.

A medida que los gremios maduran, a menudo desarrollan diferentes sistemas de distribución del botín, por ejemplo, comenzando con una distribución aleatoria y avanzando hacia una distribución ponderada por la participación. En general, llegan a una distribución a través de un sistema de puntuación informal como DKP.

DKP actúa como un sistema de dinero privado, diferente de la moneda existente en el mundo del juego, y los miembros del gremio los obtienen gracias a su participación en incursiones (21). Los miembros pueden optar por gastar estos puntos a cambio de botín después de una redada.

Diseñado inicialmente por un gremio en 1999 para el MMO EverQuest, la práctica de DKP ha sido adoptada por muchos gremios en muchos mundos de juego, aunque con ligeros ajustes.

Ed Castranova y Joshua Fairfield realizan una propuesta en su artículo Dragon Kill Points: A Summary Whitepaper: el sistema Leftovers DKP, que maximiza la cantidad de participantes en el sistema sin la necesidad de estar vinculados a un gremio específico. Como escriben Castranova y Fairfield, “De hecho, esta organización es efectivamente el organismo de asignación más alto de la población. Si hay un gobierno emergente en [el servidor de World of Warcraft] Silver Hand, es The Leftovers”.

El sistema Leftovers DKP surge como respuesta a algunas limitaciones: el botín sólo se puede recoger después de la batalla y, en World of Warcraft, no se puede transferir entre jugadores. El sistema Leftovers DKP tiene un pequeño grupo de gobernadores designados informalmente: jugadores que laboriosamente, a través del diálogo público, establecen y mantienen una base de datos de precios de artículos de botín en DKP.

Cuando cae el botín, los jugadores con DKP pueden optar por gastarlos en un artículo específico, con todas las ofertas y transacciones públicas. El sistema Leftovers DKP distribuye equitativamente los puntos DKP gastados a todos los demás miembros del gremio que participaron en la redada.

Como señalan Castranova y Fairfield, los DKP complementan a la moneda existente en un mundo de juego, y ayudan a una asignación más eficiente y a una mayor cohesión social, “haciendo posible el intercambio de tiempo (gastado en las incursiones en las que un individuo no es compensado) por bienes (obtenidos en aquellas incursiones en las que un individuo gana botín)” (22).

Especialmente en el caso de World of Warcraft, como el botín no puede transferirse entre jugadores, tener botín también cumple una fuerte función de reputación: muestra que un jugador ha participado significativamente en incursiones a lo largo del tiempo.

El sistema DKP precede a la mecánica de las plataformas DAOs en desarrollo en la actualidad como Aragon, Colony y DAOstack, que ofrecen mecanismos para distribuir tokens de reputación en función de la participación de los miembros. Estos son recompensados por realizar propuestas o campañas exitosas: estas son el equivalente de las “incursiones” en otros mundos.

Estos tokens de reputación complementan otros sistemas económicos habilitados por las DAOs, como tokens específicos de DAO u otros activos en sus tesorerías de cuentas multisig. A menudo se utiliza como un modelo alternativo al sistema plutocrático de un token, un voto.

Los tokens de reputación, obtenidos a través de la participación en lugar del poder adquisitivo, brindan un mayor poder de voto en las DAO que se acumula con el tiempo. Las DAO pueden aprender del sistema DKP que funciona como un sistema de dinero privado basado en la participación, que puede gastarse en otros activos digitales, en lugar de sólo acumularlos.

Además de la asignación eficiente y la reputación contextual, el sistema DKP tiene otro elemento importante para las DAOs: en general, todos los gremios resuelven sus disputas de manera independiente a los sistemas judiciales tradicionales.

Las jurisdicciones digitales de Aragon o el servicio de arbitraje descentralizado de Kleros tienen como objetivo proporcionar herramientas de resolución de disputas nativas de Internet. De hecho, las herramientas de DAO a menudo intentan resolver técnicamente problemas que los gremios de juegos ya han refinado culturalmente durante varias décadas.

Tal vez sea hora de que las DAOs y los gremios de juegos empiecen a fusionar sus conocimientos prácticos de manera más estrecha.

Un collage de logos en EVE Online, 2006.

Otro patrón cultural sutil de los gremios de juego se relaciona con su estructura económica articulada. Como señala el investigador Joshua Citarella, muchos sistemas DKP se asemejan a una forma de socialismo de mercado, en el que los bienes son de propiedad pública pero son distribuidos por el mercado (23).

Citarella también señala que, a pesar de la semejanza de los sistemas DKP con el socialismo de mercado, muchos de los jugadores decididamente no aceptarían políticamente la etiqueta de “socialismo de mercado”.

La “economía oculta” puede ser un término adecuado para cuando un grupo opera a través de una forma económica que no aceptaría como etiqueta para sí mismo: DAOs como protocolos cooperativos y gremios de juegos como socialismo de mercado.

Las DAOs aún conservan una poderosa ambigüedad. Sus nacientes ambiciones políticas aún no poseen articulaciones estéticas completamente familiares. Esto podría ser cooptado hacia varios fines diferentes. Por ejemplo, uno podría imaginar una DAO cuya tesorería se autodestruye, como el NFT de terra0, cuando las temperaturas globales superan los 2 grados centígrados.

Esta DAO podría atraer la participación de aquellos que no se sientan atraídos por la tradicional estética verde de la mayoría de las iniciativas climáticas, y podría tener el efecto de ampliar la participación en un objetivo político mediante la creación de nuevas culturas a su alrededor. El impulso de lo cuestionablemente nuevo siempre puede ser bueno para algo, y la pregunta es cómo cultivar DAOs que puedan construir una solidaridad subrepticia a través de las divisiones ideológicas.

Nace una Constelación

Si bien una prehistoria integral de las organizaciones autónomas descentralizadas podría llevarnos mucho más lejos en el pasado (24), muchos defensores de las DAO tienen una creencia central sobre su impacto futuro: las DAO podrían ser el reemplazo de la empresa moderna.

En el siglo XX, muchos economistas se preguntaron por qué existían las empresas. Al fin y al cabo, los servicios comprados y vendidos en el mercado debían ser, en teoría, más eficientes. Ronald Coase exploró la respuesta a esta pregunta en “La Naturaleza de la Firma” y llegó a la conclusión de que los mercados crean costos de transacción no contabilizados.

Estos costos de transacción surgen del proceso de descubrimiento de precios, de la negociación de contratos o de la incorporación a un servicio. Estos costos, decía Coase, pueden mitigarse conservando los servicios al interior de la empresa. De acuerdo con esta teoría, el tamaño de las empresas tiene ciertos límites prácticos. Al cabo de cierto tiempo, los costos de transacción al interior de las empresas también aumentan debido a un aumento de la burocracia.

Las DAO aspiran a ser más eficientes a medida que escalan (25). Si bien, en la práctica, esta aspiración está lejos de ser probada, la promesa de las DAO radica en el uso de protocolos de gobernanza técnica para reducir los costos de transacción.

Herramientas de gestión de DAOs como Gnosis Safe permiten a grupos seudónimos de diferentes jurisdicciones recaudar y administrar fondos en cuestión de minutos. El proceso equivalente para crear una cuenta bancaria tradicional llevaría meses. En muchos casos, no sería posible que personas de diferentes jurisdicciones administraran una cuenta bancaria de manera conjunta.

Gracias a las blockchains públicas, las DAO pueden incorporar un conocimiento práctico más profundo en la gobernanza sin aumentar los costos de transacción: se vuelven más eficientes a medida que escalan.

Si bien las herramientas de gestión de DAOs como Gnosis Safe ya permiten esto hoy mismo, la promesa de crear organizaciones infinitamente escalables aún tiene un largo camino por recorrer. A menudo, incluso la promesa de las DAOs puede oscurecer su utilidad en la práctica.

En “The Dissensus Protocol: Governing Differences in Online Peer Communities”, Jaya Klara Brekke, Kate Beecroft y Francesca Pick realizan un estudio del caso de Genesis DAO, un colectivo centrado en la plataforma DAOstack.

Escriben:

Genesis DAO es un buen ejemplo de un rasgo único común a muchas DAO, a saber, que comprenden grupos altamente motivados que se han formado en torno a un conjunto de ideas sobre la gobernanza, en lugar de que la gobernanza sea un medio para lograr una misión compartida. En otras palabras, se centró en herramientas y en una acción principal: asignar fondos a las propuestas. Es inusual que desconocidos comiencen a tomar decisiones financieras en conjunto de inmediato sin haber tenido tiempo previamente de desarrollar coherencia y confianza. Y esta fue, de hecho, la promesa de proyectos como Genesis DAO: que la tecnología pasaría por alto la necesidad de desarrollar relaciones de confianza, lo que significa que miles de personas podrían unirse en torno a objetivos comunes, tomar medidas e incluso gastar dinero juntos como grupo. (26)

Al igual que en el ejemplo anterior de jugadores de EVE Online que no usan la interfaz para distribuir acciones corporativas lanzadas por los desarrolladores del juego, se debe reconsiderar el desarrollo centrado en herramientas, así como la suposición de que las herramientas crean automáticamente patrones culturales útiles.

En lugar de protocolos técnicos para la gobernanza que disminuyen la necesidad de relaciones confiables, las DAO se pueden abordar mediante el desarrollo iterativo de herramientas altamente componibles para coordinar a través de diferentes niveles de coherencia y confianza. En última instancia, la eficiencia a la que aspiran las DAO puede no definirse como una función económica sino como una “mejor” gobernanza respaldada por un conocimiento práctico más profundo dentro de un juego infinito.

Capas de la DAO

Las DAO no serán las redes uniformemente no jerárquicas que algunos imaginan. En cambio, se coordinan a través de diferentes niveles de coherencia y confianza. En “Ownership in Cryptonetworks”, Patrick Rawson argumenta que, para las DAO, “distribuir la propiedad a entidades similares a escuadrones con objetivos más especializados es el problema clave a resolver a largo plazo”.

Estas “entidades tipo escuadrón” son equipos más pequeños con relaciones de confianza, tal vez no muy diferentes a los gremios de juegos en los ejemplos anteriores, que ejecutan misiones alineadas con valores con DAO.

Las DAOs más efectivas se comportan más como redes de equipos (como la red de la Corporación MONDRAGON con 100 cooperativas afiliadas) que como la “inteligencia de enjambre” que podrían parecer desde lejos. Siguiendo el análisis de Rawson, podemos esbozar aproximadamente tres capas de una DAO:

  • Token. Redes multiorganizacionales alineadas por propiedad de tokens.
  • Equipos. Equipos, gremios y escuadrones representados por la propiedad de tokens.
  • Misiones. Misiones, hitos e incursiones financiadas por la propiedad de tokens.

De estas capas surge una red heterárquica, es decir, una organización que puede clasificarse de múltiples maneras.

Un ejemplo de DAO en el que los tokens, los equipos y las misiones se distribuyen en varias redes de DAO, que se pueden clasificar de varias maneras.

En los ecosistemas que priorizan la distribución de la propiedad, los tokens fomentan que las redes DAO sean administradas por sus miembros. Los tokens, los equipos y las misiones no se limitan a los límites institucionales de una sola DAO. Pueden (y para descentralizar significativamente la red de control) deben estar representados por la propiedad de tokens en varias DAOs.

De esta forma, surge un ecosistema no muy diferente a las redes de control de las corporaciones transnacionales. Pero, lo que es más importante, se trata de un ecosistema que no tiene un mando monocéntrico y con costos de transacción reducidos a través de diferentes niveles de confianza.

Como escribe Rawson: “Mientras la memoria colectiva circule libremente dentro de una [red DAO] dada, las soluciones descubiertas a los problemas se pueden reutilizar”.

Si concebimos a las DAOs como redes multiorganizacionales alineadas por la propiedad de tokens, el propósito de las herramientas de DAO no solo es respaldar las operaciones de un equipo, sino también facilitar la colaboración entre muchos.

Financiados por PrimeDAO, los mecanismos de colaboración DAO-to-DAO (D2D) parecen ser el trabajo más innovador en este sentido, que eventualmente puede superar a los productos tradicionales de empresa a empresa (B2B). El equipo de Gnosis Guild adopta un énfasis similar en las herramientas DAO a DAO, con una nueva constelación de herramientas DAO llamada Zodiac.

Revisando la promesa de las DAO, su potencial para incorporar un conocimiento práctico más profundo en la gobernanza no significa que la toma de decisiones deba involucrar a un número cada vez mayor de miembros en cada propuesta, sino que dentro de una red de DAO, los equipos que poseen la experiencia más relevante pueden compartirla fácilmente con el ecosistema.

Cuando vemos a las DAOs como constelaciones de equipos (y no como monolitos) estas se convierten en redes que permiten que la memoria colectiva fluya libremente.

Las Redes que Vendrán

El informe de TIMN RAND con el que empezaba este ensayo cerraba con una nota curiosa:

Gran parte de la literatura sobre el rediseño de organizaciones para la era de la información se centra en la producción: en mejorar la productividad o fabricar algo nuevo como el avión de pasajeros Boeing 777. Sin embargo, ¿no refleja esto una persistente mentalidad de la era industrial? Las organizaciones de producción siguen siendo una parte crucial de la ecología organizacional. Sin embargo, también deberíamos pensar en “organizaciones sensoriales”. Las funciones sensoriales son bastante diferentes de las funciones de producción y requieren diferentes modos de organización, por ejemplo, redes conectadas al mundo que existe fuera de los límites de la empresa. La determinación de diseños apropiados para todo tipo de organizaciones sensoriales puede convertirse en un buen metatema para la investigación y el desarrollo en los próximos años (27).

Este sentimiento final hace eco de la popularidad que tenía en aquel tiempo el teórico de los medios de comunicación del siglo XX Marshall McLuhan, quien enfatizaba en cómo los medios digitales impactan nuestro sistema nervioso sensorial.

Aunque las redes digitales como las DAO primero operen en nuestro sistema nervioso, esto no significa que en algún momento no vayan a reorganizar y remodelar nuestro mundo material.

Algunos todavía se niegan a tomar en serio el hecho de que los principios cooperativos, los gremios de juego y las DAO presentan una forma organizativa emergente con relevancia política legítima. Debemos empezar a tomarlos en serio ahora mismo, para evitar que sigan siendo moldeados sólo por aquellos que se encuentran en un lado de la brecha digital.

Los días de DAOs versus PAC, comités de acción política que recaudan fondos para candidatos electorales en los Estados Unidos, estarán pronto con nosotros. Así como los mercados no dejaron obsoletos a los estados, sino que redujeron algunas de sus operaciones y fortalecieron otras, las DAO introducen nuevas formas de participación política tradicional que emergen del sector social autónomo: la unión en red.

Personaje de Trust’s Mascot Streams, ARB y GVN908, 2021.

Para llamar la atención sobre las fallas en la seriedad del término quimérico, muchos vuelven a su nombre inapropiado: la “A” en DAO no está a la altura del significado de autónomo; mientras que otros, como la investigadora Aude Launay, invocan el espíritu político, más que técnico, de autonomía en las DAO.

Aunque el término DAO sigue siendo poéticamente correcto, podríamos proponer un reemplazo ocasional: organizaciones avatar descentralizadas. Como señala la poetisa y ministra digital de Taiwán Audrey Tang, los días de los políticos avatares ya están aquí (28).

Los políticos avatar son seres virtuales que representan, se reúnen y abogan en nombre de plataformas políticas. Cuando aumenta la automatización, incluso pueden generar sus propias plataformas políticas. Una organización de avatar descentralizada reconocería el espíritu de la época virtual que se avecina: podría parecerse a un cyborg administrado colectivamente como Lil Miquela o un entorno completo formado por miembros, como los castillos en movimiento de Trust.

Las organizaciones de avatares descentralizadas tendrán mundos de juego, motores o mascotas virtuales desarrollados colectivamente e interoperables en su núcleo, lo que cocrea la cultura en torno a la cual se organizan sus miembros.

Al aprender de su prehistoria, las DAO pueden avanzar hacia una teoría sincrética de las organizaciones, lo que significa una teoría que incorpora una amplia gama de patrones, prácticas e influencias culturales al tiempo que reconoce sus sesgos políticos heredados.

Para escapar de la tendencia a fetichizar los protocolos técnicos para la gobernanza, las organizaciones avatar descentralizadas deben cultivar entornos convincentes que los jugadores quieran habitar, reconociendo que las narrativas, la estética y los objetivos comunes son clave para su éxito.

Hacer de Internet un lugar no solo para las transacciones sino también para las relaciones y el pensamiento mismo, como escribió Barlow, se basa en la profundidad de estas narrativas. Como es el caso de los juegos en línea multijugador masivos, los DAO son protocolos menos técnicos para la gobernanza y más mundos de juego de alto riesgo que se entrelazan.

Deberíamos apuntar a un consenso aproximado y mundos en funcionamiento.

Este ensayo es el segundo de una serie de Gnosis Guild de @keikreutler que une las redes criptográficas, la web3 y los juegos.

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Agradecemos sinceramente sus comentarios durante el desarrollo de este ensayo: Toby Shorin, Sam Hart, Laura Lotti, Bryan Lehrer, Jay Springett, Arthur Röing Baer, John Palmer, Callil Capuozzo, Tom Critchlow y Kara Kittel, así como Auryn Macmillan , Sam Panter, Patrick Rawson, Scott Moore, Wassim Alsindi y Brett Scott.

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Un blog sobre tecnología, innovación y transformación digital. Fintech, legaltech, blockchain e inteligencia artificial. Cómo los emprendedores utilizan las nuevas tecnologías para transformar las viejas industrias.

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Federico Ast

Federico Ast

Ph.D. Blockchain & Legaltech Entrepreneur. Singularity University Alumnus. Founder at Kleros. Building the Future of Law. @federicoast / federicoast.com