Índice

Capítulo 8

Sebastián tenía esa imagen rockera e informal que a muchas les provocaba debilidad. Siempre impecablemente planchado, con pantalones ajustados y una sonrisa aventurera que se extendía por su rostro. Cabello corto y lacio, ojos cafés pequeños y penetrantes, perforación en el lado derecho del labio y de cuerpo delgado pero no flaco, más bien a gusto y lampiño. Fue en una fiesta donde Miri y él se conocieron con el juego de miradas propio de dos conocedores del arte de la seducción, aunque no pasó de una noche de baile y besos. Y aunque le pareció guapo, no pretendía volver a salir con él. Dejaron de hablarse casi un año hasta que, luego de que ella terminara con su anterior novio, la saludó por chat con un mensaje que coincidía con otros veinte de amigos hombres que casualmente habían decidido saludarla. A partir de entonces su historia comenzó a escribirse, luego de una salida por aburrimiento y el típico “a ver qué pasa”.

Miri esperaba en su cuarto mientras escuchaba música de Zoé y jugaba con sus dedos en el escritorio sin apartar la vista del reloj. Traía una blusa de Elmo, leggins bajo la falda y un collar de piedras negras. Pasaba de la etiqueta de Youtube a Facebook y viceversa de manera automática y repetitiva hasta que escuchó que tocaban a la puerta. Se paró de prisa tirando la silla y corrió a la ventana. Abajo estaba Sebastián, quien la saludó con su sonrisa que la enloquecía. “Ahorita bajo”, dijo para que le leyera los labios, y bajó los escalones de dos en dos. Abrió el cancel y se encontró con sus ojos cafés. Se lanzó contra él para abrazarlo y lo besó con fuerza mientras él la sostuvo en el aire. Alzó la mirada al cielo y sonrió mientras sentía sus brazos sostenerla.

Fueron al cine y al salir, caminaban por la plaza tomados de la mano mirando ropa y juegos. Fueron a comer a casa de Sebastián, donde aprovecharon que estaban solos. Miri se vestía y él, sentado en la orilla de la cama, cogió su guitarra y comenzó a tocar para ella, quien se perdió en esos ojos cafés y en el danzar rápido de sus dedos. Con razón es tan bueno… Apretó el pulgar con su puño al recordar las caricias que tantas veces la habían hecho estremecerse. La recorrió una sensación por la espalda. Se abrochó la falda y se acercó a la cama. Sebastián jugó un poco más con la guitarra antes de bajarla a un lado y dejar que Miri se sentara en sus piernas. — Te amo. — Lo volvió a besar con fuerza. — Te amo más. Estoy loco por ti. — Le contestó. Las prendas volvieron al piso y la cama fue destendida una vez más. Se miraban uno al otro con tanta pasión y emoción y no podían dejarse ir. Tardaron otra hora en ir a la sala. Cuando veían una película en la tele, Miri se levantó al baño y Sebastián fue por un vaso con agua. El sonido de un celular vibrando llamó su atención, Miri había dejado su teléfono en el sillón. En la pantalla se leía “Mi angelito” y una foto de Miri abrazada a un tipo con lentes y cabello a lo guacamaya. Alzó las cejas. Lo reconocía de algunas publicaciones en el muro de facebook de Miri, aunque nunca lo había visto en persona. Siempre le comentaba o enviaba mensajes y parecía no dejarla en paz. Se volvió a sentar frente a la tele y a los pocos minutos llegó Miri a acurrucarse entre sus brazos.

-Te habló tu angelito.

-¿Le contestaste?

-No. Como que te busca mucho, ¿no?

-Es mi angelito, es de las personas que me conocen mejor. — Sebastián bufó inconforme. Miri lo besó. — Es más, vamos a hablarle para que veas. — Buscó su celular y marcó el número de Dante.

-Hola hermosa. — Le contestó en el altavoz.

-Hola angelito. Me dijo Sebastián que marcaste.

-Ah chingá, ¿quién? — Sebastián volvió a alzar la ceja y se hizo para atrás.

-Mi novio, tonto. Estoy con él.

-¡Ah! Siempre olvido su nombre. — Contestó la voz de Dante. De fondo se escuchaban carros y pitidos de autos. — Dile que te trate bien o ya verá.

-Tú dile, te está escuchando. — Su amigo rió.

-¿Me pusiste en altavoz? — Se aclaró la voz. — Viejo, trátala bien. Diviértanse y siempre usen gorrito.

-¡Dante! — Él rió con más fuerza. Y Sebastián hizo una cara de “¿neta?”

-Oh chingá, si no quieren no.

-Está bien, lo usaremos. Amor, dile que siempre nos cuidamos. — su novio puso los ojos en blanco. “Descuida, lo haremos”. Dijo intentando ocultar su molestia. — ¿Para qué me hablaste?

-Es que tengo una propuesta que hacerte. Bueno, es de una amiga que me pidió el favor.

-¿Cuál favor?

-Está haciendo un trabajo para la escuela, un comercial de lencería. Pero necesita modelos y como sabe que tengo muchas amigas, me pidió que le ayudara a buscar alguna, y fuiste de las primeras en las que pensé. — Sebastián ahora se había sentado en la orilla del sillón con los brazos cruzados y la cara roja. ¡¿Qué?! Está pendejo si cree que lo va a hacer. Pensaba. Miri siguió al teléfono.

-¿En mí? ¿por qué?

-Oh, vamos. ¿Neta lo tienes que preguntar? Pues porque te ves bien en lencería y no eres tímida, así que realmente eres perfecta. Si a tu chico le preocupa, dile que no se preocupe, es tarea de mi amiga, yo no tendré nada que ver. Soy más como la empresa dedicada al outsourcing. — Volvió a reír. En fin, voy camino a ver a Tony, nos mensajeamos en la noche. Te quiero, Miri. ¡Nos vemos, bro! — Colgó.

Miri volteó a ver a Sebastián, quien no se molestaba en ocultar su enojo. — No lo vas a hacer.

-¿Por qué no? Ya viste que él no tiene nada que ver.

-Aún así. ¿Cómo me sentiría al saber que un grupo de gente va a ver a mi novia en ropa interior?

-Ay, no te pongas así. Si no quieres, entonces le digo que no y ya.

-Sí, o sea, ¿qué le pasa? Y luego ya he visto sus fotos de perfil. ¿Qué se cree subiendo fotos desnudo?

-Estaba en bata… — Una vez, en su casa, él le había preguntado por Dante, que había puesto una foto con el torso desnudo. Ella le había repetido hasta cansarse que era de cuando estaba en Japón y que era normal. Obviamente su explicación no lo había satisfecho por completo y ahora lo volvía a sacar a discusión.

-¿Y cómo está eso de que eres perfecta? ¿Ya te ha visto desnuda? ¿Ya se acostaron?

-¡No! No te pongas de intenso.

-¿Entonces cómo sabe que te ves bien en ropa interior?

-Ash ¡o sea no! Es que no entiendes. Nunca hemos tenido sexo. Sí, antes le gustaba, pero ahora sólo somos amigos. Le cuento todo y él igual. Obvio alguna vez nos besamos y medio hubieron cosas, pero nada que ver. Es como mi mejor amigo, pero es más que mi mejor amigo. Es como mi hermano, pero sin serlo, ¿me explico? Es muchas cosas.

-Entonces no te ha tenido desnuda. — Respiraba más tranquilo y su piel recuperaba su color.

-No, amor. Sólo por las fo… — Calló y abrió los ojos como platos. Pendeja…

-¡¿Qué?! — Se levantó y fue a su cuarto y azotó la puerta. Miri corrió a la puerta e intentó abrir, pero estaba cerrada por dentro.

-Ábreme por favor

-Le has enviado fotos. — Le contestó desde el otro lado.

-Sí, le envié fotos, pero fue antes de estar contigo. No te pongas así. No quería decirte porque sé que no te gustaría, pero entiende, ya tiene mucho. — Escuchó cómo se quitaba el seguro por dentro y Sebastián abrió la puerta.

-De todos modos está loco si cree que vas a hacer ese comercial.

-No voy a hacer nada si tú no quieres. — Lo abrazó con fuerza. — Te amo.

https://www.youtube.com/watch?v=ivW_bVUtH9E

Dante se acababa de ajustar los audífonos y caminaba tranquilo en el transbordo de la estación Tacuba hacia la línea azul. Vestía una camisa negra arremangada, sus pulseras de siempre y un collar de obsidiana arcoiris. Traía anteojos ese día, pues se había cansado de los lentes de contacto desde hacía una semana y ya no los aguantaba después de tanto tiempo frente al monitor. Cuando llegó al andén, contempló a lo largo, con su hábito arraigado de caza. Observó a una chica que leía ávidamente un libro pesado y gris. Tal vez de psicología o química. También encontró a otra muchacha cruzada de brazos y viendo hacia el túnel que movía las manos al ritmo de la música de su Ipod y a una tercera recargada en la pared tecleando en la pantalla de su celular. Imaginó las reacciones de cada una de ellas cuando se les acercara a saludar y sonrió. Había hecho su elección. Caminó hacia la pared, directo a la chica del celular, quien seguía atenta a la pantalla. Era de piel clara e iba con un suéter verde oliva sobre una bluza azul cielo y jeans desgastados en la parte del muslo que permitían ver lo suficiente para notar que no le faltaba sol en sus piernas. Un morral caqui de mezclilla colgaba de su hombro y su cabello largo, oscuro y ondulado caía por sus hombros hasta dos dedos sobre el eje del ombligo. — Hola. — Dijo acompañado de la sonrisa número uno. “Soy confiable”. Ella pulsó una vez más y se quitó uno de sus audífonos. — ¿Perdón? — Lo miró con sus ojos oscuros y pestañas largas. Era dos o tres centímetros más alta que él. Dante miró hacia el túnel con un uso preciso de su lenguaje corporal. Se había ubicado a un costado de ella para que no se sintiera acorralada pero con sus pies apuntándole y parado firmemente, convencido de que se quedaría un rato platicando, pero con la soltura suficiente para moverse en el espacio. Esos eran modos que a lo largo de los años se habían vuelto naturales y ya ni debía pensar en ello. — Perdona que te distrajera de tu juego. — En la pantalla de la chica se veía el juego de CandyCrush. — Es que te vi cuando llegué al andén y quise hablarte, aunque como te veía demasiado atenta no sabía si estarías mandando algún mensaje importante o algo. — Volvió a sonreír y la chica miró su teléfono.

-Ah. No, sólo jugaba. Estoy atorada en este nivel.

-¿Es cierto que es tan adictivo?

-¡Sí! ¿Nunca lo has jugado? Es frustrante. — Dante sacó su celular del bolsillo y lo miró mientras lo jugaba con los dedos.

-Tengo el problema de volverme adicto, así que prefiero mantenerme alejado de ellos. — Bromeó antes de volver a meterlo a su bolsa.

-Ah, muy bien… ¿Y por qué hablarme?

-Me llamaste la atención por tu cara de concentración, pero sin verte estresada. Eso me pareció interesante. Mira por ejemplo cómo esa chica no quita la mirada del túnel. — se giró y hacia atrás y señaló discretamente con la mirada. — Seguramente trae prisa. O aquella del libro. No deja de leer, murmura y mueve la cabeza al ritmo de sus dedos. Eso es estrés pre-examen por donde lo veas. — La chica rió.

-¿Eres psicólogo o qué?

-No, para nada. — Rió. — Soy escritor, así que es mi deber observar el mundo y encontrar los aspectos interesantes y especiales de la vida. — La miró con una mezcla de coqueteo e ilusión. La chica guardó su celular en su bolsa y se giró hacia él. Ya quedó. Se felicitó mentalmente.

-¿Qué escribes y qué ves en mí?

-¿En ti? Es difícil, mi don es inventarle historia a los desconocidos. — Puso una mano en la cintura y otra en la barbilla. Y la miró de pies a cabeza, meditabundo. — Pareces ser relajada y seria, sin preocuparte mucho por el cómo te ven. Aunque con tendencia hacia las modas pasajeras. Eso creo.

-Tal vez. No te lo podría asegurar.

-Tendremos mucho tiempo para descubrirlo.

-¿Ah sí? — Ella ahora sonreía continuamente y se frotaba los brazos de manera inconsciente, aunque procuraba mantener la actitud distante. Dante disfrutaba ese juego y estaba dispuesto a hacer que ella también lo disfrutara.

-Al menos de aquí a que llega el metro.

-Está bien. No me dijiste qué escribes.

-De todo un poco, pero principalmente cuentos y novelas. Luego verás mis libros en tiendas.

-¿De verdad? ¡Qué padre! Tendrás que darme un autógrafo para que diga que conocí al autor.

-Para eso debe darme su nombre, señorita… — Dante alzó la mano como señal de pregunta.

-Soy Allison. — En ese instante el metro llegaba al andén. Dante se acercó más.

-Soy Dante, mucho gusto. — Y le besó la mano. La chica se puso roja y quitó la mano con un ataque de una risa nerviosa.

-¡¿Eres raro, sabes?! — Ambos rieron y en ese instante las puertas del metro se abrían.

-Eso dicen, ven. — La tomó de la mano y caminó al vagón. — ¿A qué estación vas?

-Colegio militar, tres estaciones.

-Yo voy a Normal.

-Bajo una antes que tú.

-¿Sabes? No suelo venir para acá, hoy porque veré a un amigo, ¿pero por qué no me das tu teléfono y nos vemos otro día? Me gustó mucho conocerte Allison, eres muy risueña.

-Es porque eres raro, nunca me habían hablado en la calle como tú. Me caíste bien, toma. — Allison anotó su número en el celular de Dante y él le marcó para que registrara su número.

-Listo, nos veremos otro día. — Sonrió con toda la naturalidad del mundo y Allison se quitó el pelo de la cara, estaban por llegar a su bajada.

-Eres agradable, gracias por este rato.

-No agradezcas. — El tren se detenía. — Hasta luego, Allison. — Se despidieron y Dante la besó en la mitad del labio. Ella abrió por completo los ojos por la sorpresa y sonrió.

-En serio eres raro. — Dante la miró divertido y las puertas se abrieron.

-Lindo sábado, señorita.

-Bye, chico raro. — Ella caminaba alegre y la admiró, realmente le había gustado divertirse haciéndola reír. Se sintió feliz por haberle cambiado la rutina y aunque no sabía si saldría con ella alguna vez, grabó la mayor cantidad de detalles en su memoria. Cuando salió del metro aún mantenía la sensación de sus labios y se encontró con su mejor amigo, quien lo esperaba con un cigarro. Era dos años menor que él, de pelo chino, moreno, más alto y fuerte. — ¡Qué pasó viejo! — Le gritó y lo sacó un poco de su trance seductor. Se abrazaron. — Ven, vamos por unas milagrosas y luego a una fiesta.

Dante lo siguió, mientras alzaba la mirada al cielo. Haré que este sea un buen día.

Aleksei Mora


#PalabrasDeAireYTierra

https://www.youtube.com/watch?v=NazVKnD-_sQ

Queridas lectoras y lectores, muchas gracias por seguir hasta aquí.☺ Que me sigan y comenten hace que escribir sea una mejor experiencia. Me ha llamado mucho la atención que la mayoría de ustedes son mujeres y que además les guste tanto el personaje de Miri. Está loca, ¿no? Yo la amo. Quiero aprovechar para decirles que la serie se volverá semanal, tal vez con uno o dos capítulos a la semana, aún estoy viendo los días designados para los estrenos de los capítulos. Esto porque estoy a punto de iniciar una nueva serie el 27 de Agosto, aún sin título definido, pero al que llamaré “Narraciones Vampíricas” por lo mientras. Será una historia distinta a lo que se viene viendo de Atados, con un toque más oscuro, fantástico y de aventura. Si les gustan los vampiros y el misterio, seguramente la disfrutarán, si no es así, pues lean el primer capítulo y si no les convence, regresen con Atados. ☺

Narraciones Vampiricas será un experimento más largo y extenso de publicación semanal, pero por lo mismo creo que traerá constancia y firmeza al blog. Será un experimento porque se basa en una historia conjunta que hemos creado mis amigos y yo y que siempre quise pasar a formato escrito. Veremos qué tal.

Tambien…

… varios amigos, amigas y lectorxs me han llenado con mensajes pidiendo consejo acerca de qué hacer con alguna mujer en específico o algún chavo. Sepan que no soy ni pretendo ser un experto en el amor o en el ligue y siempre les respondo desde mi experiencia. Sin embargo, con la insistencia y sugerencia de ustedes, y muchas ganas de mi parte, pues realmente me apasionan las relaciones interpersonales, he decidido compartirles de vez en cuándo ese poco de mi experiencia. Por supuesto será en un sentido más serio y respetando la privacidad de los involucrados. Esta sección estará a prueba, para ver si continúo o no con ella. La fecha de estreno será en Septiembre y aún no tiene nombre, pero pueden irme enviando sus comentarios, experiencias, o de lo que les gustaría que hable desde ya. Como siempre, les dejo mi Facebook y mi Twitter para que estemos en contacto y escuchar sus regaños y comentarios. No se molesten si no puedo aceptar todas las solicitudes de amistad, pero el fanpage siempre está disponible.

Disfruto mucho conocerles y platicar, espero cualquier aporte que quieran hacer. Un abrazo enorme y pásenla bomba.

¡… y cáguenla!

;)

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Aleksei Mora’s story.