Por favor, no vuelvas a escribirme.

Te toma 5 años deshacerte del fantasma de una relación que duró 7 años como para que la hija de la chingada te escriba y pretenda que todo está súper bien.

Hay cosas que parece que son difíciles de hacer y hay otras que parece que son imposibles de hacer. Bueno, dejar atrás a Katia fue una de éstas últimas. Durante mucho tiempo me pareció que siempre iba a haber algo en la simple tarea de existir que me iba a obligar a recordarla any given moment. Afortunadamente y no sin un poco de drama de por medio, eventualmente purgué de mi sistema su presencia y tengo ahora su recuerdo como una bonita pendejada que cometí hace muchos, muchos años. Tanto, que bien podrían ser parte de una historia de ficción. Me di cuenta de esto la primera vez que me escribió, hace unos meses, contándome de su vida y las diferencias entre privado e íntimo que ella supone establecer. Contesté atentamente a su primer mensaje y ya no contesté al segundo. Me sentí orgulloso de haber pasado de ella de una buena vez y volví a no preocuparme por el asunto. En esas estaba cuando, aunque usted no lo crea, como si de alguna conexión extraña se tratara: el día de mi cumpleaños #32 decidió que la mejor idea era escribirme un breve mensaje:

Feliz cumpleaños… Que este año este lleno de todo lo que deseas… Saludos.

Esa mujer de cuya sombra me tomó varios años deshacerme me estaba deseando un feliz cumpleaños. Después de irse con otro. Después de casarse con otro diferente a ese con el que se fue. Después de tener un hijo. ¿Pues qué chingados? No entiendo que es lo que quiere. No entiendo que es lo que busca. Vamos: si he de ser honesto ni siquiera sé si efectivamente quiere o busca algo. A manera de auto protección y antes de que otra cosa horrible suceda, decidí escribirle una respuesta que, en lugar de abrir la conversación, sea el adiós definitivo que creía efectivo desde hace muchos años. Aquí la transcripción:

Hola Katia.
Mira, no hay forma fácil de decir esto y tampoco es que una de mis habilidades sea tener tacto, así que te lo voy a decir tal cual es:
Había pensado en mentir piadosamente diciendo que me da gusto que me escribas, pero la verdad es que no es así. No me causa placer. Si acaso: me incomoda.
Tu historia conmigo está terminada. Hace muchos años ya. No voy a negarlo: hubo momentos difíciles, momentos de debilidad como tú los llamas. Sin embargo y afortunadamente: he pasado por todos ellos y me encuentro tan bien como puede estarlo un tipo de mi edad y con mi historia. He hecho con mi vida lo que he querido y tu también. Eso es lo mejor que pudimos hacer. No solamente lo mejor: lo único.
Estoy convencido de que tienes una familia hermosa, de que tu maternidad es una etapa increíble y que, de hecho, no me necesitas en tu vida. Yo, por mi parte, tampoco te necesito. Aunque lo más importante — al menos para mi — es que yo no te quiero en la mía.
La última vez que te escribí te dije que estabas guardada en un cajón con mis juguetes de la infancia. Bueno… Es verdad: estás ahí. Junto con mis palabras predilectas, mis canciones favoritas, aromas deliciosos y los sabores que soy capaz de guardar. No pienso sacarte de ese cajón ni para quitarte el polvo. Estás donde estás, fuiste lo que fuiste y cooperaste para hacerme una mejor persona, o al menos lo intentaste. De mi parte para ti no hay nada más. Quédate con lo que tienes mío. Que baste y que sobre. Ambos sabemos que no tiene sentido agregar donde ya sobra. No quiero ser tu amigo, Katia. No quiero ser tu confidente ni tu comunicación íntima ni lo que quieras llamarle. No quiero hablar contigo. No tengo la mínima intención de interferir en tu vida como escucha — o lector, para el caso — ni como partícipe. Tienes que hacerte a la idea de que cualquier cosa que tu y yo podríamos habernos hecho ya nos la hicimos y no estoy dispuesto a correr el riesgo de que no sea así. No me debes nada y al contrario: tal vez te deba el recuerdo de la Katia que conocí, de la que me enamoré y a la que quise mucho… mucho. Elijo quedarme con eso. Sé que podrás perdonarme esa deuda también.
Así pues: para que este año esté realmente lleno de todo lo que deseo, tiene que estar vacío de ti. Estoy seguro que entenderás eso y respetarás los buenos deseos que me enviaste cumpliendo con esta solicitud. Como un regalo pequeñito. Como lo único que te pediría. Como lo único que necesito de ti: tu ausencia.
Por favor, no vuelvas a escribirme.

Ojalá y así como fui de huevudo para escribirlo hubiera sido de huevudo para enviarlo.

Do you have to let it linger?
Do you have to, do you have to, do have to let it linger?

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