Lübeck 2014

Durante el 2014 tuve la oportunidad, gracias al apoyo de la Facultad de Medicina y de la UNAM, de realizar una estancia práctica en la Universitätsklinikum Schleswig-Holstein de la universidad de Lübeck, Alemania. Fue una estancia de poco más de dos meses. Aunque parece poco el tiempo que estuve ahí, fue suficiente para darme cuenta no solo del estilo de vida Alemán y sus costumbres, sino de la vida diaria de un médico y su vida en un hospital.

La ciudad de Lübeck es una pequeña ciudad al norte de Alemania, es una ciudad turística y su mayor atracción es la Holstentor, que se puede encontrar estampada en algunas monedas de dos euros, y Travemünde, una pequeña playa. Como auténtica ciudad Alemana hay un rio que cruza y rodea el centro de la ciudad, el Trave. El paisaje en Lübeck está dominado por siete torres que pertenecen a cinco iglesias diferentes. La ciudad tiene al rededor de 200,000 habitantes, un número común para una ciudad alemana de tamaño medio. Pero, sin duda, para cualquier persona que esté acostumbrada a vivir en la Ciudad de México, puede ser difícil adaptarse. Como comparación puedo poner como ejemplo a Ciudad Universitaria que cuenta con más de 300,000 estudiantes, más que toda la población de Lübeck.

Esta ciudad es turística y como tal, los costos de vida son relativamente altos en comparación con otras ciudades, incluso son más altos que en Berlin.

La casa de huéspedes de la universidad es excelente, cuenta con todos los servicios necesarios y la renta es baja considerando los precios de la zona. Además, al estar destinada para estudiantes de intercambio, provee el ambiente necesario para conocer diferentes culturas y personas de diferentes partes del mundo: Egipto, China, Hungría, Ucrania, Rusia, Moldova, Austria, Italia, Rumania, India, Iran, etc. El lugar de reunión es la cocina, espacio ideal para el intercambio de ideas y obviamente, cultura gastronómica.

Después de estudiar alemán durante cuatro años, aprendí mucho sobre la cultura y estilo de vida alemanes, creía que estaba listo para enfrentarme al reto de encajar en una sociedad diferente a la mía. Estaba equivocado. Lo primero que aprendí fue que los alemanes valoran mucho cuando un extranjero habla su idioma, ellos prefieren evitar hablar inglés. Naturalmente, al ir en un vuelo que salió desde la Ciudad de México con destino a Frankfurt, el avión estaba ocupado principalmente por alemanes y mexicanos. Tuve la suerte de sentarme junto a una mujer alemana. Me preguntó si yo hablaba aleman. Ja, dije. Sonrió y me preguntó el porqué de mi viaje a Alemania, al explicarle que me dirigía a la ciudad de Lübeck inmediatamente reaccionó con gran alegría pues su esposo es originario de esa ciudad.

Al llegar a Alemania el primer paso al bajar del avión es pasar a través del control de seguridad y migración. Adelante de mí, en la fila, había muchos mexicanos que intentaban comunicarse con los agentes de migración en una mezcla entre inglés y español. La primer pregunta que hacen es: Where are you going?. Ich fliege nach Hamburg, dann fahre ich mit dem Zug nach Lübeck, contesté. La reacción que obtuve fue la misma que con la señora que conocí en el avión. La cara del agente de migración se iluminó y dijo: Ah! Du sprichst Deutsch!. Ahí entendí que para viajar a Alemania con la intención de integrarse en la vida diaria no era suficiente saber alemán básico, es necesario dominar el idioma para ganar el respeto y aceptación de los alemanes. Creo que al vivir en un país en el que se le da tanta importancia al idioma Inglés, no se hace evidente la necesidad de aprender más idiomas pues, aunque, sí, el inglés es el idioma universal y todos deberíamos de dominarlo, en países como Alemania no les es tan importante aprenderlo e incluso lo evitan. Como ejemplo basta el hecho de que en Alemania es extremadamente difícil encontrar cines en donde se proyecten películas subtituladas pues en palabras de ellos, no pagué 12 Euros para escuchar a alguien hablar inglés, quiero escuchar alemán.

Este gesto se repetía día con día al mencionar que venía de México, ya fueran pacientes en el hospital o personal en las diferentes tiendas. Siempre intentaba disculparme por mi Alemán y explicaba que soy originario de México, así daba a entender que mi alemán no era perfecto. La respuesta que siempre obtenía era de gratitud a mi esfuerzo de hablar alemán y las palabras que escuchaba eran: Also, Sie Kommen aus Mexiko? Aber Sie sprechen sehr gut Deutsch. (Entonces es usted de México? Pero usted habla muy bien Alemán!)

Otro punto importante en el idioma es que gracias a su construcción gramatical en la que en muchos casos el verbo principal toma su lugar al final de una oración, es indispensable poner atención a la idea completa que expresa el locutor. Esto fuerza a las personas a escuchar con detalle hasta la ultima palabra que se dice. A diferencia del español en donde basta escuchar hasta la segunda o tercera palabra de una oración para obtener una idea suficientemente completa de lo que se quiere expresar.

“Para viajar a Alemania, hay que saber Alemán.”

También llamó mi atención durante mi estancia, la actitud ante el servicio que tienen los Alemanes. A diferencia de la Ciudad de México en donde si te encuentras en un restaurante y el mesero tarda más de dos minutos en tomar tu orden, la mayoría de las personas están ya molestas y reprueban este suceso. Para ellos, los Alemanes, esto es algo común y comer en un restaurante puede ser una experiencia bastante tardada, después de un tiempo encuentras las ventajas de esto. Para ellos nadie está para servirlos y nadie es más que nadie, la diferencia de clases es casi imperceptible y el respeto es una máxima para ellos. El respeto es la base de la cultura alemana.

El trabajo en equipo es vital en Alemania. En los hospitales alemanes todos son un equipo, nadie sabe más por el simple hecho de su grado académico, todos tienen la misma oportunidad de opinar. Eso sí, al trabajo se va a trabajar, las pausas son para tomar café o un refrigerio, no para platicar. O al menos, no de cosas poco profesionales, eso se reserva para más tarde al salir del trabajo.

En Alemania, prácticamente nadie trabaja más de ocho horas al día, ya sea en el supermercado o en el hospital, alimentando el cliché por excelencia sobre los alemanes, sí, son puntuales, y respetan los horarios con suma precisión. Dentro del hospital toma gran importancia el hecho de tener horarios de trabajo tan bien establecidos pues como resultado la motivación por el estudio y el contacto con los pacientes que muestran los residentes y PJ’lers (el equivalente a los médicos internos en Alemania) es sorprendente.

La creencia común de que en hospitales europeos los estudiantes tienen pocas oportunidades de tener contacto con pacientes y de realizar procedimientos médicos está muy equivocada. Tuve la oportunidad de estar en la unidad de emergencias (Notaufnahme) de la Universitätsklinikum y las actividades que realiza el PJ’ler son las de uno más del equipo de atención médica. Al llegar un nuevo paciente el procedimiento es estandarizado, se le coloca un catéter venoso para venoclisis, durante este mismo proceso se colecta sangre para mandarla al laboratorio y realizar los estudios pertinentes. Después, se interroga y explora físicamente al paciente, se elabora un plan terapéutico y, de ser necesario, se programan y realizan estudios de gabinete. Todo esto es realizado por la misma persona ya sea estudiante, médico, residente o PJ’ler.

Es evidente la ventaja de esto, la persona que recibe a un paciente tiene la oportunidad de estudiarlo de principio a fin sin perder detalle del manejo del paciente. Se comentan los diferentes casos entre los médicos del servicio y se revisa el material bibliográfico necesario. Me parece importante destacar que el material bibliográfico que se revisa siempre es aquel que ha sido generado por médicos e investigadores que trabajan en el hospital. La importancia que se le da a la docencia e investigación es inigualable.

También es de notarse la gran cultura preventiva con la que cuentan los pacientes, el grado de educación en salud es muy alto y la mayoría de las personas reconocen inmediatamente signos de alarma que indican infarto en miocardio, trombosis venosa profunda, deshidratación e incluso algunos tipos de cáncer.

La voluntad de los pacientes para ser atendidos por estudiantes, disfrutan ayudar a un estudiante a aprender y si este comete un error, los pacientes simplemente contestan: No hay problema, estas aquí para aprender. Tal vez esto tiene que ver con que los hospitales universitarios están claramente identificados con tal y la persona que decide aducir a ellos es porque está dispuesta y sabe que tendrá contacto con estudiantes de medicina.

Por último debo aclarar el cliché que pone a los alemanes como personas poco amigables, es totalmente falso, son personas muy amigables. La diferencia es que si los conoces en un ambiente de trabajo, ellos van a trabajar, no a platicar. Y si los conoces en fuera de este tipo de ambiente simplemente los temas de los que ellos hablan son diferentes, ellos nunca platicarían sobre su familia con alguien que acaban de conocer.

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