Canciones para la resistencia

El año pasado, el Guardian publicaba una pieza que afirmaba que ya no se escriben canciones de protesta. Nos llamaban dóciles. Y no podrían estar más equivocados. En 2016 hubo un récord de himnos contra la asfixia política, y los próximos tres años llevarán el mismo camino. Sorry, Guardian, but protest music is alive and screaming era la respuesta de Village Voice a la supuesta muerte de la música combativa, meses antes de la elección de Trump: “Nothing is going to get better if Donald Trump is, as expected, sworn in on January 20. Not art, not the life it imitates, and that goes especially for those who were oppressed even during the only eight years a black man ever ran this country”.

No respect for woman, no respect for race
No respect for anything that lives, the human race
But he cannot buy our soul

Cientos de artistas han aportado su granito de rabia, indignación o empoderamiento en el último año bajo el germen de un totalitarismo desquiciado y absurdo (en la que tenemos montada en España se han sumado otros tantos). No es el único país con carcoma, pero sí el más representativo y poderoso. La sombra que proyecta su fascismo es turbia y aterradora, y lo único que nos queda es gritar. Gritar cuando tengamos fuerza, cuando no sepamos qué otra cosa hacer, cuando lo único que se oiga sea la voz de la locura.

El arte lleva canalizando las emociones de la gente en tiempos oscuros desde que el mundo es mundo, y si algo bueno nos va a dar (y ya nos está dando) esta época, es el arte. Hubo un “Blowin’ in the Wind”, una “Rockin’ in the Free World” y una “We Shall Overcome” cuando no parecía haber luz en los 60 y los 70. Vamos a sobrevivir.

Brown walks your baby / Brown walks your dog / Brown raised America in place of it’s mom / Brown cleans your house / Brown takes the trash / Brown even wipes your granddaddy’s ass.

Joan Báez, símbolo de la canción contestataria, salió al escenario de la Women’s March el pasado 21 de enero para cerrar el círculo en favor de la libertad: “Necesitamos canciones para la resistencia”, y las políticas de la derecha están en el centro de la diana. El rol de la música en la era Trump ya está siendo clave: una larga lista de músicos ha rechazado que sus canciones sonaran en sus actos de campaña y más tarde rechazaron tocar en su ceremonia de investidura; la iniciativa 30 Days, 30 Songs, que ha unido a artistas muy diferentes para componer contra Trump, se ha ampliado a 1000 Days, 1000 Songs; Lady Gaga ha cantado “This Land Is Your Land” de Woody Guthrie (ídolo de Bob Dylan) delante de millones de personas en la última Super Bowl. Porque esto es una puta locura.

A veces no podremos articular palabra, otras prenderemos fuego a todo. Lo importante es que sepamos que no estamos solas.

Cuidaos, sobrevivid, cread. Saldremos. 💪