Diario de una noche cualquiera

Sábado 18 de febrero, 2017

https://www.youtube.com/watch?v=qO227znb0VM

Uno

01:40h — Unos tíos me quitan la bufanda que llevo entre los brazos al entrar al garito porque “pensaban que era un bebé”.

  • Cariño, ¿cómo se llama el bebé?
  • No lo sé, pero yo no me llamo cariño.
  • No te enfades, mujer.

Ya abajo, nos buscan y se pasan unas cuantas canciones empujándome a propósito.

Dos

06:05 — Unos tipos (tres o cuatro) empiezan a llamarnos “guapas” a una amiga y a mí al salir del sitio. Le respondemos que no nos interesa lo que opinen sobre nosotras. Nos persiguen durante media Calle Fuencarral gritándonos, llamándonos estúpidas, hijas de puta, que nos demos la vuelta y que volvamos a decírselo si tenemos narices.

Tres

07:10 — Al salir del tren para hacer un transbordo en Atocha, un tío se pone a mi lado en las escaleras mecánicas mientras mi amiga me cuenta algo y la corta: “Sí, tía, es que los chicos son muy malos”. El amigo del tío también quiere dar su opinión irónica: “Tío, deja a la chica, que está hablando con su amiga de cosas importantes”.

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Porque lo importante es mantener el poder y el privilegio de interrumpir, molestar, incomodar, humillar y aterrorizar a las mujeres, también en su tiempo de ocio, y conseguir que cualquier espacio, por muy amigable que pueda parecer, sea inseguro para ellas. Y por eso cada vez que sales a intentar divertirte, despejarte, vivir, dan ganas de no volver a hacerlo.