Una cena rusa hecha en casa.

Hace poco nos contactó nuestra dulce amiga Anna, de Rusia, y nos dijo “Voy a pasar por Roma algunos días y me gustaría cocinarles una cena típica rusa”. Nuestra reacción fué del tipo “Wow! ¿Qué hicimos para merecer esto?...” Ya que aparte de que siempre hemos querido viajar a Rusia y nos encanta aprender sobre nuevas culturas a través del paladar, ¡Anna es una excelente cocinera! En su blog ella comparte recetas muy auténticas y anécdotas sobre los cursos que da. Recientemente ganó un concurso de cocina de un prestigioso restaurante en San Petersburgo, y el premio que recibió fué un viaje por varias ciudades de Italia, por eso su visita a Roma.

En la cocina de nuestra casa hay acción a diario, ya que aunque somos una pequeña familia de solo dos miembros, nos encanta cocinar, ya sea recetas tradicionales italianas o costarricenses, o las creativas cenas ‘fusion’ que inventamos explorando nuevos ingredientes. Pero nuestras cenas favoritas sin duda alguna son aquellas cocinadas por amigos viajeros que nos visitan de otros países y nos enseñan los platos típicos de sus tierras. Durante el último año hemos tenido la fortuna de tener amigos que nos visitaron y nos cocinaron deliciosos platos de España, de Alemania, de Turquía y de China. Y bueno, ahora nuestra colección de experiencias culinarias se enriqueció con la visita de Anna hace un par de noches.

Anna llegó el lunes alrededor de las 5:00 pm con dos bolsas cargadas de regalos y de productos de Rusia: pescado arenque, verduras, pan negro, una salsa blanca exquisita de rábano picante, hierbas, chocolates, y entre otras cosas, una botella de un vodka muy fino, al jengibre, ¡que entró inmediatamente a la refri! Anna se puso manos a la obra y en solo momentos teníamos en nuestra mesa una cena rusa que nos dejó SIN palabras…

Las boquitas de pescado merecían un aplauso, eran un manjar. El pescado fresco era colocado sobre una base de papa, y cubierto con una salsa de crema a la mostaza, y rodajas de cebolla remojadas en limón. Anna nos explicó que se llaman “водка-селёдка” que significa “arenque al vodka”, y que antes de comerse una boquita de esas, primero hay que tomarse un poquito de vodka. ¡Así lo hicimos y todos los sentidos se despertaron!

El menú ruso incluía también:

  • Ensalada de remolachas (“винегрет”): que es la famosa ensalada rusa pero no con mayonesa como usualmente se prepara en varios países. Anna nos dijo que en Rusia solo lleva un poquito de aceite de girasol, zanahorias, papas y perejil.
  • Albóndigas de pollo (котлеты): rellenas con una pasta de ciruelas pasa y perejil… wow! Sin duda vamos a tratar de recrearlas.
  • Caviar de berenjena (Баклажанная икра): Una cremita de berenjenas muy tradicional, pero con el toque innovativo de Anna: manzanas. Sazonada con ajo, cebolla, tomates y perejil, servido sobre el delicioso pancito negro.

Gracias Anna por el cariño y por compartir con nosotros tus recetas.


Ah! Casi, casi se me olvidó contarles que el año pasado cuando Anna nos visitó, fuimos nosotros que cocinamos para ella. Ese día le dimos una introducción a la comida costarricense, con una cena muy tica que incluía tortillas hechas a mano. La mejor parte de la historia, es que cuando yo le enseñé a hacer las tortillas, jamás me imaginé que ella iba a ir a Rusia a hacer tortillas. Esta es la foto que me envió:

Tortillas en Rusia