Una peonza me seguía y perseguía.

Me embobaba con su luz hasta que me traía a la vida real. Entonces se emboscaba hasta la próxima vez.Era mi secreto para viajar a la estrella Polar donde viven los inmortales del Tao.

Fui suyo muchos años. Un día encontré una mujer entera y un amor real. La peonza me aceptó irse con ella.

Inicié entonces un nuevo vuelo al futuro en mi dragón azul.

Cada noche, desde la luna, busco el destello de la peonza: estará cerca de mi amor.

Un día lo veré.