Despiertas.
Hay calma en tu mente.
Hacen cola pensamientos y preocupaciones, se cuelan mientras te lavas los dientes. Huyen si respiras.
Pones la radio.
Un huracán de opiniones hinchadas de cólera y miedo.
No contienen ni un gramo de realidad. Sólo humo para llevarte fuera de ti, donde es fácil manipularte.
Cierras la radio.
Respiras.
Sientes el calor del sol y una brisa tranquila.
Es un buen día para vivirlo feliz.