Mastermind Morrison. Fuente.

Es hora de salvar el mundo

Bibliofilia presenta Supergods de Grant Morrison


“Amamos a nuestros superhéroes porque se niegan a fallarnos. Podemos analizarlos y decir que no existen, podemos matarlos, prohibirlos, mofarnos de ellos, y aún así acabarán volviendo, para recordarnos pacientemente quiénes somos y quienes desearíamos poder ser”

Abarcar la obra de Grant Morrison (Glasgow, 1960), el autor más importante del noveno arte en lo que va del siglo, es afrontar una trayectoria poliédrica: su aporte en la consolidación de una visión multiversal de las narraciones de los héroes más grandes del cómic así como la coherencia con la que ha construido un multiverso en el que todos los personajes responden a diversos avatares, cada uno rigurosamente construido con insumos de las tres etapas historiadas del cómic superheróico (a saber, Edad de Oro, Edad de Plata, Edad Oscura o moderna y Renacimiento) pero con una coherencia asombrosa relacionada con los símbolos que dan forma a la identidad de los héroes, han atraído por igual polémica y aplausos del fandom, la crítica y el público generalista que ha vuelto a sentir la maravilla de leer un cómic y abandonar, por un momento, la realidad gris en la que la humanidad, al parecer, no puede volar.

Su reconocimiento inicia en la década del ochenta del siglo anterior cuando, en sus propias palabras:

“No tuve más remedio que deshacerme implacablemente de la timidez y el recelo que me coartaban, así que empecé a viajar a Londres con frecuencia en busca de trabajo en la industria del cómic”

Hace encargos para las divisiones británicas de Marvel y DC Comics al tiempo que intenta afianzar una carrera en el underground de la isla con fanzines, agrupaciones de punk rock y un persistente interés en la magia del caos.

Viñeta de Dave Mckean en Arkham Asylum (1989). Fuente.

Morrison da el campanazo con Arkham Asylum, un best seller que le granjeó el reconocimiento global al final de los ochentas. Este impulso le dio vía libre para transformar franquicias asentadas en el imaginario pop global. No solo en DC Comics sino en Marvel con New X Men, entre otros,además de ser un surtidor de ideas frescas que resuenan en proyectos cinematográficos,videojuegos y discos de rock y pop.

Al ahondar en la continuidad multiversal de los superhéroes, ha logrado enriquecer el horizonte de sucesos con historias que rompen la lógica tradicional del lector de cómics. Un ejemplo de ello puede encontrarse en Final Crisis y Batman y Robin, trabajos de este siglo que cambiaron la percepción sobre el encapuchado y prepararon el terreno no solo para el relanzamiento de la totalidad del Universo DC sino para Batman Inc., que traduce al lenguaje de la franquicia comercial la experiencia de combatir el crimen en el mundo.

Batman y Robin (2009) #1. Wikipedia.

Otro más, en la línea del clásico, es la definitiva All Star Superman, la serie más vendida del Hombre de Acero en el transcurso del siglo. En ésta, Morrison imagina los últimos días del héroe y vincula su agonía con 12 labores que cumplirá para preservar su legado y salvar a la Humanidad.

Todo lo anterior en el lapso de 30 años, el tiempo que tardó de salir de Glasgow, llegar a Londres, intentar ser una figura punk y abordar, de manera consciente y metódica, las enseñanzas ocultistas de magos y hechiceros.

Pero sobre todo, su erudición de los 80 años de la industria que día a día busca una renovación temática y ha extendido sus intereses al videojuego y al cine, además de presentar una historia particular en la clave del héroe para sí mismo, hacen de Supergods. Héroes, mitos e historias del cómic una de las lecturas para comprender 2017.


El creador de multiversos. Fuente.

El héroe en nosotros

“Si enfatizamos nuestra gloria, nuestra inteligencia, nuestra gracia, generosidad, buen criterio (…) dichas cualidades se manifestarán en nuestro comportamiento y en nuestro trabajo. Debería resultarnos esperanzadora la proliferación de historias de superhéroes, pues ellos son la señal luminosa y temblorosa de la necesidad de avanzar, de imaginarnos nuestra mejor versión, la más justa, la más decidida”.

Supergods permite varios enfoques; por un lado, el repaso particular de un guionista de éxito con respecto al noveno arte y la evolución del género superheróico en el ámbito anglosajón y su posterior irrigación global; el otro es una biografía New Age con momentos coaching del mismo personaje; uno más simpático, con el que construimos esta reseña, es la transformación de un hombre en su historia.

Morrison asume la máscara de chamán. Su libro depara gracia cuando combinamos estos enfoques para sentir que alguien nos comparte la necesidad básica de relatar, la encarna y posteriormente las devuelve a nosotros, sus lectores, quienes, perplejos y suspendidos en el acto de la escucha, sentimos propio ese relato de hombre voladores con poderes supra normales enfrentados a amenazas primigenias.

El chamán, aquel que conserva las palabra de la tribu, es el ser al que acuden los demás cuando buscan consuelo y orientación. Su material son las imágenes y palabras. Sin embargo, donde en otros hay arcanos (Alan Moore, con quien sostiene polémicas a lo largo del libro, dada su relación conflictiva de maestro y alumno) en sus manos hay claridad y oscuridad al mismo tiempo.

En Supergods, la transformación de un nihilista es evidente cuando inicia su andadura en las revista underground más prestigiosa de su tiempo: Near Myths en la que aporta sus primera colaboración: Gideon Stargrave, héroe atravesado por las constantes temáticas que desarrollará con mayor fluidez y propiedad en los años posteriores.

Viñetas de Gideo Stargrave, una de las primeras incursiones de Morrison. Fuente.

Incorporado luego al núcleo de The Invisibles, Gideon es Morrison en una voz que privilegia una mitología en la que los héroes nacen, renacen, cruzan distintas líneas temporales para habitar un permanente zeitgeist que impacta en la cotidianidad de sus lectores, nosotros, que percibimos el poder del cambio y la ductilidad del tiempo en las historias del chamán.


Una guía para escribir á la Morrison. Fuente.

El héroe y la vigencia de la cultura Pop

“El superhéroe, al igual que el jazz y el rock and roll, es un invento típicamente estadounidense (…) Pero ante todo los superhéroes eran maleables, y a medida que crecían y se multiplicaban, a lo largo y ancho de las viñetas del mundo libre adquirieron alegremente el sabor de aquello que les rodeaba, como hace la leche que comparte frigo con cebollas o plátanos”

Entendemos que las gastadas palabras de la tribu cuentan con un material netamente Pop, norteamericano y surgieron con la síncopa de los primeros acordes del rock and roll.

La clave es la maleabilidad de los héroes para adaptarlos a las necesidades de los tiempos. Esa es la urgencia con la que es construido Supergods. Sin héroes, no hay esperanza. Morrison subraya a lo largo del libro la responsabilidad con los sueños: encontrar el zeitgeist, para nuestro chamán, no solo oxigena las ventas de la industria sino que también conecta con los anhelos primarios de quienes leemos cómics.

Morrison fue un subversivo en momentos de la Edad Oscura y es el paladín del Renacimiento gracias a su hábil sentido de capturar las tendencias y traducirlas en el espacio de viñetas y bocadillos.

Su educación sentimental la consolida a través de la lectura atenta de las revistas que cruzaban el Atlántico, los cajones a rebosar de los magazines que conservaba su padre y la experimentación alrededor de la construcción de un universo que, desde el papel, incide a través de miles de vasos comunicantes, en el principio de realidad.

Morrison en su multiverso. Fuente.

El multiverso es un fenómeno Pop. Las distintas tierras que pueblan la imaginería del cómic poseen un interesante correlato en la construcción de arquitecturas narrativas basadas en precuelas, secuelas y spin-offs, entre otros.

Pero nació de un momento singular: la adquisición de personajes pertenecientes a firmas pequeñas que iban perdiendo el pulso ante las grandes casas editoriales norteamericanas. En esta profusión de material, Morrison, como pocos, ha construido su reino de historias.

“La creación es una simple idea: el universo es como es porque se desarrolló de esa manera, porque se creó pieza por pieza, como un rompecabezas que se va resolviendo por sí solo a lo largo de miles de millones de años de ensayo y error…Todo esto ocurrió de forma natural, y de forma natural se agruparon los seres humanos en tribus que, desde la distancia, les hacían parecer mucho mayores de lo que eran a ojos de los depredadores…”

Así, la creación de múltiples líneas de tiempo, horizontes de sucesos y personajes cuyo poder mítico no se diluye sino que se fortalece con cada aparición multiversal, son las características más evidentes del noveno arte y su influencia en la cultura Pop no hace sino aumentar.


Morrison, el cartógrafo de la cultura Pop. Fuente.

El legado de los símbolos

“Todo lo demás puede mutar, adaptarse al ritmo de los tiempos”

El cartógrafo del multiverso y la cultura Pop cuenta con una potente vigencia que le augura su lugar en el panteón del cómic contemporáneo.

Con diferencias claras respecto a otros autores de la Edad Oscura como lo son Frank Miller, Neil Gaiman y Alan Moore, así como deslindado del movimiento especulativo de los últimos 20 años (desde el gigantismo figurativo de Liefeld, Lee y las tramas superficiales y maximalistas de Bendis), Morrison ha logrado consolidar la herencia simbólica de las Edades de Oro y Plata del cómic antes que pereciera en el olvido.

Por lo tanto, Supergods es un tributo a figuras señeras como Shuster y Siegel, Kirby, Finger, Kane, Lee, Ditko, O’Neill y cientos de nombres más que solo eran referencia de culto para el fandom. También, a la manera de un mapa que hemos sugerido en las últimas líneas, es la cronología de un reino que parte desde el Hombre de Acero, Batman, Mujer Maravilla, Namor, Capitán América, Linterna Verde, los superhéroes británicos y Flash (si existe un personaje clave es éste, dado que es por él que la noción de multiverso adquiere sentido) para concluir en, a la manera de Morrison, el maravilloso Hombre Araña que es observado por cientos de hombres enmascarados que luchan día a día para que las distintas tierras no colapsen entre ellas.


Final

“Vivimos en las historias que nos contamos…Así que deberíamos escuchar lo que tienen que decirnos”

Supergods es una guía definitiva en conjunción con la historia de un chamán. Su valor lo hemos resaltado en distintos momentos de esta entrada, pero preferimos cerrar, por el momento, con el epígrafe que encabeza este párrafo y regresar, con otros ojos, al horizonte de sucesos que nos concierne, el de nuestras propias vidas y cómo éstas, gracias a nuestras acciones, son las historias que debemos narrar.

Tal y como Morrison hizo con la suya, al interior de un cómic de 500 páginas.

Final. Fuente.

Supergods. Héroes, mitos e historias del cómic (2012), Grant Morrison, traducida por Miguel Ros González, Turner-Noema.


Siguiente: JPod (2005) Douglas Coupland.


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