La post-verdad en las redes sociales

Poco a poco aprendemos a conversar en las redes; primero fueron los troll, después los hater, ahora se añaden los post-veristas.

Agradezco que la palabra anglosajona del año sea post-truth . Que se haya hablado mucho últimamente, me ha ayudado a identificar una forma de conversación que me incomodaba. Ahora que la tengo identificada sé que no hace falta actuar para intentar aclarar nada.

Trolls

Los troll son adictos a las reacciones y nos provocan para conseguirlas. El calificativo troll viene de trolling,una forma de pesca. Nuestras reacciones son capturas que celebran: "he pescado un así de gordo!". Son obsesivos, tan imposibles como imparables.

Sólo hay una táctica: no reaccionar a nada relacionado con ellos. Te dirán que quien calla otorga y re-cuarenta cosas más para provocar reacciones. Ninguna.

Haters

Los hater son más complejos, maquiavélicos. El golpe duro es su especialidad.

Cualquier comentario que hagas — sobre cualquier cosa — les sirve para cuestionar con dureza todo lo que crees, eres y haces. Para evitar sus golpes sólo puedes callar.

Es difícil callar si no te apetece la autoanulación; o si crees que la autocensura es una herida grave para la libertad de expresión; o si piensas — como yo — que no ser genuino es mortal en la red:

New Clue # 98: politician now have to explain their positions faro beyond the one-page "position papeles" they used to mimeograph. — New Clues

La susceptibilidad es un recurso frecuente de los hater — a menudo teatralizada, suelen ser histriónicos. Difícilmente una persona equilibrada se habría ofendido con lo que has dicho, pero ellos sí. Y mucho. Tanto que no mereces nada de lo que tienes ni eres. Vienen a internet ofendidos de casa.

Te escapas, pero te buscan. Si reaccionas, el debate se convierte en una traca populista de torpedos dirigidos a tu nivel de flotación. Su fiesta es el linchamiento.

¿Gente que te busca mientras tú te quieres alejar? Exacto: practican el acoso.

Si tuviesen un botón para hacerte añicos lo pulsarían; si tuvieras un botón para alejarse te años luz lo pulsarías. Hazlo: ¡block!

(Y también los ofenderá mucho, claro)

No te dejes intoxicar o habrán ganado. ¿Te ha sucedido que el Facebook te recuerda que dijiste hace siete años, tal día como hoy, y no te reconoces? Posiblemente acababas de cruzarte con un hater. El odio es nocivo y estabas intoxicado. Alejarse es la única táctica posible; talmente alejas de una fuente de virus porque con toda seguridad mañana te encontrarás mal.

Si te defiendes mientras estás intoxicado, descontextualizarán tus acciones para decir que aquí el hater eres tú. Es difícil salir ileso de los golpes de estos individuos.

A los hombres hay que acariciarlos o destruirlos, pues vengarán un insulto leve, pero quedarán indefensos si se les aplica un golpe duro -Nicolás Maquiavelo

Si Maquiavelo hubiese vivido en el siglo XXI, sería un hater especialista en linchamientos en las redes sociales.

Post-veristas

Hasta aquí porque hay que evitar los troll y hater. ¿Y los post-veristas? Arriba digo que me incomodan. Es pareciendo a lo que sucede con los hater, pero no por la destructividad que rezuman sino por todo lo contrario: querer parecer geniales. Ellos. El otro lado de la conversación se arrepentirá de haber seguido el hilo.

La esencia de todo es la definición de post-verdad que hace el diccionario que la seleccionó como palabra del 2016:

After much discussion, debate, and research, the Oxford Dictionaries Word of the Year 2016 is post-truth — an adjective defined as ‘relating to or denoting circumstances in which objective facts are less influential in shaping public opinion than appeals to emotion and personal belief’.

Los post-veristas colocan las creencias personales y las emociones delante de los hechos objetivos. Internet es un espacio de conversación y debate. Si intentas hacer valer la objetividad frente una creencia personal expuesta con lemas motivacionales, difícilmente querrán entrar en tu terreno, porque los hechos no les interesan.

A menudo hablan con eslóganes; es una forma fácil y económica de motivar. Si contradices los eslogan con hechos objetivos, la respuesta será nuevos eslóganes. Las emociones son lo único que cuenta para ellos. Entre haters y postveristas suele haber una coincidencia: son hábiles con el populismo.

El mundo de los eslogan es infinito a la hora de manipular datos objetivos.

Cuando tienes espíritu combativo a favor de la objetividad, los debates con post-veristas son exasperantes y es fácil que, poco a poco, se te vea irritado. Aquí es cuando has perdido. ¿Quién puede enfadarse con alguien que dice cosas tan motivadoras? La cantidad de "me gusta" y retuits de los eslóganes del post-verista dicen que tu objetividad no interesa. Calla. Tendrás suerte si no te califican de troll y hater. Por eso recuerdo arriba que son; a los postveristas tanto les da, sólo usan los calificativos de troll y hater para provocar emociones negativas contra quien osa usar hechos objetivos contra su post-verdad.

Los post-veristas a los debates son lo que Zoolander en las fotos. Mientras tú te despeinas rascándote la cabeza para encontrar evidencias, ellos ensayan eslóganes ante el espejo. ¿Quién crees que ganará en un mundo vulnerable a la superficialidad, la descontextualización y el populismo? Exacto, en Twitter.

Los post-veristas tienen mucha influencia social en este momento. Esto es así. Por ello post-verdad es la palabra del año. En el artículo donde Oxford Dictionaries explica porqué, asocian el concepto con el éxito del Brexit y la victoria de Trump. Ni más ni menos.

La post-verdad es un peligro social, pero recuérdalo: si tu ética te pide contradecir un post-verista con hechos objetivos, no lo hagas porque tienes muchas posibilidades de quedar mal.