La transformación digital de las empresas no existe

Ninguna empresa ni organización quiere transformarse en nada

La transformación digital no es cosa de las organizaciones ni de las empresas, sino de la sociedad.

Sé que el concepto “transformación digital” está muy extendido y que sirve para expresar la necesidad de ser digital para que nuestra organización sobreviva. No pretendo contradecir eso ni estás ante otro artículo clickbait; sólo creo que el concepto ‘transformación digital’ está mal situado. Quizás deberíamos hablar de ‘inmersión digital’ de las empresas y organizaciones. La sociedad es otra cosa.

Intentaré razonarlo.

Fases de la transformación digital de la sociedad

La transformación digital existe, pero la hace la sociedad. No es nada forzado, que es como lo suelen captar las empresas y organizaciones.

La fase 1 es la Digitalización. Aparece alguien nuevo, un outsider, que presenta una nueva forma digital para algo que hasta ahora se hacía con un producto analógico.

Los vendedores analógicos lo critican. Fase 2, Decepción:

Falla un montón
Es para esos cuatro que se apuntan a todo lo que es nuevo
Creen que inventaron algo nuevo
Es una moda
No es lo mismo
Se estrellarán

(Lo escuché sobre WhatsApp)

A continuación llega el momento que la versión digital funciona y es claramente más eficaz que la oferta analógica. Cada día la usan más personas y se convierte en un éxito. Hemos llegado a la tercera fase:

Fase 3, Disrupción:

Es un descontrol
Cualquier día tendrán un disgusto y luego nos echarán de menos
Se aprovechan de nuestro trabajo
¿Dónde están nuestros derechos?
Un montón de gente se quedará sin trabajo
Exigimos un canon compensatorio

(Lo escuché sobre el periodismo digital)

Porque se trata de un producto digital, disponible en internet, permite conseguir la economía de escala con una rapidez tremenda. Las empresas tradicionales no pueden competir y pasan a los FUDs (Fear, Uncertainly and Doubt):

Fases finales: Desmonetización, Desmaterialización y Democatización:

Te dicen que es gratis, pero en el precio es tu privacidad
Es una puerta trasera
Es un troyano
Estamos perdiendo [imagina aquí la “esencia de” que prefieras]
Queremos ayudas para protegerte con nuestros productos de toda la vida

(Lo escuché sobre cualquier cosa que llegó a las tres fases finales)

Es verdad que algunos servicios digitales abusan de la privacidad y que mantenerla se convierte en una nueva demanda, pero también es verdad que casi nadie volverá a tu solución analógica. La cuestión de la privacidad es una oportunidad para nuevas ofertas digitales más éticas que surgirán en el negocio digital del cual quedaste fuera gracias (o no) a tu oposición reiterada. La sociedad no volverá atrás y es allí donde has conseguido que te vean.

La transformación digital es de la sociedad. Mientras tanto, las empresas tradicionales se oponen.

Inmersión digital

Creo que es más acertado decir que las empresas y organizaciones tradicionales deben hacer inmersión digital.

El concepto está inspirado en la inmersión lingüística: los acontecimientos te llevan a un país lejano donde hablan otra lengua. Tendrás que hacer inmersión, porque no conseguirás que nadie vaya a tu pasado donde eras mucho más hábil expresándote en tu otra lengua y se lo están perdiendo. Tanto les da, puedes estar seguro.

La inmersión digital consiste en viajar a un país muy lejano, con una lengua distinta, que da lugar a una cultura radicalmente nueva. No es una transformación, porque eres el mismo pero mejor: con más idiomas, más cultura y más visión. Tienes nuevas habilidades que te servirán para aprovechar más oportunidades y encontrar nuevas misiones.

La inmersión digital es una oportunidad, para cualquier empresa tradicional, porque la experiencia funcional de la época analógica puede convertirse en un plus para digitalizar lo que sea mejor que nadie. Sigue siendo algo parecido a la inmersión lingüística: si eras muy bueno haciendo metáforas en la lengua A, con el tiempo y esfuerzo también lo serás con la lengua B.

La inmersión a menudo significa llegar cuando la piscina ya está construida, esto es, después de la fase 1, la de la Digitalización. Alguien vio, antes que tú, como hacer digital tu producto analógico. Puede que sea tarde. No lo será si usas tu experiencia para que la fase 2, la Decepción, sea más breve con tu nuevo producto digital. Si lo consigues te elegirán a ti, porque ya tienes un nombre y demostraste que sabes evolucionar; la sociedad suele admirar quien es capaz de reinventarse.

Después de superar las dos primeras fases, la tercera fase — Desmonetización — será un reto importante porque no siempre es fácil asumir la economía digital de escala; probablemente recordarás que era más fácil ganar dinero con la versión analógica de tu producto. La cruda realidad es que hoy no ganarías nada porque habrías cerrado.

Quizás te parece que no hay para tanto y que estoy generalizando, pero esta vez el “meh, generalizas” no sirve: más de la mitad de las empresas que formaban la Fortune 500 del año 2000 hoy no existen por inadaptación digital; por no haber hecho su inmersión digital consecuencia la transformación digital de la sociedad.

Davos, 2016

Para evitar la desaparición,

  1. ponte a trabajar inmediatamente al intuir la Digitalización (fase 1)
  2. ¡Felicidades si eres el primero!
  3. No dejes que te distraiga la Decepción (fase 2) porque,
  4. si te distraes, a continuación lamentarás la Disrupción (fase 3)
  5. y sólo podrás llamar a los abogados para preparar la quiebra por la inevitable Desmonetización, Desmaterialización y Democratización de tu producto analógico.

La inadaptación de las empresas tradicionales sucedió siempre: los fabricantes de velas no inventaron las bombillas, los fabricantes de barras de hielo no inventaron los frigoríficos y los fabricantes de papel carbón no inventaron las fotocopiadoras. La gran diferencia, esta vez, es que el software afectará casi cualquier producto y servicio

Quizás piensas que tu negocio no puede tener una versión digital. Ese error es la fase cero.

Sin ir más lejos una parte de ti será software: no podrás conducir vehículos porque tu chófer será software. Sólo ese cambio es enorme porque lo afecta casi todo: salud, educación, indústria, energía, movilidad, economía, sociedad, arquitectura, urbanismo, vivienda, demografía, territorio, turismo, clima, medio ambiente, comunicaciones… y seguro que me dejo algo.

¿Llegamos al período bitolítico?

Decir que “no estamos en una época de cambios sinó en un cambio de época” suena espectacular pero sabe a poco; el concepto “Cuarta Revolución Industrial” me parece corto. Creo que la tecnología digital es un cambio de período.

El cambio drástico más reciente comparable a la digitalización llegó con la agricultura del período neolítico, que es último de la edad de piedra.

A continuación llegaron las edades de metales, pero como materia prima ningun metal es comparable al bit — ninguno permite copias infinitas con coste cercano a cero.

Llamamos “historia” a lo que sucedió a partir de la aparición de la escritura, pero no es comparable con la digitalización de cualquier información desestructurada que la inteligencia artificial puede tratar: textos, cifras, sonidos, imágenes, olores, tacto gracias a los sensores de la IoT.

Dentro de la “historia” tenemos las diferentes edades marcadas por la combinación de la escritura y los metales, los combustibles y el avance de la ciencia y la tecnología. Las edades son importantes pero no tanto: sólo 150 años atrás el 90% de la población occidental se dedicaba a la agricultura que apareció en neolítico.

Quizás no es exagerado decir que estamos pasando del neolítico al bitolítico; que lo digan las personas expertas en historia y con talento digital.

El período bitolítico se caracteriza por digitalización. Se trata de una Disrupción descomunal que significa la Desmonetización, Desmaterialización y Democratización de prácticamente todos los productos y servicios.

Aterricemos. Estamos en la Edad de la Inmersión Digital porque de momento, en el 2019, el tiempo está dando la razón a Marc Andreessen, fundador de Netscape e inversor de reputado olfato digital:

“Software is eating the world, in all sectors. In the future every company will become a software company” — Artículo en el WSJ

El artículo de Andreessen es del 2011. Seis años después, el CEO de Nvidia dijo algo más:

“Software Is Eating the World, but AI Is Going to Eat Software” — Otro artículo en el WSJ

Casi todo está por hacer, y es una buena noticia.


Digitalización, Disrupción, Desmonetización, Desmaterialización y Democratización son las seis D de Peter Diamandis.

Imagen de la cabecera: Pixabay.