LoRa en la red corporativa del Govern para IoT

Una antena ha servido para arrancar la red corporativa para el internet de las cosas. La usará el Govern, la UIB, los ayuntamientos y las empresas públicas. Servirá para conectar sensores, que llegarán a ser tantos como las cosas que nos rodean porque sirven para leerlas.

La antena estará en la azotea de la sede de Multimedia IB y dará cobertura en el Parc BIT y la UIB. En el momento de escribir esto no tengo el dato exacto, pero sospecho que la señal cubre más allá de Palma.

LoRa

Stand de LoRa Alliance al Mobile World Congress Barcelona 2017

Hemos escogido LoRa porque es la tecnología que nos permite conseguir más gobernanza sobre la instalación.

La extensión de la señal TDT y la telefonía de emergencias TETRA hace que el Govern disponga de una red excepcional de torres. El calificativo no es una exageración y el tiempo lo dirá; la cantidad de comunicaciones digitales estratégicas que irán por el aire multiplicará el valor de nuestras torres —encontrarás más detalles en el Negroponte Switch.

Con LoRa podemos usar nuestras torres para construir una instalación propia porque todo el material LoRa está a la venta —emisores y receptores, gateways, etc. Parece una obviedad pero no lo es: cuando visité el stand de Sigfox (una alternativa a LoRa) en MWC2017, no entendían porque queríamos comprar hardware. Ellos venden servicio IoT. Claro, no les suele visitar nadie con una red de torres que cubra todo el territorio. Porque hacen falta torres, Sigfox consigue acuerdos con operadoras que las tienen y cobran una cuota anual por sensor. En España el acuerdo es con Cellnex porque tiene torres —para la TDT y FM, entre otras cosas. Un cliente importante es Securitas, que usa Sigfox para sus alarmas.

Todas las operadoras de telefonía ofrecen y ofrecerán su solución para conectar sensores —véase LPWAN , LoRa lo es. Algunos dicen que la 5G desplazará el LPWAN. Podría ser, pero a medio plazo varias tecnologías convivirán y nuestra inversión quedará amortizada.

Empezamos con un piloto

La primera antena LoRa leerá sensores en los aparcamientos del Parc BIT y servirá para investigación en la UIB. A continuación haremos un concurso para dar cobertura LoRa en todo el territorio de las Illes Balears.

Todos los sensores estarán en un servidor Sentilo —que significa ‘sensor’ en esperanto. Esto permitirá compartir la información en datos abiertos y dar lugar a productos tan diversos como imprevisibles. ¿Qué puede pasar si la información de aparcamientos libres y ocupados del Parc BIT tiene API ? Lo sabremos pronto 😉

Cuando tengamos cobertura en todas partes dejará de ser un piloto. Entonces, las consejerías, los ayuntamientos y las empresas públicas podrán hacer sus proyectos. Desde gestionar recursos tan valiosos como el agua hasta trivialidades (o no), como saber qué lavabos están libres en los edificios públicos.

Nuestra red LoRa no compite con el sector privado. Hace que sea más fácil tener proyectos IoT del Gobierno, lo que beneficiará a las empresas especializadas en proyectos de ciudades e islas inteligentes. También servirá para que la UIB forme ingenieros. Todo ello impulsará el uso de IoT a las empresas de las Illes Balears, cosa que supondrá nuevas oportunidades de negocio.

Trabajo en equipo

Lo recuerdo bien: el día que nombraron Pep Lluís Pons gerente de la Fundación BIT, le dije que teníamos que convertir el Parc BIT en un piloto del internet de las cosas.

El año anterior (2014) trabajé en un plan estratégico para el Ayuntamiento de Barcelona y había visto cómo se estaban convirtiendo en una smart city de referencia; me di cuenta de la importancia de los sensores y las comunicaciones, de las API; vi como lo habían resuelto — de una forma brillante — con Sentilo. Mientras tanto, en el Govern de las Illes Balears ni se hablaba del tema ni estaba previsto; el proyecto estrella (de 1,5 millones de euros ) era una app digna de Meetic. Llegué al Govern con la idea de que teníamos que recuperar el tiempo perdido.

Más adelante en Pep Lluís Pons sería el Director general de Innovación, Pere Fuster el gerente de la Fundación BIT y Tomeu Tugores el gerente de Multimedia IB. Enseguida vieron la importancia de una red corporativa de la internet de las cosas como pieza fundamental de las Smart Islands. Pep Lluís aportó el convenio con la UIB y candidatos innovadores para el piloto; Tomeu la infraestructura de torres y antenas: Pere el escenario y yo el impulso, estándares, red y datacenter — son las competencias de la DGDT.

LoRa presentó la versión 1.0 en junio de 2015, justo dos meses antes de llegar al Govern y no tenía claro que fuese una tecnología lo suficientemente madura. Han pasado dos años y ya lo es. Para llegar hasta aquí hemos evaluado todas las opciones en ferias, congresos e instalaciones de demostración. LoRa y Sentilo son una buena elección en este momento.


Un proyecto de futuro

El concepto ‘smart cities’, ‘smart islands’ y IoT son una tendencia que no sé cuánto durará ni cómo se dirá en el 202x. La verdad es que tampoco me importa mucho. No es una cuestión de modas, marcas ni eslóganes sino de evolución lógica y natural de la tecnología.

A menudo transformamos la tecnología a base de innovar, cosa que consiste en encontrar una nueva forma de usar algo conocido — si no es conocido, entonces no es innovar sino inventar. Los ordenadores, de la tercera revolución industrial, son una innovación de la máquina de escribir. Tienen teclado — como las máquinas de escribir — y el papel es una pantalla. El desplazamiento del lápiz o bolígrafo se hace con un sensor de movimiento, el mouse. El centro es el papel. Tanto es así que muchos programas dividen los datos en páginas, un concepto claramente innecesario en los ordenadores. La idea de ‘papel cuadriculado’ con columnas etiquetadas e hileras de datos, es la base de las hojas de cálculo y bases de datos.

En el papel, la información estructurada organiza en columnas y filas; la desestructurada son hojas que forman las páginas de libros, revistas y periódicos. Con la estructurada se hacen cálculos y la desestructurada se lee. Poco más. Bueno, los ordenadores han introducido la corrección ortográfica y el cortar, copiar y pegar. Ya está.

La segunda revolución industrial está basada en la innovación de las máquinas de escribir

Un caso: el Facebook es una publicación que se alimenta de textos, comentarios, imágenes y vídeos almacenados en una cuadrícula. Su innovación ha consistido en decidir a quién se muestran y cuándo. Facebook hasta hace poco era una cuadrícula líquida dosificada según relaciones personales guardadas más cuadrículas estructuradas: los amigos y los permisos. La siguiente innovación de Facebook consiste en tratar la información que no está en ninguna cuadrícula: podrán captar el significado del texto, las imágenes, la voz, e incluso el tono. Lo podrán hacer porque hemos conseguido alejarnos de las máquinas de escribir para aproximarnos a la mecanización del cerebro humano. Se llama informática cognitiva. Significa un salto importante para la información que guardamos en papeles electrónicos — con o sin cuadrículas. El salto es tan importante que no es innovación, sino invento, y hemos sumado uno al contador de revoluciones industriales. Será la cuarta.

Los párrafos anteriores son para decir que las nuevas capacidades cognitivas para tratar la información desestructurada hacen que el entorno sea una fuente inmensa de datos. Las leemos con sensores — conectados por LoRa en nuestro caso. Son los nuevos dispositivos de entrada que se unen a los veteranos teclados y ratones, escáneres y cámaras. Los datos no se representan en papeles digitales con o sin cuadrículas, sino en conversaciones. Es la bitologia conversacional y cognitiva.

Los datacenter son las nuevas bibliotecas y los matemáticos son los nuevos bibliotecarios

En los datacenter se fabrican redes neuronales artificiales para encontrar el conocimiento preciso justo cuando lo necesitamos. Incluso antes, porque cuando hayamos leído el entorno las veces suficientes, sucederá que los asistentes digitales podrán identificar patrones, hacer predicciones y avisarnos de los riesgos y las oportunidades. Lo harán en forma de conversación; no será necesario que lo hagan, como ahora, en forma ee documento en páginas de papel virtual. El caso es que el original — en los datacenter — será mucho más cercano al cerebro humano que al papel. Las bibliotecas entran a una nueva dimensión. Es una gran novedad que marcará la cuarta revolución industrial; la gestión del conocimiento tomará caminos que todavía no podemos imaginar.

En definitiva, la noticia es que esta semana hemos puesto en marcha una herramienta corporativa digital para leer nuestro entorno. En el Govern de las Illes Balears tenemos teclados, ratones, escáneres, cámaras y LoRa.


Imágenes: Pixabay, Benjamí Villoslada, IBM Research, Wikipedia.
Original en català a http://blog.bitassa.cat/arxiu/2017/04/27/5145/