Sol y datos en el Smart Island Congress

Panorámica desde la sede del Smart Island Congress

Calvià fue el escenario del primer Smart Island Congress. Empezó con el lema ‘sol y datos’, dicho por el ex-presidente Zapatero, y terminó con el ‘sol y datos’ del vicepresidente Biel Barceló.

Ahora se trata de conseguirlo para nuestras islas inteligentes, las Balears. Tenemos que hacerlo capa a capa. La primera es la conectividad, porque los datos necesitan una buena conexión. Después necesitan más cosas, pero primero las ‘smart islands’ requieren infraestructuras.


La expresión ‘sol y datos’ surgió en algún momento de 2015. Tenía presente la idea de hacer un relato para nuestra alternativa económica al turismo y necesitaba un título. Leí “sol y playa” y pensé que lo había encontrado: “sol y datos”.

Pronto publicaremos el relato porque no basta hacer cosas, también hay que explicarlas. Tampoco hay que simplemente “hacer cosas”, dicho así, porque nos convertiríamos en un cliente ideal de los vendedores de humo; hay que tener bien claro el final del relato. Lo tenemos. Pronto podréis leer historias que, pieza a pieza, construyen un proyecto que acaba bien.

Días antes del Smart Island Congress me pidieron un artículo para Vía Empresa, donde explico que es, para mí, una isla inteligente. El discurso de clausura del Biel Barceló sigue la misma línea y es más extenso.

En el discurso encontraréis qué tenemos que invertir en los fundamentos necesarios para que las Balears sean islas inteligentes de verdad, pues no basta hablar de ello ni la etiqueta ‘smart’: necesitamos 87 millones para las infraestructuras terrestres y 38 millones para las submarinas.

Ser islas inteligentes no es barato, pero es un proyecto de futuro para nosotros y para Europa, juntos, para entrar de lleno en la cuarta revolución industrial.

Es el capítulo más complicado del relato. No por la cifra, claramente asumible para un proyecto de país — no son ni 7 Km de AVE. El obstáculo más grande, para nuestro futuro, es el tecnoescepticismo y la tecnofobia, una lacra social y económica que ha hecho quebrar muchas empresas, que todavía apagará muchas más.

Tenemos un relato de futuro con un buen final. Nada apagará nuestro país ni detendrá nuestro autogobierno mientras nosotros podamos trabajar en ello.