LAS PRÁCTICAS DE CONSTRUCCIÓN EN CHILE SOLO PUEDEN MEJORAR CON INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍAS

Parte I

Uno de los sectores económicos críticos para el desarrollo económico de la mayoría de los países, incluido Chile, es el de la construcción. Los ciclos de actividad económica de este sector generalmente coinciden con los ciclos de la economía ya que la construcción moviliza grandes cantidades de empleos directos e indirectos, así como también capitales públicos y privados.

La contribución del sector de la construcción al PIB nacional para 2017 se marcó en 6,5%, la inversión en construcción ascendió a US$ 27 billones; se contabilizaron 82.381 empresas en el rubro, empleando a 695.740 personas.[1]

La mayor parte de los ingresos de la construcción proviene de infraestructura productiva (41%); seguido por Vivienda privada (27%); Infraestructura Pública (25%); y, finalmente Vivienda pública (7%).

El 27% de las ventas de vivienda privada, ha sido afectado por la modificación impuesta por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) en 2016, que modificó el requerimiento mínimo de financiamiento bancario de parte del comprador, que pasó de un 90% a un 80%, agregándose así a los otros desafíos existentes en este subsector como son: metro cuadrado cada vez más caro, precios guiados por la relevancia de la ubicación y conectividad, e ingresos promedio de los compradores cada vez más bajos.

Por otra parte, la reforma tributaria del gobierno anterior que estableció el pago de IVA a todas las ventas efectuadas por “vendedores habituales”, ya sea de inmuebles nuevos o usados, provocó un incremento en los precios y la consecuente desaceleración en las ventas de viviendas.

En efecto, el “Informe Anual del Mercado de Vivienda Usada” levantado por Portalinmobiliario.com 2016, da cuenta se este nuevo escenario en el sector de vivienda, donde se indica un aumento del 47% en las solicitudes de información por arriendo en relación con 2015, en circunstancias que las solicitudes por venta de viviendas en la Región Metropolitana cayeron un 14% en relación con el año anterior.

Finalmente, es necesario recordar que el sector de la construcción ha mostrado una constante disminución de la productividad laboral que para 2016 alcanzó US$ 26.200 millones, en contraste con los US$ 35.500 millones que hubiese alcanzado si su productividad hubiera aumentado en igual medida que el resto de la economía chilena.

Hasta la fecha, el modelo de construcción en Chile, en la venta de vivienda privada se ha caracterizado por poner los énfasis en acortar los tiempos de construcción y venta; y en buscar locaciones deseables, principalmente bien conectadas. Estos dos factores han sido determinantes en el valor y margen de ganancia del negocio para la mayoría de las empresas del sector.

La normativa nacional indica que ante la evidencia de mala calidad de una construcción o por daños derivados de ella, debe reclamarse mediante el ejercicio de acciones legales ante los Tribunales Ordinarios de Justicia. Adicionalmente los estándares de construcción sustentable son voluntarios, la Ley General de Urbanismo y Construcciones contiene normas básicas para el estándar térmico el cual es fiscalizado por las municipalidades respectivas. En cualquier caso, no existen medios de verificación para que los compradores puedan conocer la calidad de los inmuebles que adquieren.

Los gastos operacionales del edificio/casa son carga del usuario/comprador del inmueble, lo cual se vuelve particularmente crítico para la vivienda privada en relación con la comercial y estatal, ya que en el primer caso, las herramientas para hacer reclamos post venta son débiles y en el segundo, el mandante es quien administra la propiedad y por lo tanto puede tomar las decisiones en relación a la construcción, que afecten la operación del inmueble.

En este escenario donde los costos y riesgos de la inversión inmobiliaria se ven incrementados y los resultados del modelo vigente empiezan a saltar a la vista de los ciudadanos, coadyuvados por la inorgánica explosión de las ciudades con sus consecuencias en la calidad de vida de éstos, se hace necesario el diseño, desarrollo e implementación de nuevos modelos y soluciones tecnológicas que puedan ayudar a mejorar el desempeño del sector, cambiando paradigmas e incrementando las ganancias para todos los participantes de manera equitativa, fiable, segura y transparente.

Para contribuir a incrementar la productividad y disminuir el riesgo de las inversiones en el sector de la construcción, Somos New City SpA y Re-ImagineGroup han acordado impulsar un nuevo proyecto que buscará desarrollar una nueva herramienta y solución basada en las tecnologías blockchain y BIM, las cuales reúnen en conjunto las características suficientes para garantizar calidad, sustentabilidad y rentabilidad en los proyectos inmobiliarios que la ocupen”

[1] Fuente: Servicio de Impuestos Internos (SII), Banco Central de Chile, Cámara Chilena de la Construcción.


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