Tres experiencias y aprendizajes personales que marcaron mi vida como emprendedor

Cada día que pasa estoy más convencido de que la vida se encarga de colocarte varios obstáculos, algunas veces nos preguntamos ¿Por qué a mi? ¿Por qué todo debe ser tan difícil? Teniendo en cuenta mi experiencia personal, les comentaré algunas situaciones que me pasaron y los aprendizajes.

Desde pequeño, me gustaba hacer las cosas de forma diferente, era muy cara dura que convencí a mis padres de no ir al pre-escolar y pasar directamente del jardín al primer grado a los 5 años, por suerte fui aceptado de oyente y terminé el año siendo alumno regular del grado. Esta es una de las tantas veces que desafíe a lo tradicional, lo que la sociedad te exige que sigas y el famoso DESTINO. ¿Pero qué pasa si salís de vez en cuando del camino que te exigen seguir y aprovechar para aprender de las distintas experiencias que te presenta la vida?

Y si, les comentaré algunas anécdotas de emprendimientos en mi infancia y adolescencia.

Nací. crecí y viví en una pequeña ciudad de aproximadamente 7.000 habitantes, Dr. Cecilio Báez, Departamento de Caaguazú hasta los 17 años, así que imaginen ese escenario para poder entender cada anécdota.

Vendedor de Bingos — (11 años)

Viste así cuando tenés una hermosa vida, donde no te falta nada, linda familia y todo genial, pero después sucede algo que jamás pensaste que podría ocurrir: La separación de tus padres, imagínense los años 1999–2000 en una pequeña comunidad, lo que me hacían, hoy día se conoce como bulling, enfrentarte a eso, más a la idea de tener un hogar, pasar a tener dos y lo peor es que tu calidad de vida ya no es igual. Meses después ya se siente cierto tipo de necesidades, donde lo justo y necesario algunas veces ya no alcanza, donde hay que ver que más podés hacer para poder ayudar a la casa.

Por suerte provengo de una familia emprendedora, que con sacrificio y perseverancia pudieron salir adelante. El claro ejemplo, mis abuelos. Desde que tengo uso de razón mis abuelos tienen un Bar, uno de los primeros en la ciudad. Ellos viven a unas cuadras de mi casa, las veces que iba, conocía a varias personas que llegaban de diferentes lugares, cada vez que iba aprovechaba para ver que más podía hacer, en varias ocasiones los clientes reclamaban el hecho de no poder comprar boletas de bingo en la ciudad y la posibilidad de elegir el cartón de la semana, sólo podían hacerlo cada vez que viajaban a Coronel Oviedo, tantas veces se repetía esa queja que me pregunté ¿Y si vendo Bingos?. Vi una necesidad y una oportunidad. Días después me acerqué a mi padrino, uno de los hombres más trabajadores y honestos que conozco, en ese entonces era el chofer de una empresa de transporte que viajaba a Coronel Oviedo, le pedí que me consiga los cartones de Bingo a consignación y que me averigüe la ganancia por cartón.

Días más tarde, ya tenía mis cartones, iba a ganar aproximadamente Gs. 1.000 (U$D 0.18) por cada cartón que vendía. Arreglé mi bici y empecé a recorrer. Recuerdo que esa primera semana fue muy difícil, no sabía ni a quien ofrecer, luego conseguí algunos clientes y era tan genial verle a la gente elegir el cartón, algunos lo hacían por primera vez.

Ni la lluvia me paraba, si o si salía a vender — Vía GIPHY

Pasaron cuatro meses y el promedio de clientes por semana eran 12 . Ganaba Gs. 12mil (U$D 2,1)por semana. Luego tenía un problema, mi cartera de clientes no crecía, me frustraba el hecho de recorrer tantas horas, ganar lo mismo, luego ya me daba cuenta que estaba afectando poco a poco mi rendimiento en la escuela y decidí dejar.

De esta experiencia aprendí 2 cosas: Tenés que conocer bien el mercado al cuál apuntas antes de hacer algo y en lo personal, aprendi a valorar mi tiempo.

Panadero y Vendedor de panificados (13 años)

Quizás una de las experiencias más importantes de mi vida. Y bueno, seguían los problemas familiares y como resultado de ese problema, mi madre decide viajar a Argentina para ganar un poco de dinero y poder ayudarnos. En ese lapso vivimos con dos familias, la primera con un tío de parte de mi papá y luego nos mudamos con nuestros tíos de lado de mi mamá. En ese mismo tiempo ellos estaban por emprender un negocio y decidieron abrir una panadería. Como yo vivía con ellos, empecé a trabajar en la panadería como empaquetador de panificados, algunas veces de panadero y terminé siendo vendedor y un mini administrador de la panadería. Mis días empezaban alrededor de las 5 AM y era hacer un recorrido por todas las despensas de la ciudad y las comunidades vecinas. En ese entonces ya tenía mi speech:

Doña, ndereipotamo´aipa galleta, coquito, palito, pancito, pan trincha ha galletón. (Señora, le gustaría comprar galleta, coquito, palito, pancito pan trincha y galletón).

Cierro los ojos y recuerdo perfectamente, la música de los charros de fondo, el infaltable tereré y esos días en que tenía que correr con las zapatillas entre los dedos para vender la mayor cantidad de panificados antes de que la competencia llegue a las despensas.

Yo era todo un Forest Gump de los panificados — Vía GIPHY

Y hablando de ganar, mi sueldo era Gs. 20mil (U$D 3.7) semanales. Y gran parte de mi sueldo gastaba en la cantina del colegio o le daba a mi hermana para sus gastos de señorita (entiéndase que ella tenía 16 años y que empezaba a tener gastos personales). Meses después, mi tía se dio cuenta de que estaba haciendo un buen trabajo y me dio la oportunidad de llevar el control de las ventas de la panadería e incluso había días en que negociaba con los proveedores. Esto duró aproximadamente 1,5 años. ¿Qué aprendí de esta experiencia?

Descubrí que mi pasión era Administrar un negocio y es lo que permitió hacer el siguiente paso en mi vida, ser un mini emprendedor.

Mi primera Computadora (16–17 años)

Viste así cuando soñás con algo, algo que deseas demasiado y sabés bien tu realidad. Bueno, así fue mi caso con la Computadora, era algo inalcanzable y a eso se sumaba de que ya tenía 15 años y no sabía lo que era navegar en internet y mucho menos imprimir tu propio trabajo práctico.

Y así un día por cosas de la vida surge la oportunidad de viajar a Asunción para trabajar como vendedor de celulares en el mercado 4, en el local de un conocido de la ciudad. Trabajé en la galería San Miguel en las vacaciones de invierno y verano, junté plata y así pude comprar una computadora. Más o menos así lucía mi compu:

Imagen ilustrativa — Fuente: Google Images

No importaba tanto el look en ese momento, no saben lo emocionado que estaba en tener mi propia compu, poder prender, escribir y recuerdo perfectamente que lo primero que abrí fue PAINT. Pero me olvidé de contar para qué quería una computadora. Bueno, les cuento: Vi una oportunidad de negocios, muchas personas necesitaban trabajos a computadora, caratulas, etc. Empecé a aprender a usar Microsoft Word, hacer caratulas en Word Art y cobrar por el servicio. Luego necesitaba capacitarme para poder usar todos los recursos de la computadora, cuando iba a inscribirme a un curso de computación, me solicitaron una foto tipo carnet, pero una sola, entonces cuando fui a solicitarlo me dijeron que al hacer una, venían si o si tres más. Después de una hora intentando convencer al fotógrafo de que sólo necesitaba una foto y que quería pagar sólo por esa foto, me enojé tanto que tuve que posar con una cara no muy amigable.

Así más o menos estaba — Vía GIPHY

Ahí me vino una idea que cambiaría el rumbo de mi emprendimiento, me dediqué a sacar fotos con mi celular con cámara (Nokia 3200) y cobrar por una sola foto, imprimía y así el cliente no pagaba por las otras tres restantes, logré atraer a clientes de diferentes ciudades y unos meses más tarde generaba muy buenos ingresos para la casa y eso me permitió crecer y hasta comprar una fotocopiadora, impresora y escáner.

Aprendí a administrar mi propio emprendimiento, a generar productos y servicios centrados en la necesidad del cliente y aprovechar las oportunidades.

Después de culminar el colegio, tuve el gran privilegio de obtener una beca de la Itaipú Binacional que me permitió mudarme a Asunción a perseguir mis sueños, y en otro post les comentaré todo ese proceso de inserción que pasa una persona del interior que se muda a la CAPITAL para ESTUDIAR.

¿A qué viene todas estas experiencias pasadas? ¿Por qué les conté todo esto?

Estoy convencido de que cada experiencia que pasé me ayudó a entender hacia donde quería encaminarme y que si no pasaba por todo eso, no estaría listo para lo que hoy día tengo como desafío, seguir emprendiendo, llevar Guaranglish al siguiente nivel y con Coinnovar creando una plataforma de asesoramiento en innovación para emprendedores y MiPYMES.

Es un gran desafío pero volveré a usar las misma técnica que usé a mis 5 años, imaginaré que éste escenario es como aquel en que tuve que remarla para demostrar que podría ser un alumno regular del primer grado sin tener la edad suficiente para serlo, pero ahora sería un paraguayo comprometido, con ganas de exportar nuestra cultura al mundo y al mismo tiempo ayudar a los emprendedores de su país a escalar sus negocios a un nuevo nivel.

La idea de este post era compartir experiencias, alentarlos a emprender y a ver oportunidades donde todos ven problemas.

Jajotopata!

Luis Rojas Cabrera

Emprendedor Social. Amante de la innovación y los idiomas. Co-fundador y CEO de Guaranglish. Consultor de Innovación en Coinnovar. Ingeniero Comercial y Licenciado en Administración y Gestión Empresarial por la Universidad Americana (Becas de Itaipú). Master en Innovación y Emprendimiento por la University of Southern California (Fulbright — BECAL). Becario Hayes US Embassy (2009–2014). Profesor en la Universidad Católica de Asunción. Miembro de Global Shapers Asuncion Hub del Foro Económico Mundial y Miembro del State Alumni Paraguay.