Un espacio global para emprendedores sociales

Ashoka: una comunidad de emprendedores sociales y personas de distinto sectores dispuestas a realizar cambios sistémicos.

¿Qué son los emprendedores sociales?

Un emprendedor social es — entre otras cosas — como un mineral precioso. Es el resultado de varios compuestos o elementos que le permite generar una gran resistencia al deterioro y al desgaste. Tiene el espíritu idealista suficiente para querer cambiar el mundo todos los días, y aun así, los pies firmes sobre la tierra para enfrentar la realidad con la tenacidad necesaria. Es capaz de proyectarse al futuro, sin dejar de mirar y estar conectado con lo que pasa a su alrededor. Es también capaz de mantener el optimismo y la visión intacta de su sueño, sin perder la fortaleza, entendiendo que el viaje es el camino. Es un agitador del status quo, desde la sencillez del trabajo y el esfuerzo.

Si bien esta compleja fórmula que define a algunos seres humanos atraviesa la historia de la humanidad (han existido, existen y existirán emprendedores sociales), unos 30 años atrás, esta definición no encontraba un lugar en el imaginario colectivo. Se entiende que la primera vez que la frase “emprendedor social” apareció impresa, fue en el libro, The Sociology of Social Movements, de J. A. Banks en 1972. A partir de este momento, se inicia la transición de este concepto a algo más tangible. Bill Drayton, activista por los derechos civiles, consultor para Mckinsey & Co. y servidor público para el gobierno de los Estados Unidos en instituciones como la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) funda la organización Ashoka en 1978, basada en la idea de que “la fuerza más poderosa para el bien en el mundo es el emprendedor social”.

Ashoka define al emprendedor social como: “Una persona que busca resolver los problemas sociales más apremiantes, de una manera innovadora y con un enfoque de alto impacto”. Es a esta organización, que ya suma más de tres décadas de trabajo en todo el mundo, a quien prácticamente debemos la inserción de este término en la cultura popular.

¿Qué es Ashoka?

En sánscrito, Ashoka significa ‘ausencia activa de tristeza’, y la organización está enfocada en mirar al mundo desde una óptica que hace posible la resolución de grandes desafíos a través de procesos profundos y complejos que devienen en un cambio sistémico generalizado.

“Ashoka es una red de personas que decidieron tomar los problemas en sus manos y hacerse cargo” — Mary Anne Müller, Fellow de Ashoka

Video de Ashoka Chile

Desde sus inicios en la India en 1981, el trabajo de Ashoka consiste en identificar y apoyar a los emprendedores que tengan las ideas de cambios sociales de mayor impacto en el mundo. Estos candidatos son analizados de forma rigurosa para evaluar si reúnen las cualidades para convertirse en emprendedor de Ashoka.

Agentes de cambio en todo el mundo

Ashoka jugó un papel principal en el desarrollo del ecosistema del emprendimiento social, facilitando la gestación de otras organizaciones para apoyar el trabajo de los emprendedores sociales más prometedores, en diversas etapas de su desarrollo tanto individual como organizacional. Los programas de emprendimiento social fueron incluidos como un elemento básico de las escuelas de negocios y de políticas públicas a nivel internacional. Además se creó un movimiento académico que reunió investigadores, abogados, consultores y académicos, que pasó a estudiar y a acelerar el trabajo de los emprendedores sociales.

Hoy la comunidad está representada por 89 países en los 5 continentes y está compuesta por 3300 emprendedores sociales en 90 países, entre los cuales podemos citar a: Jimmy Wales, fundador de Wikipedia; Muhammad Yunus, fundador del Grameen Bank y Premio Nóbel de la Paz; y Dina Buchbinder. Todos ellos reúnen una misma característica: tuvieron la empatía suficiente para implicarse en un problema e impulsar su solución mediante alternativas innovadoras de gran escala e impacto para resolverlo.
“Creemos que todo el mundo tiene que ser un agente de cambio, que todos podemos ser líderes de cambio”, comenta Daniela Kreimer, directora de Ashoka Argentina y Paraguay.
Fragmento del programa “Sentí que se puede” de la Fundación Paraguaya.

Ashoka en Paraguay

En Paraguay, Ashoka ha sumado emprendedores sociales a su comunidad desde el año 1994, colaborando con la expansión de su impacto. Entre algunos de los emprendedores Ashoka en Paraguay nombramos a Agustín Carrizosa quien creó el Centro de Información y recursos para el Desarrollo (CIRD), para trabajar en la transformación de una realidad marcada por la larga noche de la dictadura y la represión política que marcó profundamente a nuestro país, a través del fortalecimiento de organizaciones que empoderen a la ciudadanía en Paraguay y Gabriela Frers, quien creó un sello de certificación, “Estación A”, que permite que artesanos locales puedan ganar un retribución justa por sus productos.

Desde el 2017 se sumaron a la red Ashoka María José Cabezudo, presidenta de la Fundación Saraki, que promueve la inclusión de personas con discapacidad y Bruno Defelippe, Director de Koga, que acelera el desarrollo promoviendo emprendimientos con impacto transversal. Además, Koga representa en Paraguay a Ashoka desde el 2018, canalizando así a los emprendedores con énfasis en impacto social a través de las iniciativas en conjunto con Ashoka a través del programa GlobalizerX.

El legado de Ashoka es un gran motor de la cultura emprendedora y la innovación social. Más allá de todo el trabajo realizado a lo largo de estos más de 30 años en servicio de la comunidad global de emprendedores el legado principal descansa en una idea particular: entender que no necesitamos más emprendimientos sociales, necesitamos más emprendedores sociales. Este concepto no es solo de la organización, sino que permea en todos los actores que trabajamos desde el sector social. Lo importante para el cambio social no es tanto la idea sino la persona dispuesta a llevarla a cabo.

Como sociedad debemos potenciar a los emprendedores. Necesitamos más espacios para identificarlos y activarlos, brindarles apoyo económico, adentrarlos en redes de contactos y sobre todo: darles visibilidad. Necesitamos fortalecer los vínculos entre distintos actores de la sociedad: personas, organizaciones, academia, empresas y sector público para acelerar procesos de impacto que resulten en un mundo más inclusivo y sustentable.


Escrito por Darmy Martínez Larroza, parte de este artículo fue publicado en el periódico 5 Días.

Colaboración: Marisol Jara Hüttemann

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