Dar no es una opción

Hace días me encontraba leyendo un libro que recomiendo mucho del doctor Jorge H. López, llamado “Alas para tu economía”; si pueden leerlo les ayudara mucho en sus finanzas. En el encontré una historia basada en un hecho real, que me llamo la atención y la cual les resumiré de forma breve en base a lo que recuerdo de ella.

Jan Paderewski, fue un pianista ruso muy reconocido que realizó muchas giras en los Estados Unidos con el fin de recaudar fondos para ayudar a su país. Fue entonces, durante dicha gira, que unos estudiantes de una universidad muy reconocida se encontraban en una situación difícil para poder pagar su colegiatura y se les ocurrió organizar un concierto de piano con Paderewski; de esta forma recaudarían los fondos necesarios para poder seguir estudiando. Lo contactaron, y el pianista aceptó dejándoles claros la cantidad que debían pagarle. El concierto se llevó a cabo, pero ellos no lograron recaudar ni la mitad de lo que él les pedía; los jóvenes con mucha pena le dijeron que le harían llegar el resto del dinero lo antes posible, pero él les dijo que mejor pagaran todos los gastos del evento y la universidad, y que le dieran el dinero restante a él.

Ellos muy agradecidos le dijeron que le reconocerían cuando pudieran; así que años más tarde, en los años de 1910 a 1920, este pianista luchó en favor de la independencia polaca, colaboró en la asistencia a las víctimas en Polonia de la primera guerra mundial, y en un momento cuando el país estaba a punto de quedar en crisis en 1919, Paderewski se convirtió en primer ministro y comenzó a recibir una gran ayuda de los Estados Unidos. Sin saber de quién provenía esa ayuda, se interesó y trató de buscar al responsable. Su sorpresa fue que era un gobernante de Estados Unidos que dijo: “una vez yo no podía pagar mi universidad y usted nos ayudó”. El pianista recordó ese momento en el que sin pensar decidió colaborar.

Este caso me ayudó a reflexionar; muchas veces ayudamos a personas desinteresadamente de quienes por razones obvias no recibiremos nada a cambio sin saber cómo la vida dará vueltas. Me ha sucedido que he recibido ayuda de quien menos me lo espero, tal vez no ayuda económica, sino en diferentes cosas del diario vivir que en su momento no son asequibles. Por lo tanto quiero traer a memoria esa parte de la biblia en Mateo 10: 8, en el que Jesús les demanda a sus discípulos a “dar de gracia lo que de gracia recibimos”; y no se estaba refiriendo únicamente a lo material, así que si tienes un don con el cual puedas ayudar a alguien, hazlo sin importar quien sea ni su posición; puedes hacerlo en lo poco, ya que en el texto me doy cuenta que Jesús dejó ver que dar no es una opción, sino una bendición.