El mito de la caverna que algunos quieren reproducir en sus Dôjôs.

Toni García -Bujinkan Dôjô Gijón-

Quien te diga que ya lo sabe todo, miente. Además de ser una mentira, es una insolencia. Un verdadero maestro jamás deja de aprender, de investigar, de formarse.

Al igual que no se puede concebir a un médico que no siga actualizándose día a día a través del estudio y la especialización, acudiendo a seminarios, simposios o jornadas formativas; tampoco se puede entender a un instructor de Bujinkan que, por el hecho de tener un grado alto, no decida seguir acudiendo a seminarios de otros maestros de gran relevancia, aquellos que le doblan años de experiencia y cientos de viajes al Honbu Dôjô para ver diferentes puntos de vista y adquirir nuevos conocimientos. Evidentemente, si tu economía no te permite ir a Japón de forma asidua para entrenar directamente con el Soke y sus Shihanes, siempre tienes oportunidades de entrenar con muchos maestros que transmiten la verdadera esencia del Budo, siguen las instrucciones del Soke y, lo más importante, están actualizados.

Se lo debes a tus alumnos. Ellos confían en ti y dejan en tus manos su formación marcial y su propia seguridad, por lo tanto, no se trata de un juego. Acudir a seminarios es productivo tanto para los alumnos como para los instructores. Allí convergen un grupo de personas con características tan diferentes que ayudan y le dan un empuje a tu formación y a la formación de tus alumnos.

«Muchos “maestrillos” no permiten ni autorizan a sus alumnos a que asistan a seminarios de otros instructores, simplemente porque no les interesa que el alumno vea la otra cara de la moneda y se descubra que su maestro carece de técnica y que todo forma parte de un gran engaño.»

Quedarse encerrado y aislado en un Dôjô no es sano. Si tu maestro está aislado, tú también lo estarás. Te quedarás estancado en una rutina infernal en la que poco a poco perderás el interés y te acabarás marchando. Hay instructores que se quejan en las redes sociales de que sus alumnos se van porque no son auténticos budokas, que no llevan el sentimiento por dentro y los más atrevidos dicen que es porque no soportan el entrenamiento tan duro. ¡Claro!, no están a la altura para entrenar en su Dôjô, pero realmente, y no siempre es así, en muchos casos es el propio instructor quien no sabe llevar a sus alumnos hacia el Budo, quizás porque está oxidado, con nulas aptitudes y actitudes pedagógicas, resignado o muy poco motivado.

No ser autocrítico es un gran error y se prefiere morir matando antes que aceptar los errores. El ser humano es así, equivocadamente cree que según avanza la edad tiene más razón en todo y si además lleva galones en su uniforme, la soberbia y la arrogancia aumentan exponencialmente. Este tipo de personas no puede representar a Hatsumi Sensei ni los principios que representa Bujinkan Dôjô.

Hay una regeneración en la Bujinkan y es normal, hay que aceptarlo porque el legado debe seguir. Tu maestro debe transmitir ese legado, esos principios universales porque tú eres parte de la cadena. Si intentan evitar que experimentes o que conozcas más puntos de vista, aislándote y condicionándote en un Dôjô, no habrá jamás una continuidad y acabarás reproduciendo la famosa alegoría de la caverna.

Representación del Mito de la Caverna de Platón
«Las clases a las que le falta KOKORO no tienen mucho que ofrecer, ni inspiran a la gente, a pesar de lo maravillosa que sea la técnica de la que se está tratando».
Masaaki Hatsumi, Soke.

La alegoría o mito de la caverna propone una reflexión sobre si la vida que llevamos es real o si, por el contrario, es una fantasía que ha sido generada por otras personas que toman decisiones sobre nosotros.

Ahora, si cambias la caverna por un Dôjô, añades unos cuantos alumnos manipulables y un “maestro” experto en intoxicar, tienes en tus manos una recreación de dicha alegoría.

Un maestro de Bujinkan no debe condicionarte. Él puede ser crítico, dar opiniones y consejos sanos y constructivos, puntos de vista diferentes, pero no debe ni puede alimentar tu mente creándote enemigos a través de la manipulación mental. Los enemigos que tu maestro haya generado, no son tus enemigos por el hecho de que sea tu maestro y le debas respeto. El verdadero budoka no subestima a nadie, ni mucho menos a sus enemigos.

Este mensaje va para todos aquellos alumnos que se están despertando, que quieren salir de la caverna para ver el Mundo real. Hay más Bujinkan fuera, quizás una Bujinkan que jamás hubieras creído que existiría.

Shidoshi Carlos Vázquez acompañado de Yûshû Shihan Pedro Zapatero y Dai Shihan Pedro Fleitas.

Para finalizar este ciclo de posts sobre maestros y “maestrillos” quiero dedicárselo, en primer lugar, a mi Shidoshi Carlos Vázquez por dignificar a Bujinkan Dôjô en Asturias, a su maestro Yûshû Shihan Pedro Zapatero, a sus Shidoshis y Shihanes por transmitir la pura esencia de Bujinkan y como no puede ser de otra manera, a Dai Shihan y Shitenno Pedro Fleitas por cuidarnos y seguir el camino con pasos firmes y decisivos.

La línea debe continuar y cada crítica destructiva, sucia, malitencionada, cada insulto gratuito, cada falta de respeto, significa que lo estamos haciendo bien.

¡ SHIKIN HARAMITSU DAIKOMYO !

Carlos Vázquez recibe de Dai Shihan Pedro Fleitas -Unryu- un diploma de reconocimiento (2014).