Reflexión del Shidoshi Carlos Vázquez sobre el seminario de Toledo impartido por su maestro Yûshû Shihan Pedro Zapatero.

Carlos Vázquez. Shidoshi e instructor de la Bujinkan en Gijón (Asturias, España).

Las ARTES en general son muy propicias para generar sensaciones, emociones, sentimientos, percepciones y probablemente también presentimientos y premoniciones, gracias esto último al desarrollo profundo de la sensibilidad, en el más amplio sentido de la palabra.

En el caso de las artes marciales que nosotros practicamos, estos y otros aspectos no físicos, son muy importantes. Hatsumi Sensei, así como sus alumnos más cercanos, no dejan de mostrarnos y transmitirnos que hay algo más que técnicas y tácticas.

Grandes sabios de todas las áreas, expertos en psicología y sociología humana, o los testimonios de las personas que estuvieron cerca de morir, coinciden en señalar los aspectos esenciales para disfrutar de una vida más plena y agradable.

Así por ejemplo, el piloto de un avión que estaba a punto de estrellarse comentaba lo que le vino a la cabeza cuando pensaba que llegaba su final:

· Todo cambia en un instante

· Si pudiera elegir entre ser feliz o tener razón, preferiría ser feliz

· La muerte no da miedo, da pena saber que te vas a morir, pero no miedo.

Estar preparados para los cambios, priorizar la paz y la tranquilidad al ego y al orgullo, o liberar la cabeza de pensamientos negativos, son ideas que un budoka debe intentar aplicar en su taijutsu y en su vida.

De la misma manera es muy valioso sentir el presente, generar situaciones de felicidad (o de ventaja en el combate) o disfrutar de las cosas sencillas (ir hacia lo sencillo, comprendiendo que es complicado).

Otra recomendación de gran valor y justicia universal, transmitida en nuestro linaje, es la de “elevar a las personas de buen corazón”, es decir, reconocerles lo importantes que son, valorarlas, respetarlas y admirarlas, ya que ellas son los auténticos héroes.

Y por otro lado, ignorar a las personas “feas” por dentro, esas que están llenas de rabia, odio, rencor, celos y orgullo, que no soportan que los demás seres crezcan y que viven “encerrados en sus propios criterios intelectuales, donde no hay coincidencia con sus acciones” y que “atacan a todo aquel que no esté de acuerdo con ellos mismos”, haciendo de ello su triste forma de vida. Hay que tener en cuenta que de estas personas también se aprende, a como no ser.

Por último, el linaje nos recuerda la importancia vital de recuperar el contacto y la conexión con la naturaleza y el universo. Sentir, observar y escuchar el mar, el rio, la montaña, la tierra, el viento, el cielo, el sol, los animales en libertad…es vital no perder esta relación con el todo, ya que una vez fuimos uno.

Enhorabuena a mi alumno Antonio por su tercer dan y gracias a mi maestro Pedro por sus sinceras y genuinas enseñanzas.