Fotos: “Economía Real: Transacción” JOSE VICENTE JIMENEZ 2008 C-BY-NC-ND 2.0, “Autumnal” Erin Pettigrew 2008 CC-BY 2.0 (editada), “Frankfurt Stock Exchange” Tobias Leeger 2007 CC-BY-NC-ND 2.0, “Cargill Ethanol Plant” Ram Joshi 2014, CC-BY-NC-ND 2.0.

Los precios de los alimentos saludables, en desventaja con los procesados

Serie México Grueso

Hace poco escuchamos una entrevista donde hacían esta pregunta:

Si tienes $50 pesos en tu bolsillo para comprar algo de comer, te los gastas ¿En unas donas, unas papitas y un refresco, tal vez una hamburguesa de marca? ó ¿En ir a comprar frijol, nopal, huevo, arroz, leche o tortillas?

Piensa tu respuesta ¿Listo. La tienes?

Pues bien. No la hay correcta o incorrecta. El ejercicio nos mostró a nosotros lo cerca y a la mano que nos resulta comparar los productos procesados con los alimentos saludables, estos últimos esenciales para alimentarnos bien. Detrás del razonamiento, indudablemente vas a considerar el dinero que puedas gastar y tus gustos o impulsos del momento.

¿Cuál fue tu respuesta? ¿Te causó la misma reflexión que a nosotros?

Detrás del precio relativo de los alimentos — saludables contra procesados — y nuestra percepción de qué es barato y qué resulta caro, radica buena parte del cambio en nuestra dieta en las últimas décadas, y nuestra mala alimentación que — por uno de sus caminos —, nos conduce irremediablemente a la obesidad; la publicidad ha servido para cerrar la pinza.

Para darte un ejemplo reciente de esto, citamos este artículo de The Guardian, publicado el 11 de mayo de 2015, que refiere los datos de un estudio de la misma fecha:

“The decades-long trend for “unhealthy” foods to get cheaper while fruit and vegetables become more expensive is fuelling the global obesity crisis, according to the Overseas Development Institute (ODI) thinktank in London.
It says relative prices for fruit and veg in Brazil, China, Korea and Mexico soared by up to 91% between 1990 and 2012 while prices of some processed foods such as ready meals fell by up to 20% in the same period.
In the UK, the price of an ice cream halved between 1980 and 2012, while that of fresh veg tripled, said the ODI…”

El estudio en cuestión, incluye la siguiente gráfica con su estimación de variación porcentual promedio año en los precios de los alimentos — saludables y procesados — entre 1990 y 2012, compilada por ellos mismos de varias fuentes y países y tratada para efectos de comparación:

The rising cost of a healthy diet “Changing relative prices of foods in high-income and emerging economies” ODI. May 2015 Executive Report. http://bit.ly/1JPYJ3V. Fig.B pág.5.

El estudio cita referencias en su bibliografía que demuestran la premisa de que los precios de los aliementos, en efecto inciden en cuánto los consumen sobretodo, los segmentos de la población con menores ingresos.


Una mirada a las razones

Hablar del precio de los alimentos es un tema muy amplio que debe abordarse desde muchos ángulos y con temas más grandes.

En nuestro país, los temas relacionados, como la soberanía alimentaria (no depender de importaciones de alimentos básicos u objetivo, que sean parte de la dieta nacional y garantizar su suficiencia), la seguridad alimentaria (que las familias tengan acceso y puedan comprar alimento saludable y que están ligados con el ingreso familiar, el poder adquisitivo del salario, la pobreza y los programas sociales del Estado), cambiaron drásticamente desde la década de los ochenta, así como el papel del Estado en ellos, más aún después del TLC. Tocaremos estos temas cuando hablemos del campo y el sistema alimentario en artículos siguientes.

La tenencia de la tierra, el trabajo agrícola justo de los jornaleros del agro-negocio, o la capacidad del campesino para vivir de su tierra a través del autoconsumo de sus cosechas — que de acuerdo con la CONEVAL el medio rural no tiene en este momento — , el saber qué sembrar y hacerlo viable y confiable para las cosechas básicas de nuestra dieta nacional, con o sin ganancias del mercado, así también el agua como eje de creciente importancia en la conversación social, son todos temas que enfrentan hoy grandes retos y que resultan vitales al hablar de soberanía alimentaria.


Cómo han variado los precios

Por ahora, en este artículo vamos a enfocarnos sólo en la diferencia entre cómo han variado en los últimos años los precios de los alimentos saludables — frutas, verduras, granos, etc. — , más que los precios de los alimentos procesados y bebidas que fabrica la industria, y en los efectos que esto ha tenido en nuestra dieta y lo que percibimos como caro o barato. La creencia de que comer sano es más caro, se ha afirmado en el tiempo.


Salvo otra indicación, este artículo se basa en notas del autor sobre documentos del SELA (Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe), FAO y CONEVAL y artículos varios sobre el Campo y el maíz en México en los últimos años.

Precios de los alimentos procesados

En los artículos pasados hemos hablado de cómo el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), junto con el azúcar, son ingredientes básicos de la industria que hace tu refresco, el cereal del desayuno, las barritas para el ejercicio y la vida activa, el yogur para beber, la salsa de tomate para guisar y si te descuidas, hasta el queso para tus nachos.

El JMAF está hecho de maíz amarillo. El maíz amarillo está fuertemente subsidiado por el gobierno de Estados Unidos y desde la apertura del TLC quitamos en México los aranceles de su importación. Luego, en 2002 se perdió el caso para colocar a los productos endulzados con JMAF (el caso de la “fructosa con Fox y la OMS). También están subsidiados la soya, el trigo y el arroz. El maíz y la soya, son la principal fuente de azúcar y grasas en los alimentos procesados.

El precio relativamente bajo del JMAF y del azúcar han permitido a la industria mantener sus productos al alcance de nuestro gasto, por debajo de la inflación en México por muchos años. Tomando en cuenta que además los salarios compran menos cosas que antes, mantener un refresco asequible equivale en realidad a una reducción en su precio a lo largo del tiempo.

Las empresas del alimento procesados y las bebidas azucaradas pueden hacer esto porque invierten grandes cantidades de dinero en fábricas y en sus propias redes de distribución (¿Has oído hablar de Oxxo, o de las tienditas, por ejemplo?) y por supuesto en publicidad (sólo en este rubro rebasan por mucho la inversión en prevención de obesidad del Estado). También se aseguran de materia prima a buen precio hacia adelante, por ejemplo comprando cosechas de trigo de antemano. Todo esto sumado a una operación eficiente, les deja ser los negocios que son, hacer ganancias y hacerlas de los alimentos y bebidas que fabrican, no sólo sin que casi cambien en precio en el tiempo, si no que los sigamos percibiendo como “a nuestro alcance”. Es decir, que puedas gastar esos $50 pesos del bolsillo en comprarlos y no te cueste mucho la decisión a cambio del placer instantáneo que obtienes.

Así, muchos de los productos con alto contenido calórico han disminuido de precio en los últimos 20 años, por lo que están disponibles para mayor número de personas de bajos recursos y se han extendido hasta las áreas rurales más remotas (e ignotas) de México.

Asequibilidad de los alimentos saludables

En Mexico adquirir alimento saludable se hizo más caro, no sólo porque éstos aumentaran de precio, si no porque lo que ganamos compra menos. Veamos cómo los efectos de ambos se fueron sumando en nuestra sociedad, en lo que compramos y en lo que percibimos como barato o caro y, también en cómo tardan muchos años en revertirse, cuando lo hacen.

Salarios, ingreso y gasto familiar en alimentos saludables

La crisis de 1994–95 en México afectó seriamente el país. El poder adquisitivo de los salarios cayó entre un 35 y un 25%. Mas de 1 millón de personas se quedaron sin empleo (la tasa de desempleo se duplicó a 7.5% contra la de 1994) y los salarios reales cayeron un 13.5%. El ingreso familiar de los hogares decayó en 30% y sus compras en 15%. La pobreza extrema revirtió diez años de avances, llegando al 37% de la población en 1996 contra el 21% en 1994. El indicador tardó en regresar a niveles del 94 hasta 2001.

Comparando el gasto de 1986 y 1999, se observó una disminución de la adquisición de frutas y verduras en 29.3%, de leche 26.7% y de carnes en 18.8% y un aumento en la compra de hidratos de carbono refinados que ascendió en 6.3%, así como el gasto en bebidas azucaradas, el cual aumentó en 37.2%.

El Poder del Consumidor con datos de las Encuestas Nacionales de Ingreso y Gasto en Hogares.

Luego, entre 2005 y 2012, el salario mínimo perdió 10.2% de su poder adquisitivo con respecto a la inflación. En cambio, perdió 25% contra el precio de los alimentos saludables. El poder adquisitivo del salario mínimo del 2003 equivale aproximadamente a 1/5 del de 1976. (CONEVAL Evaluación de Política de Desarrollo Social, 2014).

La pobreza por ingresos se volvió una preocupación en 2008 en México y mientras la pobreza rural se redujo a lo largo de ese año, la urbana se ha mantenido constante.

Evolución de los precios de los alimentos saludables

En contraste con el de los alimentos procesados, el precio de los alimentos saludables ha aumentado considerablemente y ha tenido el mismo comportamiento y tendencias que los precios internacionales, incluyendo la crisis del 2007–8, por una fuerte volatilidad.

Esto ocurre porque somos parte de un gran mercado global y sus tratados de comercio por los que su comportamiento internacional se expresa en nuestro país en nuestro sistema alimentario. Esto dicta en buena parte cómo llega y a qué precio el alimento saludable a nuestros hogares.

En la crisis de volatilidad de 2007–8, vimos cómo se disparaban los precios de los alimentos saludables, sin que los países pudieran controlarlos, guiados por factores como el precio del dólar y del petróleo (del que los fertilizantes son derivados, por ejemplo).

Mira las siguientes tres gráficas para ver la magnitud de la volatilidad:

Relación del índice de precios de cereales, lácteos y petróleo

SELA: “La Seguridad Alimentaria y el Precio de los Alimentos en América Latina y el Caribe: Situación Actual y Perspectivas” 2010, citando datos de FAO.

Gráfica del índice mensual del precio internacional de alimentos FAO

SELA: “La Seguridad Alimentaria y el Precio de los Alimentos en América Latina y el Caribe: Situación Actual y Perspectivas” 2010, citando datos de FAO.

…Y aquí cómo variaron los precios de los fertilizantes

SELA: “La Seguridad Alimentaria y el Precio de los Alimentos en América Latina y el Caribe: Situación Actual y Perspectivas” 2010.

Parte de la volatilidad se debió a que el 50% de las cosechas de granos en EUA se asignaron a la producción de etanol. La especulación de intermediarios comerciales de alimentos se desató e incluso se dieron exportaciones atípicas de maíz blanco de México a EUA para fines de producción de etanol. Esto afectó los precios mundiales de los alimentos, golpeó directamente a los hogares mexicanos y contribuyó al cambio gradual de nuestra dieta.

Pero también, mucha de la variación de precios ocurrió por la especulación y la ganancia de grupos financieros en el mercado de futuros que existe alrededor de nuestros alimentos. Estos mercados existen hace mucho; resultan del hecho de que el alimento que se produce en el campo se cosecha una o dos veces por año, pero se consume a diario, lo que causa una diferencia muy grande entre el precio bajo en temporada digamos de una fruta, al de aquel cuando no lo es, y se vende caro lo almacenado. Estas diferencias crecen cuando hay factores como fueron los biocombustibles en 2007, que lo impulsan, así como en las expectativas de siembra, cosecha y demanda de los cultivos.

Hoy mismo, 15 de mayo de 2015, escuchábamos a Frederick Kaufman (autor del libro “Bet the Farm- How Food stopped being Food”) describir en entrevista al medio RT y su programa en vivo “Food Fight”, cómo durante este pico en el precios de los alimentos, la especulación tuvo mucho que ver con que en el mundo la población con inseguridad alimentaria, pasara de unos 900 millones de personas a 1,200 en unos meses (y el incremento a 53 millones de las personas con hambre en América Latina y el Caribe desde el comienzo de la crisis de 2007, según SELA). El autor, agregó que en Estados Unidos, se emitieron leyes para prevenir las prácticas que los grupos financieros emplearon para lograr algunos de sus negocios con los alimentos (sí, ¡De nuevo los derivados!). Sin embargo, advirtió, que estas leyes no están siendo respaldadas en la acción y que este tipo de especulación puede presentarse de nuevo.

Y justo hace un par de días la FAO (el programa de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el Fondo Internacional para el Desarrolo de la Agricultura (IFAD por sus siglas en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), emitieron una declaración en la que advierten que las condiciones que ocasionaron la volatilidad de los alimentos saludables en 2007–8, pueden volver a repetirse.

“The current situation in world food markets, characterised by sharp increases in the prices on corn, wheat and soybeans generated fears of the repetition of the world food crisis of 2007–2008”

Esto aún cuando, de acuerdo con los índices de la FAO para marzo y abril de 2015 y su reporte de inicio de mayo — “Perspectivas Alimentarias” — , los precios van a la baja y los inventarios pueden compensar una reducción en las cosechas. Por cierto, en el reporte, el azúcar continuará superando a su demanda por quinto año consecutivo y seguirá barata, como la soya que tiene menos demanda en biocombustibles ahora y se ha sembrado mucho; ambas buenas noticias para la industria de alimentos.

Mira las siguientes gráficas:

Vista anual del índice del precio internacional de alimentos FAO

Aún cuando los precios llevan tendencia a la baja este año y el pasado…

FAO “Food and Nutrition in Numbers”, 2014. Rome. Italy
http://www.fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex/es/ Para una vista de las tendencias actuales, haz clic aquí. Y aquí, para ver los sumistros, consumo, comercio y existencias en el mercado de cereales.

… Los precios de los alimentos saludables podrán seguir variando más para nuestros hogares, que los de las materias primas de la industria de alimento procesado, como el azúcar y la soya — aún con la tendencia al alza en los precios (no necesariamente la producción) del maíz, el trigo y la soya que citan hace un par de días FAO, IFAD y WFP — , pues sus volúmenes, condiciones y coberturas de compra están en otra dimensión que los de nuestros bolsillos.

Aquí una tabla que muestra que a medio plazo seguirán las alzas con respecto al promedio de los precios de 1997–2006, y antes de la burbuja de 2007.

Proyecciones en precios 2010–2019

SELA: “La Seguridad Alimentaria y el Precio de los Alimentos en América Latina y el Caribe: Situación Actual y Perspectivas” 2010, citando datos de la FAO.

Esto hace importante, entre otras cosas, tener muy presentes y revisar las políticas de precio y desarrollo al campo de nuestro país, sobretodo las destinadas a garantizar alimento saludable asequible a la población de menores ingresos.


Persistencia de las crisis de volatilidad

Es importante tomar en cuenta, como con las crisis de la economía de México en 1994–5, que los efectos de la volatilidad de los precios de los alimentos, duran varios años y en adición, el comportamiento de la demanda y los precios se distancia de los precios de los insumos, por ejemplo en este caso del pan en Brasil contra el precio de la harina:

SELA: “La Seguridad Alimentaria y el Precio de los Alimentos en América Latina y el Caribe: Situación Actual y Perspectivas” 2010, citando datos de FAO.

Para darse una idea del impacto que tiene un alza en precios de los alimentos, y los años en que tarda en estabilizarse o compensarse el problema, citamos partes del resumen que hacía el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) en 2010, ante la crisis de volatilidad desatada desde 2007:

“A pesar del aumento de la producción y el descenso de los precios de los alimentos respecto a 2008, la crisis económica internacional, una crónica falta de inversiones en desarrollo agrícola y precios aun por encima de su media histórica han empeorado la situación de millones de personas en el mundo, incluyendo el incremento a 53 millones de las personas con hambre en América Latina y el Caribe desde el comienzo de la crisis. El incremento de la proporción de personas con hambre en el mundo desde 2008 constituye el primer retroceso registrado desde la década del 70, cuando una de cada tres personas en los países en desarrollo padecía hambre.”

Conclusiones y comentarios

  • La “petro-dolarización” de los precios del alimento saludable ha sido inevitable, tomando en cuenta las técnicas de cultivo y objetivos de ganancia de la agro industria que provee alimentos y su dependencia de fertilizantes (ligados al precio del gas natural y del amoniaco, y los fertilizantes en sí que México importa en un 70%), el uso de cultivos de granos para producir combustibles alternativos, el diesel y la gasolina para su transporte, la energía para almacenamiento, conservación y los materiales plásticos de empaque.
  • Aún cuando la tendencia en los precios internacionales de estos alimentos sea a la baja, la volatilidad se podría dar nuevamente, como advierten organismos como la FAO, el IFAD y el WFP, y la petro-dolarización junto con los mecanismos de especulación más tóxicos — como son los derivados — volverían a ser factores como en el 2007–8. Además, estos efectos serán más serios en México, considerando nuestra dependencia en aumento, de las importaciones de alimentos básicos.
  • Los efectos de las crisis de precios en los alimentos saludables duran varios años y en su recuperación la demanda y los precios de productos poco procesados, se distancian de los precios de la materia prima.
  • Los alimentos saludables se han hecho caros con el tiempo para el consumidor en México — sea por la pérdida sostenida desde 1976 y más reciente 1994, del poder adquisitivo de los salarios y la reducción en el gasto disponible de los hogares — , y/o debido a que las variaciones en sus precios como la petro-dolarización y la especulación, son más bruscas para sus bolsillos que las variaciones en el precio de bebidas azucaradas y alimento procesado de a industria, son mayores que la inflación y están fuera del control del mercado nacional. La tendencia ocurre en el mundo, en países de ingresos altos y medianos como México.
    Por ejemplo, este infográfico animado cortesía de ODI.org, ilustra la variación en China:
Cortesía de ODI.org. http://bit.ly/1L9Ssky
  • Adicionalmente hay que mencionar que en México el acopio de alimentos y la intermediación son un factor preponderante en la cadena de suministro (nuestra red nacional de abasto y sus centrales), que se da en forma centralizada en pocas ciudades del país, lo cual hace importante los costos de transporte (largas distancias), merma y almacenamiento en el precio final que pagamos los consumidores (hasta 5 veces el precio de compra por kilo de una fruta o verdura en el Campo).
  • En contraste, la variación de precios de los insumos de la industria de alimentos procesados y su cadena de suministro — como el maíz, el trigo y la soya fuertemente subsidiados — , y los mecanismos y capacidad financiera con que la industria logra atenuarlos a nivel internacional, mantiene bajo el costo de su materia prima (por ejemplo, en México, tan sólo los refresqueros compraron más de 1/4 de toda la producción de azúcar de caña del país en 2007 y alrededor del 60% del JMAF). Junto con sus propias redes de distribución, y fuerte publicidad, esto les permite ofrecer sus productos a un precio siempre “al alcance”, que incluso se ha reducido en términos reales con el tiempo.

Bonus track

En esta conversación, el autor Michael Pollan —dos de sus libros más conocidos: The Omnivore Dilemma y In Defense of Foods — , y Amy Goodman hablan sobre los precios del alimento procesado contra el saludable y el rol de los subsidios y las fuerzas que complican el comer sano, en el programa Democracy Now! (Video en inglés desgraciadamente sin subtítulos):

Y en este video, Steve Wiggins de ODI.org nos explica en 3 minutos sus hipótesis y resultados del estudio que comentamos arriba y que publicó The Guardian:

Vamos a regresar al tema de los impuestos a los alimentos procesados de alta densidad energetica y las bebidas azucaradas en México, que Steve Wiggins refiere como ejemplo, en el artículo siguiente.


Los alimentos saludables se han hecho caros con el tiempo para el consumidor en México … [en contraste] la industria [de bebidas y alimentos procesados] ofrece sus productos a un precio siempre “al alcance”, que incluso se ha reducido en términos reales con el tiempo...buena parte del cambio en nuestra dieta en las últimas décadas, que nos conduce irremediablemente a la obesidad, se debe a esto.

Licencia

“México Grueso|Los precios de los alimentos saludables en desventaja con los procesados” obra de Skills-Depot publicada bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://bit.ly/1IEffXy.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en adrian@skills-depot.com

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