Orquesta Sinfónica: 63 años de cambios para ser mejor


Con 63 años de antigüedad, la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción tiene su propia historia. Su inicio se lleva a cabo en 1952, con la fundación del Conjunto de Música de Cámara de Concepción, que estaba compuesto solamente por un grupo de estudiantes de la Universidad de Concepción.

Durante aquella década de los ‘50, el grupo era dirigido por un joven músico de 23 años llamado Wilfried Junge, cuando llevan a cabo su primer concierto en el antiguo Teatro Concepción, el día 3 de julio de 1952. Cabe destacar que el Teatro se encontraba dañado producto del terremoto de 1939.

El 23 de abril de 1958, el Directorio de la Universidad de Concepción acordó la integración de la Orquesta de Cámara a la institución con el objetivo de convertirla en una orquesta sinfónica. De este modo se consagró el único espacio de desarrollo musical sinfónico en todo chile y que sería exclusivamente financiado por la UdeC durante los próximos cincuenta años.

Dos años más tarde, con el cierre del antiguo Teatro Concepción debido al terremoto de 1960 y su habilitación solo para espectáculos masivos, la Orquesta hizo uso esporádico de las dependencias para llevar a cabo sus ensayos.

En 1962, el rector de la Universidad en ese entonces, David Stitchkin, logró adquirir las dependencias del Edificio Olivieri, actual ubicación del Teatro UdeC, que tiene una capacidad de 1.100 espectadores considerando sus tres niveles. Aquellos corresponden a platea baja, platea alta y balcón.

La Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción tuvo un considerable crecimiento entre 1962 y 1968. Para el año 1967, la agrupación contaba con 32 músicos y al año siguiente se abrieron quince vacantes más. El crecimiento del número de integrantes provocó que se adoptara el actual nombre.

El año 1973 marcó a la Orquesta. Como consecuencia del golpe de Estado en el país, la agrupación tuvo que suspender sus actividades por un tiempo. Sin embargo, el 27 de septiembre de aquel año, la prensa de Concepción anunció el retorno al trabajo de la Orquesta Sinfónica y el Coro.

No obstante, seis días antes de retornar a sus actividades, la Orquesta Sinfónica sufrió la definitiva pérdida del antiguo Teatro Concepción. Un incendio provocado por antisociales derrumbó toda esperanza de reconstrucción.

El traspaso de la Orquesta en 1989 a la Corporación Cultural del Bío Bío, organismo integrado por la Universidad de Concepción, la Universidad del Bío Bío y otras entidades, provocó varios cambios en la agrupación. Por ejemplo, la reducción de músicos de 48 a sólo 37, además de un nuevo cambio de nombre, pasándose a llamar “Orquesta Sinfónica de la Corporación Cultural del Bío Bío”.

La mala gestión de la Corporación Cultural del Bío Bío significó el retorno de la UdeC a la administración de la Orquesta. Por lo tanto, cuando terminaba el año 1996, se aprobó la transformación del organismo en la “Corporación Cultural Universidad de Concepción”.

Durante 2004 la Corporación se consolidó y reemplazó definitivamente a la antigua administración corporativa.

“Promocionar la participación activa en el desarrollo y perfeccionamiento de las aptitudes y aficiones artísticas de la comunidad”, es el eje de la actual Corporación Cultural.

Director principal Orquesta Sinfónica UdeC, Julian Kuerti.

Actualmente, Julian Kuerti, de 38 años, es el director principal de la Orquesta Sinfónica y lidera a un grupo de músicos que hasta hoy, ha alcanzado la cifra de 65 músicos.

El día 18 de mayo de este año, el canal de Youtube, Canal de PanoramaUdeC, publicó un fragmento del concierto de conmemoración de los 96 años de la Universidad de Concepción, llevado a cabo el 16 de mayo en el Teatro UdeC. En el video, donde aparece Julian Kuerti a la cabeza, se interpreta el himno de la Universidad.

Orquesta Sinfónica interpreta el himno de la UdeC

Finalmente, una de las integrantes del actual grupo de músicos, quiso referirse a su historia vinculada con la Orquesta Sinfónica. Se trata de Patricia Iribarren Cruz, de 46 años.

Comenzó sus estudios musicales muy joven, cuando cursaba octavo básico en una escuela experimental de música llamada Jorge Peña Hen.

Iribarren arribó el año 2000 para ocupar un cargo permanente desempeñándose como fagotista. Fue una decisión difícil para ella, pues en ese instante, la oriunda de La Serena se encontraba trabajando en Santiago.

“Me recibieron bien, este grupo tiene calidad humana y eso es muy importante para el trabajo que realizamos. Estar bien en un lugar significa que harás tu trabajo lo mejor que se pueda”, puntualizó Iribarren.

Además continuó diciendo que esta experiencia ha sido muy importante, porque gran parte de su formación musical la ha vivido en la Orquesta Sinfónica UdeC. Prosiguió aclarando que se encuentra comprometida con el grupo, ya que tiene un cargo en el comité técnico de la Orquesta y también está encargada de la convocatoria de pasantías de jóvenes talentos.

Respecto de su relación con el director principal, Julian Kuerti, Iribarren señaló que: “Soy de esos músicos que no le gusta mucho entablar relaciones personales con los directores principales, pero si desde el punto de vista musical y profesional, me llevo bien con él”.

Fagotista Orquesta Sinfónica UdeC, Patricia Iribarren.

Si de proyecciones a futuro se tratara, la experimentada músico señaló que cuando llegó a Concepción, se planteó estar solamente dos años en la Orquesta, pero decidió quedarse por cosas que van más allá de lo económico. “El cómo trabajamos entre nosotros, la relación entre los músicos y con la gerencia o el buen funcionamiento no se da en otras orquestas”.

Continuó comentando que además de estar en la Orquesta, se encuentra inmersa en el ámbito educativo. “Trabajo para la Universidad Andrés Bello, dictando un diplomado en Habilidades Laborales. Fui invitada por ellos porque en Santiago trabajé en un proyecto para la Universidad de Chile, realizando talleres de música en diversas comunas. También he tenido la oportunidad de ir a una escuela especial en Buin, donde habían niños con problemas severos”.

Al haber hecho aquello, la UNAB invitó a Iribarren a encargarse de un proyecto centrado en dictar cursos para niños con problemas fisiológicos, por lo que hace talleres de expresión musical, lo que “alimenta el espíritu” de los pequeños.

“Me encanta ser músico, pero también me gusta hacer este otro tipo de cosas”

“Para mí, estas cosas siempre son nuevos proyectos. No me iré de la Orquesta, me siento bien y tranquila. Me gusta lo que hago y además hago mucho más”

Iribarren finalizó manifestado que le gustaría que la Orquesta se hiciera notar más, para llamar a mucho más público del que atraen habitualmente. “La difusión y propaganda es buena, pero quizás podríamos buscar otros lugares, atraer más público y hacer conciertos más masivos”.

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