Mujeres valientes

Movement for the livelihood rights of widows and deserted women

El título tiene una doble referencia, por un lado bebe de una de las campaña de Alboan: “Mujeres Valientes”, por otro, de las protagonistas de esta historia: 46 mujeres que empiezan a recorrer un camino que les llevará a recuperar una dignidad que su cultura y su sociedad les deniega.


Y la mejor manera de empezar es bailando:

Danza Tamil denominada Kummi. Nagapattinam, Tamil Nadu, India

Son mujeres viudas o abandonadas por parte de sus maridos y, con el apoyo por parte de IWID, Kalangarai y @ALBOANongd, ahora tienen su propio movimiento: “Movement for the livelihood rights of widows and deserted women”. Éste, liderado y gestionado por ellas, les permite volver a tener un papel público, fomentar cambios culturales en la sociedad y, sobre todo, en las mujeres que lo componen.

Aunque en 2007 se constituyeron como tal, desde el tsunami de 2004 han estado realizando una labor formativa, social y psicológica que les ha llevado a reclamar su sitio, a tener independencia económica, a salir a la calle a reivindicar sus derechos y a tener reuniones con las diferentes autoridades para reclamar mejoras en las leyes, en el sistema de cuotas de empleos públicos, etc.


Hoy empiezan ese camino 46 mujeres dalits y de la comunidad pesquera, con mil historias por detrás que, con mucha vergüenza, intentan compartir entre ellas.

Les cuesta muchísimo, tanto a las mayores como a las jóvenes, contar su experiencia. La mayoría son dalit, su vida no ha sido fácil, ahora menos. Algunas historias son comunes, otras cada vez más y algunas son positivas, éstas últimas reciben aplausos.

También hay espacio para la formación sobre sus derechos, todo aquello que por ley les corresponde y no están obteniendo, por desconocimiento o por falta de autoestima; o sobre salud e higiene.


Una madre, de dos hijos pequeños, viuda, no puede contener la lágrimas al contar cómo el alcohol (un problema muy grave en la India), se llevó a su marido hace 9 meses. No es la única.

Una señora, ya mayor, tan sólo dice unas pocas palabras, le llega una salva de aplausos: Ella ha tenido una vida feliz, pero sólo unas pocas cuentan algo en positivo.

Varias de las mujeres viudas y abandonadas que inician su camino en el movimiento.

Dejar sus casas a más de 50 kilómetros (un largo viaje) y permanecer dos días juntas, aprendiendo y compartiendo, no es nada sencillo, algunas se han traído a sus hijos para cuidarlos.

Uno de los niños que ha venido con su madre y abuela, ambas viudas.

Quien sabe, quizás algunas de ellas acaben liderando no sólo sus vidas, sino también las de una sociedad que, como casi todas las que habitan este planeta, tiende a marginar a quienes Xavier Aldekoa, en su libro Óceano África, definió como el “motor de la sociedad”: las mujeres.

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