Agenda analógica Moleskine. En papel y grande.

“A pen next to a notebook with two stickers” by Ian Schneider on Unsplash

Hace un tiempo alguien en mi trabajo me vio con una agenda de papel, en concreto la que voy a recomendar en este artículo y se sorprendió.

— ¿Una agenda en papel? Con lo que te gusta la tecnología…

Sí, cierto. Pero escribir anotar, garabatear, dibujar en un papel me ayuda a pensar. No creo que las agendas en papel vayan a desaparecer. Como tampoco creo que los libros en papel lo vayan a hacer. Incluso puede que hoy, aquellos que sigan en el mundo analógico en cuanto a anotar eventos se refiere, estén en ventaja. No acabo de sentirme cómodo con las agendas electrónicas. Mi percepción de lo que ha de venir es, de largo, mucho mayor cuando anoto todo aquello que tiene una fecha en mi agenda de papel. Las consolas de Nintendo permiten jugar virtualmente al tenis pero no creo que nunca consigan igualar las sensaciones que se tienen jugando de verdad. Anne Mangen y colaboradores publicaron un trabajo en 2016 en el que estudiaron si había diferencias en la comprensión de un texto leído en papel o en formato PDF en la pantalla de un ordenador. En el estudio se incluyeron 72 estudiantes de entre 15 y 16 años. El resultado fue que los que habían leído el texto en papel tuvieron una mejor puntuación en el test de comprensión.

Mi uso de la agenda no se limita a notar eventos, me sirve para pegar en ella esos papelitos que son recuerdos y que no es preciso digitalizarlos con Scannable para pasarlos a Evernote.

Durante los dos años anteriores he usado la agenda de la Editorial Errata Naturae. Me llamó la atención porque alterna recomendaciones de libros o series o, últimamente, incluso música, con una agenda de cada semana. Descubrí que más que como agenda la compró como guía cultural para suplir mi nulo crecimiento cultual debido a mi reclusión en la medicina y en la vida familiar. Aunque pensándolo bien en el mundo de la televisión para niños en la que llevo metido más de una década hay buenos programas como Hora de aventuras o El asombroso mundo de Gumball. El formato es como el de un libro grueso y no es manejable, incluso en la última edición hay una versión de tapa dura que la hace aun más incómoda. No es realmente una agenda. Es más bién un tónico para quien sabe que culturalmente se ha perdido algunas, muchas cosas. No sirve.

Actualmente mi agenda en papel es la Moleskine XL semanal. Las principales razones por la que es el segundo año, aunque no consecutivo, que la elijo es porque es grande y ligera. Pero sobre todo porque es grande.

Figura 1. Cara izquierda: vision de la semana donde veis la tarjeta de Glassdrive y abajo la entrada para la película *Los últimos jedi*. La cara derecha está libre para anotar lo que queramos. Fijaos en el lápiz para haceros una idea de lo grande que es.

En la cara izquierda hay una distribución de una semana completa y en la derecha una hoja con rayas horizontales que permite escribir pero, sobre todo, pensar o dibujar (Figura 1). Veo que en la tercera semana pegué la tarjeta del taller Glassdrive de la calle Luchana en Madrid y la entrada de la película Los últimos Jedi de la serie Star Wars. GlassDrive es un taller de reparación de lunas de coches. Si tuve que ir fue porque el trece de enero alguién decidió que quería lo que estaba dentro de mi coche. Yo solo espero que con la grabadora que se llevó sea capaz de crear un buen canal de podcasting. Pero eso lo podemos contar otro día.

Figura 2. El bolsillo contiene pegatinas y lo podemos usar de reservorio. Mirad ahora el rotulador, vereís que no es una agenda pequeña.

La agenda tiene un bolsillo pegado a la cara interna de la cubierta posterior (Figura 2) que contiene pegatinas que añaden el punto ludificador al objeto y que la convierte en un marsupial para documentos.

Figura 3. Visión mensual. El sacapuntas es ahora el objeto que os ayudará a haceros una idea del tamaño de esta agenda.

Pero la parte que me resulta más útil es la visión mensual que la agenda trae al principio como veréis en la Figura 3. Aquí es donde paso la mayor parte del tiempo. Me es de mucha ayuda tener una visión general de lo que va a pasar en lo que resta de año. Vacaciones, comidas, datos para recordar en el futuro, congresos, fechas límite, charlas o citas médicas. Me ayuda mucho. Especialmente a activar mi neocórtex.

José Luis Gómez Palomares (@jlgomezp)

Ginecólogo en FivMadrid y codirector del podcast Productividad y medicina.

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