Ya rompiste tus propósitos, ¿Y ahora?

Eres parte de la inmensa mayoría, ¿Quieres separarte del resto?

José Manuel De Urquidi
Jan 17 · 8 min read

Al aire: Fuiste del 40% que sí hizo sus propósitos de año nuevo pero aún y que no se ha acabado el primer mes ya los rompiste. ¿Le atiné? Si sí te puedo decir que no estás sólo, un estudio longitudinal de la Universidad de Scranton descubrió que el 80% fracasa en sus propósitos de año nuevo antes de febrero.

¿Quieres sentirte todavía más parte de las estadísticas? Este es el Top-5 de Propósitos de Año Nuevo (en orden, aunque en % las primeras tres están muy similar): Comer más saludable, hacer más ejercicio, ahorrar más dinero, cuidar más de tu persona y leer más.

Haber fallado en propósitos anteriores hace que el 60% de la gente decida ni si quiera intentar tener al inicio del año. No ver beneficios rápidos hace que el 92% (y se me hace bajo pero eso dice el estudio) no cumpla sus propósitos a mediano plazo.

¿Por qué no “funcionan” los propósitos?

  • No son específicos.
  • No son realistas.
  • No son auténticos.

El poder de un láser está en su enfoque. Por otro lado, si hay que proponerse metas ambiciosas; peeero que quepan dentro del mundo real. Y finalmente no estamos convencidos al cien de nuestros propósitos porque nos vamos con la corriente de las cosas “típicas” que se esperan hagamos y no fueron algo que realmente nos nació desde dentro, no es algo que realmente te importa lograr.

El deseo de cumplir tus objetivos tiene que ser más fuerte que la resistencia natural que conlleva el esfuerzo de cumplir algo. Si no estás “all in” vas a renunciar con la primera fricción.

Entonces, ¿Un propósito qué es? Termina siendo una buena intención, y ya sabemos el dicho sobre el camino al cielo. El hecho de decir algo no quiere decir que ya estemos más cerca de cumplirlo.

Ya fallaste en tus propósitos intentando cumplirlos de la misma forma que otras veces; es momento de dejar eso atrás, de que no te importe y hacer las cosas de otra forma.

Dice David Allen que muchos vivimos como bomberos, en vez de enfocarnos en las cosas que hay que hacer para realmente vivir siempre estamos buscando que fuego hay que apagar.

Somos “buenos” para sobrevivir pero como si viviéramos en la prehistoria con el denominado “flight or flight response”, no para accionar y reaccionar adecuadamente en una oficina ni en la vida como se vive hoy en día. Daniel Goleman bien hablaba de esto hace más de veinte años en su libro Inteligencia Emocional con lo que denominó el “amygdala hijacking”. Muchos deciden, sin ser intencionales pero deciden; ser bomberos toda su vida, reaccionando ante todo.

¿Quieres ser un bombero en este 2019?

Quiero pensar que no. Vamos a hacernos la típica y cliché pregunta tan utilizada en temas de productividad: ¿Dónde quieres terminar? o ¿Qué quieres hacer de tu vida? Mucha gente no se pregunta esto y terminan siendo bomberos de por vida. Si no piensas en el futuro, no puedes tener un futuro dice Michael J. Kami; detenernos a pensar es esencial. Sin visión ni dirección no hay forma de llegar a ningún lado.

¿Te sonaron muy lejanas las dos preguntas? Va algo más cercano, ¿Dónde estarás en cinco años? Muy seguido repite Mike Schmitz que como humanos sobreestimamos lo que podemos hacer en el corto plazo y subestimamos lo que podemos hacer en el largo plazo. Es por esto que cinco años es suficiente para hacer cambios sustanciales, pero tampoco tan lejos como para no pensar en llegar. (En esta parte del ejercicio podemos entrar mucho a detalle pero no lo haremos en este momento para no complicarnos de más y sí hacer el ejercicio.)

¿Y ahora cómo le hago?

En lo personal un año me sirve para cosas muy generales o aveces ya muy amarradas que tengo y cada año voy mejorando (como en un año leer 36 libros por ejemplo) pero para la mayoría de los casos he visto “funciona más” tanto en lo profesional como en lo familiar y personal seguir la metodología de las doce semanas de Brian P. Moran al fijar actividades y metas semanales para en el sprint de doce semanas llegar a tus objetivos (no todo se puede en tres meses pero allí es donde se desmenuzan inversamente propósitos grandes).

Define esta misma semana una o dos areas en las que definitivamente quieres o necesitas mejorar de tu vida y que sí sean una prioridad (hay muchos ejercicios para saber esto, “The Wheel of Life” es uno sencillo que yo uso, ponle en Google o dime y te mando algo). Piensa en el año en vez de uno de doce meses como si tuviera doce semanas.

Después determina tu objetivo, pero que no sea genérico, es TU meta. Tener cinco “propósitos” y tenerlos todos incompletos o casi completos es peor que uno o dos y sí cumplirlos.

1.- Fija tus objetivos. Piensa en grande, muy en grande.

  • Piensa en metas grandes pero realizables y ya no te pongas 12 meses sino 12 semanas como tu plazo para cumplirlos.
  • Ya con tus metas claras es cuando vas a saber que cosas necesitas cambiar o empezar a hacer diferente, no antes.

2.- Desglosa tus objetivos. Define hitos importantes dentro de tu objetivo y las fechas límite para que vayas viendo el progreso hacia tus metas.

¿Qué pequeñas cosas puedes hacer cada día para hacer del éxito hacia tus metas algo inevitable (por eso la importancia de desglosar lo más posible o partir mucho para que no sea una tarea gigante sino tareas chiquitas en el día a día que puedas hacer día a día)? Aquí también me dan ganas de expandirme mucho ya sea adentrándome en el trabajo de James Clear o en todo lo que se ha escrito ya sobre el “compounding effect” pero me voy a contener.

3.- Escribe tus metas. Sí hace la diferencia.

¿Has leído o escuchado sobre el estudio en el que había tres grupos intentando cumplir sus propósitos? Había un grupo de control que simplemente tenía que hacer ejercicio por habérselo puesto como propósito, un segundo grupo en el cual les dieron una plática motivacional sobre los beneficios y un tercero que apuntó la intención de hacer ejercicio con los días, hora y lugar en los que harían ejercicio.

Lo que más me sorprendió es que en el segundo grupo sólo el 35% cumplieron su propósito, casi igual que el 33% del primero grupo; donde se ve la diferencia es en el tercer grupo en el que 91% de las personas sí logro su objetivo.

El calendario será tu mejor amigo estas próximas doce semanas

Ya sabes lo que hay que hacer. La cosa es que si no ves a tu día (y cada día) de la forma en la que tienes que verlo, no habrá forma alguna de que llegues a tus propósitos u objetivos planteados. Necesitas empezar tu día sabiendo como es que vas a conquistarlo. Si queremos lograr algo tenemos que planear nuestros años, trimestres, meses, semanas, días y horas para llegar al objetivo; suena lógico pero ah que difícil es actuar en consecuencia.

Aquí viene a colación el típico ejemplo de Steven Covey con sus alumnos hace varias décadas donde saca frente a ellos un recipiente y lo llena de piedras y les pregunta que si está lleno y dicen que si, que ya no cabe nada más. Pero luego agrega piedras más chicas y ya no responden igual sino que dicen que si hay espacio para más cosas cuando les vuelve a preguntar, lo mismo pasa al echarle arena y al final hasta agua.

La moraleja es que si lo hicieras al revés o si no planeas como lo harás el recipiente se llena de cosas muy fácilmente. Es por eso que hay que meter primero las piedras grandes; esos son tus objetivos, tus metas. Algo que no podemos hacer a un lado es que el recipiente es el mismo para todos, tenemos 24 horas en el día y ya. Nosotros decidimos cuales son nuestras piedras grandes, que cosas son prioritarias para agendarlas antes que nada en nuestro día. Si tal cosa es tu propósito asumimos eso es lo prioritario para ti.

Gurus financieros dicen que cada dólar tiene un trabajo al referirse al presupuesto, que no debe de haber nada volando sin saber donde se invertirá o gastará. Michael Hyatt va más allá y habla del tiempo de igual forma. Y peor aún porque dinero podemos hacer más pero tiempo no. No cada minuto pero sí cada media hora o al menos cada hora completa debería estar presupuestada, agendada/calendarizada.

Ojo, no estoy diciendo que llenemos nuestra agenda o calendario de actividades “productivas” o de cosas que nos harán dinero; para nada, lo contrario. Tenemos que definir nuestras prioridades en base a nuestros propósitos, objetivos o metas primero que todo si no esas 119 horas (asumiendo dormimos 8 horas diarias) que quedan así como el dinero no presupuestado, se gasta en quien sabe que cosas no prioritarias.

No es complejo todo esto, la cosa es que estamos tan acostumbrados a ser bomberos que nuestra excusa mental es que planear nos quitará tiempo, cuando es lo que menos tenemos. Y claro, porque estamos llenando nuestro día de arena o agua.

¿Qué hacer puntualmente a partir de ahora para no ser un bombero en este 2019?

  • Piensa y vive los propósitos de una forma diferente. Son metas específicas que te interesan genuinamente y que día a día se buscan intencionalmente. Sólo así dejarás de ser parte de las estadísticas negativas al respecto.
  • No pienses en el año. Piensa ahorita en doce semanas y enfócate en los objetivos para este tiempo y el como día a día hacer algo que te acerque a tus metas (último punto de esta sección es esencial para esto).
  • Define tus objetivos para estas próximas doce semanas. Alineados a tus prioridades de vida claro está (esto es otro ejercicio que puedes hacer, si quieres hacerlo te recomiendo usar “The Wheel of Life” y enfocarte donde no estás como quisieras).
  • Desglosarás tus objetivos. Importante en esta parte ponerle días, horas y lugar en que harás lo que te propones.
  • Escribe tus objetivos o metas. Con el detalle necesario tomando en cuenta los dos puntos anteriores.
  • Agenda las actividades semanales que son necesarias para llegar a tus objetivos. Esto irás ajustándolo y semana a semana la cosa es llegar a hacer una revisión de tu semana (no al estilo GTD, algo más sencillo) para poder planear donde en el calendario de tu siguiente semana meter las piedras grandes, las cuales son necesarias para al finalizar las doce semanas cumplir tus objetivos “sin problema”.

La única forma de hacer del 2019 el año en el que logras lo que te planteas es viendo y haciendo las cosas de forma diferente. Las próximas doce semanas día a día haz algo (sencillo o chiquito) en pro de tus metas, de eso depende tu año.


¿Tu objetivo es ser un mejor papá en este 2019? Revisa aquí algunas ideas que escribí en “Sólo para Papás”.

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