¿Te falta tiempo?

“Blue sand falls in an hourglass on a rocky beach” by Aron Visuals on Unsplash

Cuando decimos “no tengo tiempo” expresamos cierta incomodidad o insatisfacción o damos una excusa aceptada socialmente, pero en realidad estamos mintiendo ya que la falta de tiempo es imposible: no es un objeto que podamos tener o no tener, sino que atraviesa nuestra existencia y mientras estemos vivos siempre “tendremos tiempo”.

Una vez reconocido este primer paso, podemos reflexionar sobre qué nos falta realmente. Acá algunos puntos para la reflexión personal e impulsar cambios en este tema:

  • Lean en mi vida: dejar de hacer algunas cosas inútiles y frustrantes. Por ejemplo, preocuparme por la opinión de los demás sobre mí, quejarme por cosas que no está a mi alcance cambiarlas, esperar que alguien cambie y se convierta en lo que yo quiero que sea. Para revisar esto, puedo preguntarme al terminar de hacer algo: ¿me aportó algo? ¿le aporta algo a alguien? ¿lo disfruté? ¿lo disfrutaron las personas con las que compartí la actividad?… si las respuestas son “no”, es una buena señal que puedo dejar de hacerlo. Y si no logro dejar de hacerlas, puede ayudar conversar con alguien para explorar por qué me apego y continuo haciéndolas.
  • Crear valor: hacer las cosas que realmente nos importan. Aquí lo complejo es descubrir qué realmente es lo importante en diferentes etapas de nuestra vida. Para eso necesitamos hacernos preguntas tales como ¿cuáles son mis objetivos prácticos y existenciales? ¿lo que estoy haciendo está alineado? ¿me hace feliz? si me muriera en un mes, ¿qué me gustaría hacer antes de morir? si tuviese mucho dinero, ¿qué haría?
  • Aprender a estimar y ajustar compromisos: dejar de sobre-exigirnos y poner límites sanos. Si en un día puedo hacer 8 cosas quiero hacer 10. Y resulta que al final del día hago 8… o hago 10 pero con un costo alto como puede ser un desgaste de salud o en los vínculos. Es decir, quiero hacer más de lo que puedo hacer sanamente, o acepto que otros manejen mi agenda de una forma que no me hace bien. Creo que me faltó tiempo pero me faltó un sano realismo. Y también puede ser que como me sobre-exijo me parece que puedo sobre-exigir a los demás, y esto hará que provoque estrés o que los aleje.
  • Acotar las planificaciones: “la vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”. A veces nos la pasamos pensando, intelectualizando, dando explicaciones, atrapados en excusas y vueltas para todo. Entonces se genera un vacío interior y pareciera que nada es suficiente, el tiempo no alcanza porque nada nos alcanza, no sentimos satisfacción porque no sentimos lo que nos pasa. Si no conocemos el camino, “salir de la cabeza” puede ser más difícil que salir de una prisión de máxima seguridad. Se requiere desarrollar habilidades para poder hacerlo.

¿Qué te propones cambiar hoy?