Carta 12/12 decembrina

Si querés suscribirte al newsletter, apretá aquí.

Emmanuel Prado
cartas a la cercanía

--

Detalle de escultura de Moisés, de Michelangelo. Si se levanta el dedo meñique, el músculo sobresale. Majestuoso detalle del alto renacimiento. [link].

Nuevamente pasaron aproximadamente, mes y medio que quedó botado el newsletter. Un cierre cercano al final de año, bastante prolifero de actividad.

He estado alejado en parte por un proceso de desintoxicación digital que arranque a inicios de agosto. Decidí suprimir dos redes sociales completamente (Facebook y Twitter); y comencé a administrar a través de Feedly (un app genial que hace resúmenes de medios seleccionados y sus noticias), mi contacto con los medios de comunicación. El resultado: no sé que pasa en el país, y a rato creo que por dicha.

Por eso no se extrañen si cartas a la cercanía, migra hacia un futuro cada vez más posmoderno y transitado por todo, menos la realidad. Deporsi, las actividades laborales ahora son a través de puras pantallas, estamos entregando todo nuestro poder a armas de código binario (es decir, computadoras y teléfonos inteligentes). Todo producto del metabolismo contemporáneo del Capital, donde dejar de producir es una condena. En síntesis, producimos relaciones e interacciones cada vez más ficticias pero como nunca antes en la historia registradas; y que mejoran el algoritmo, resolviendo nuestra existencia digital a satisfacer el consumo nuestro y la venta pautada.

A propósito de esta carta, sólo traigo una reflexión brevesísima: cómo hemos cambiado de términos durante esta pandemia. Me refiero a los aspectos más simples de interacción humana, tales como, el abrazo, el beso, dar la mano, mirarse y reconocerse. Todos estos códigos han cambiado hacia un futuro nada merecedor para las poblaciones, todas víctimas de sí mismas; pero algunas más victimizadas que otras. Dadas esta situaciones es, meritorio hacer un recordatorio necesario cuyo alcance no llega siempre al impacto mediático. Las vacunas que ya se han reconocido, expiran con el tiempo; la primera de ellas (la rusa), según se asegura, tiene una duración de dos años. La otra, que es la desarrollada por Pfizer/BioNtech tiene una duración de cinco a seis meses, según estimaciones. Es decir, la vacuna no es un artefacto mágico. Y hay que mantenerse en profundo cuidado y manteniendo siempre la atención en el bienestar propio y mutuo.

Finalmente, un par de recomendaciones muy puntuales, sobre el tránsito de consumo del entretenimiento.

Netflix publicó en días recientes, una serie española denominada “El Desorden Que Dejas”, basada en la novela de Carlos Montero. Trata sobre el suicidio y las relaciones en suspenso que llevan a cometer tal hecho. El título deja un vacío potente, cuando alguien se va, deja un desorden. Recomendadísima, y además con un soundtrack del magnífico pero a veces sobrevalorado, Xoel López, peguen ojo, me lo agradecerán de veras.

A mediados de agosto comenzamos en las labores de la gestión sociocultural, un proyecto denominado Villa Vieja Sessions, el cuál pretendía promover un grupo de artistas locales, para que en tiempos pandémicos, tuviesen la posibilidad de producir algo. Este diciembre se materializa, con la publicación de la primer sesión, de la primera temporada. Pueden verla dando click aquí [link].

Confieso que a la fecha de redacción de esta carta, he estado a términos medios, batería baja, nada emocional en particular, solamente baja de energías y lo que popularmente llamamos ‘tramazón’. Vendrán mejores cartas.

--

--

Emmanuel Prado
cartas a la cercanía

Late-modern freelance writer living in Costa Rica. Political Scientist. Circumscribed in humanistic ideas. 1st Place Rodrigo Facio Essay Contest 2017 — UCR.