Nuestra historia con Pelú


Hace unos meses, decidimos llenar de alegría la casa de Juan Rosario (mejor conocido como Pelú), quien vive en Villa Altagracia y aún con 97 años cuida de su dos nietos, huérfanos de padre y madre desde hace más de 5 años. Cada día Juan alimentaba a sus nietos vendiendo corteza de árboles y algunas raíces. Para ello se desplazaba 24 KM (4 horas y media caminando) hasta la ciudad, vendiendo, y recibiendo algunas limosnas que la gente le daba.

Lamentablemente hace 4 meses fue atropellado por un motociclista de camino a su trabajo y esto ha hecho que no pueda caminar como lo hacía antes. Desde que nos enteramos de su historia por la Fundación Ministerio Pregoneros de Cristo creamos un proyecto en Jompéame.com y lo difundimos en las redes. Muchas personas decidieron apoyar e incluso acompañarnos a este encuentro con el viejito Pelú.

Al llegar, lo primero que recibimos fue un enorme abrazo de parte de este “viejito” que sin lugar a dudas tiene un montón de amor para dar. Al ver su estado decidimos bañarlo, pues tenía una semana que no lo hacía. Luego limpiamos su casa, organizamos todo y le hicimos el verdadero locrio en su fogón al cual llamó “Comida de verda”.

En lo que cocinábamos, conversábamos con él. Juan se sentía súper feliz, decía “ya sólo me falta la novia” y nos contaba algunas historias como que su madre lo registró con 15 años cuando Trujillo subió al poder y el porqué de su apodo “Pelú”, explicando que solían llamarlo así porque tenía mucho pelo.

Sin embargo, a pesar de lo mucho que reíamos, no paraba de pensar que ese podía ser mi abuelo, mi madre e incluso yo en unos años. Es difícil pensar como todavía a los 97 años debe seguir trabajando para mantener a sus nietos. En ese momento todos mis “problemas” se volvieron irrelevantes ante la desdicha de Juan que aún en la adversidad nos ofrecía lo poco que tenía y también su mayor tesoro: Amor.

Este Sábado, con el apoyo de los que colaboraron pudimos llevar comida, dos camas, una estufa.. pero aún Juan permanece a oscuras, sin electricidad, sin un lugar donde poner sus antiquísimos trajes y sin un “bohio” (como él le llama) que no se inunde cuando llueva.

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Actualización!

UNA CASITA PARA PELÚ: ¡Logramos hacer más!

Gracias al apoyo de cientos de colaboradores hemos logrado reunir el dinero necesario para hacer del sueño de Pelú una realidad, tener una nueva casita. Logramos recaudar RD$ 120,819 con los que podremos comprar todos los materiales necesarios para hacerle su nuevo hogar.

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