Récords de agua y plástico

Por: Ángel Mario Martínez.

Enfundado en un traje completamente negro, de luto y con la mirada perdida en el horizonte está César Cielo. Es diciembre de 2009 y se encuentra a punto de disputar la final varonil de los 50 metros libres en el Abierto de Natación Brasileño.

Sus casi dos metros de altura, espigadas piernas y atléticos brazos lo marcan como favorito para llevarse la cima del podio en el carril número 4. Toma su posición, respira profundamente y espera la señal de salida. Un disparo y 20.91 segundos después, César está al otro extremo de la piscina gritando eufóricamente, ha roto el récord mundial de la especialidad.

El récord de Cielo y muchos otros que se consiguieron gracias a los bañadores “plásticos” a finales de la década pasada se mantienen y no se ve quién los pueda romper en el futuro próximo. El uso del poliuretano ayudó en un dopaje tecnológico a que los tiempos fueran superados dando, de manera artificial, cualidades sobrehumanas a los nadadores profesionales.

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Los trajes que nadan solos

En poco más de dos años, 2008 y 2009, la tecnología de los bañadores fue la protagonista de las noticias y no los atletas que los portaban. Bien podías ser durante toda tu carrera un nadador de “media tabla” y de la noche a la mañana competir por un título mundial o hasta un récord mundial y olímpico, todo gracias a que en las etiquetas de los trajes de baño comenzó a aparecer un material nuevo en su fabricación: el poliuretano.

Fue en febrero 2008 cuando hizo su primera aparición dentro de las competencias en forma de placas que aprovechaban su baja densidad para facilitar el nado del atleta. Después, la novedad se convirtió en una generalidad, hasta que los trajes como Jaked 01 y Arena X-Glide fueron hechos 100% con ese material.

En el transcurso de un año, más de 133 marcas mundiales fueron superadas; en dos años fueron destruidos reinados que se mantuvieron por décadas en los Juegos Olímpicos.

La locura llegó en el campeonato Mundial de Roma en 2009, donde se rompieron 43 marcas mundiales, 11 fueron superadas de un día para otro. Según un reportaje de la BBC, más del 75% de los competidores exitosos portaban un traje con la tecnología del poliuretano.

De pronto los nadadores que lucían invencibles empezaron a caer. Michael Phelps, máximo medallista olímpico de la historia, utilizaba en LZR Racer de la marca Speedo, si bien no estaba hecho en su totalidad por este material, contenía placas del mismo. Sin embargo, fue superado por el alemán en Paul Bidermann, quien usaba el polémico Arena X-Glide.

El brasileño César Cielo impuso récord mundial en los 50 metros libres usando el mismo traje, así como en la rama femenil lo hicieron la alemana Britta Steffen y la italiana Federica Pellegrini, nombres que si bien se mantenían a la caza de los podios, nunca figuraron para romper una marca histórica.

Fue así como se sospechó de un dopaje, pero no por el uso de drogas o sustancias, sino un dopaje tecnológico por el cual la Federación Internacional de Natación (FINA por sus siglas en inglés) pronto tomaría cartas en el asunto.

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Cruda tecnológica

El enemigo a perseguir ya tenía un nombre: Poliuretano, mezcla plástica descubierta en 1937 y que ahora era el ingrediente indispensable para romper las barreras en el agua.

Tras la gran polémica armada entre las federaciones, medios de comunicación y atletas, la FINA aceptó una propuesta hecha por Estados Unidos y adoptó en común acuerdo con 180 países una enmienda a la reglamentación que entró en vigor a partir del 2010 y en la que se establece que los atletas sólo podrán competir con trajes compuestos por los materiales textiles usados tradicionalmente.

A su vez, se reglamentó el tamaño de los bañadores desapareciendo los que les cubrían la mayor parte del cuerpo. A partir de ello los hombres sólo utilizaron un pantalón corto de cintura a rodillas, mientras que las mujeres usaron trajes que las cubrían de hombros a muslos.

Tras esta medida, la locura de los récords rotos bajó de inmediato, era evidente que el uso de este plástico ayudó a conseguir las marcas sobrehumanas y, a pesar de que algunas ya han caído, las de velocidad pura (trayectos cortos) se mantienen vigentes, aunque sus titulares han pasado a un segundo plano.

El nadador amazónico César Cielo, quien con el uso de los trajes marca Arena consiguió oro y bronce olímpicos en Beijing y un par de preseas áureas en el Mundial de Roma, mantuvo su desempeño y luego bajo, consiguiendo sólo un bronce en Londres 2012, por nueve primeros lugares en mundiales, aunque para la fiesta olímpica de su país no consiguió estar dentro de los seleccionados.

Por su parte, el alemán y poseedor de dos récords mundiales “plásticos”, Paul Biedermann, sí estará presente en Río, aunque tras la suspensión del poliuretano sólo pudo conseguir un bronce en el Mundial de Shangai.

Es de notar que ciertos atletas crearon una dependencia a este químico y el reinado de las superestrellas regres, como es el caso de Michael Phelps, quien en Londres alcanzó la cifra de 22 metales olímpicos, 18 de ellos en oro puro.

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Río libre de poliuretano

Las aguas de Río de Janeiro estarán turbias, pero sólo la de los lagos y ríos donde se llevarán a cabo las competencias de remo y vela. Las de la alberca olímpica podrán presumir de algo: que estarán libres de infecciones tecnológicas como el poliuretano.

Son 30 las competencias que entregarán medallas en la justa olímpica, 15 de varones y 15 de mujeres. Los ojos del mundo estarán puestos en el “Tiburón” de Baltimore, que dirá adiós a las competencias y buscará sumar más metales a su cuello superando su propia marca de 22.

Dentro de la delegación estadounidense de 47 nadadores también asisten los consagrados Ryan Lochte, Missy Franklin, Katie Ledeky y las nuevas generaciones de estrellas como Maya DiRado y Simone Manuel.

De ese año de locura plástica aún quedan muchas marcas mundiales vigentes. Río podría ser el escenario en el que el atleta venza la tecnología, ya que son 17 los récords a batir de la era del poliuretano; 12 en las categorías masculinas y 5 en las femeninas.

El récord de César Cielo en los 50 metros libres es una de esas marcas que parecen imposibles, con sus 20.91 logró lo imposible en el 2009, así como el alemán Paul Biedermann en los 200 y 4000 metros libres, y Aaron Piersol en los 100 y 200 espalda.

Hoy, de los súper atletas que participaron en esos años de escándalo sólo se mantiene vigente y competitivo Biedermann, quien tendrá participación en las Olimpiadas de Río. Por su parte, Aaron Piersol se encuentra en el retiro y César CIelo no clasificó en la máxima justa del deporte.

Competencias en Río 2016

La resaca del poliuretano

La natación es de las pruebas más seguidas por los aficionados en el mundo, el ver al hombre superar sus propios límites en elementos que no le corresponden. Cada brazada, cada patada y cada respiración será vista por millones alrededor del mundo, donde sólo los súper hombres y súper mujeres pueden lograr el metal áureo y, si es posible, romper una marca que luce complicada más no imposible, una marca que en la medalla mantiene algunas rebabas de poliuretano.