Río 2016, los héroes se reunen

Por: Adriana Barrón.

Existe algo en los héroes que tanto gusta y motiva a seguir consumiendo sus historias. Según el crítico literario Northrop Frye, ese algo es una manifestación de deseos que tenemos y que nos hace identificarnos o simpatizar con ese sujeto heroico más que con un personaje del estilo de Spiderman o Superman.

En la sociedad moderna, esas personas representan otros valores, a diferencia de la mitología, donde las hazañas sólo eran realizadas por dioses o semidioses. Cada cuatro años, en los Juegos Olímpicos, se lleva a cabo la búsqueda de un atleta que represente la imagen del héroe, que nos muestre sus proezas y nos emocione con sus logros, un ídolo deportivo que genere en nosotros mayores deseos de presenciar la grandeza olímpica.

En Río 2016, el poder y el éxito deportivo están en manos de candidatos como Neymar, Serena Williams, Idalys Ortiz, Yarisley Silva, Mo Farah y, por supuesto, Michael Phelps y Usain Bolt.

El rompecabezas del éxito

El thorpedo de Sidney: Durante las finales de natación en el 2000, se rompieron 25 marcas mundiales. Las estrellas de aquel certamen fueron el australiano Ian Thorpe, quien con 17 años ganó en los 400 metros, y el holandés Pieter van den Hoogenband, nadador que brilló en los 100 y 200 metros. Hoogie dejó fuera a Alexander Popov, dueño de las dos medallas de oro previas en los 100 metros.

Obrar hace al héroe, aunque este no alcanza sus prodigiosas hazañas porque sea héroe, sino porque consigue las hazañas que posteriormente cantan los hombres.
—Patricia Cardona, en la Revista de la Universidad EAFIT de Colombia.

El éxito profesional es considerado de acceso público por lo que se ocupa del papel social. El mercadólogo Alberto Wilensky afirma que este tipo de éxito radica en una perspectiva enfocada en la organización y en el estatus social. Sin embargo, para el escritor Van Maanen el término se define a partir de «La aprehensión y evaluación interna del individuo». Ambos convergen en que el éxito genera las mismas sensaciones: paz mental y satisfacción, porque el individuo «hizo lo mejor que pudo para convertirse en lo mejor que es capaz de ser».

El carisma de Jamaica: Sólo le bastaron 9.69 segundos para que Beijing recordara su nombre. Usain Bolt tenía 21 años cuando consiguió un nuevo récord mundial en los 100 metros planos pero eso no fue todo, también hizo pedazos la marca de Michael Johnson en los 200 metros de Atlanta 1996 y aportó para romper otro récord en los 4x100. Con sus tres medallas de oro se ganó el mote de “el hombre más rápido del mundo”…

Para el deporte, la definición de éxito toma otros tintes, además de los que han sido señalados anteriormente. El ex entrenador de basquetbol John Wooden se encargó de estudiar el aspecto de la grandeza deportiva en sus jugadores y creó un esquema al que denominó: la pirámide del éxito.

Wooden mantiene dos pilares importantes en la pirámide: el primero es el entusiasmo, su importancia radica en que el corazón de un deportista «Debe estar en lo que hace, en su trabajo» y esto le permite estimular otras áreas de su vida; el segundo pilar es la laboriosidad, la cual es fundamental porque «las cosas que valen la pena vienen de trabajo duro y una planificación cuidadosa. No hay sustituto para el trabajo».

La estructura avanza a través de valores como: la lealtad, cooperación, amistad, autocontrol, carácter, confianza, perseverancia y al llegar a la cima se encuentra la anhelada grandeza, que viene con el gusto de pelear grandes batallas para la obtención del éxito deportivo.

A una medalla del olimpo: Apenas tenía 19 años y Michael Phelps se presentó a sus primeros Juegos Olímpicos con el objetivo de igualar las siete medallas de Mark Spitz en Múnich 1972. En 2004, consiguió llevarse seis oros que fueron suficiente para hacerlo el héroe de esa justa deportiva.

En esa misma edición, apareció una rusa que no sólo consiguió su primer oro olímpico, también se hizo acreedora del único récord de atletismo en Atenas: 4.91 metros en el salto con garrocha. Su nombre: Yelena Isinbayeva.

A través del tiempo y de las diferentes ediciones de Juegos Olímpicos, hemos visto nacer y crecer a los atletas que año con año rompen los hitos del deporte. La peculiaridad de estos personajes es que su éxito en lo deportivo pocas veces decrece.

Todo lo que se derive de ese éxito es simplemente una consecuencia, sea un resultado, un trofeo, un campeonato nacional, fama o fortuna. Todo eso es resultado del éxito y no el éxito en sí. La competencia más importante es esforzarnos para lograr nuestro mejor nivel personal, ese que sí está bajo nuestro control. Cuando usted logra eso, ha alcanzado el verdadero éxito, ¡punto!.
—John Wooden.

La grandeza yanqui: Londres fue testigo de un hito histórico, Phelps se convirtió en el deportista más ganador en Juegos Olímpicos con 22 medallas, atrás quedó el récord de la gimnasta soviética Larissa Latynina (18 preseas). Phelps no fue el único estadounidense que mejoró una marca: el atletismo de las barras y las estrellas consiguió llegar a 29 medallas históricas, el mayor número de preseas en este deporte para un país. También el equipo masculino de basquetbol de Estados Unidos se hizo de un récord, venció por 156–73 a Nigeria y obtuvo el marcador con más puntos anotados en un partido.

¿Y en Río?

No es poca cosa decir que los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica serán el escenario para despedir al atleta más laureado en el mundo, Michael Phelps, o que la perseverancia de Usain Bolt podría desafiar una vez más a la velocidad.

Además de ellos, Brasil tendrá el privilegio de presenciar el anhelo olímpico de Neymar, los golpes del boxeador Ivan Dychko, la excelencia de Serena Williams, el esfuerzo sobrehumano de Ashton Eaton en el decatlón y la firmeza del mejor corredor de fondo, Mo Farah.

Los Juegos Olímpicos de Río 2016 tendrán a un grupo de deportistas que ya son considerados como héroes, pero estos atletas buscarán una vez más engrandecer su legado y éxito deportivo.