Uno por ciento de diferencia

Ronaldo

Eduardo García se despierta todos los días muy temprano para ir a la Central de Abastos a escoger los mejores ingredientes para los platillos de Máximo Bistrot. No hay día que se repita el menú del que es uno de los restaurantes más reconocidos de México, pues dependen de la calidad de la materia prima y no al revés. Algunos años atrás Lalo era uno de los muchos agricultores migrantes que sostienen el campo estadounidense. Del arado pasó a ser parte de la cocina del restaurante Le Bernardin en Nueva York. Su conocimiento de los vegetales y la cultura del trabajo hicieron brillar las tres estrellas Michellin del establecimiento del multipremiado chef Eric Ripert.

Hoy Máximo Bistrot destaca por el pulso del cocinero hidrocálido y demuestra que en los alimentos de primer nivel como en el futbol y muchos otros aspectos de la vida, los recursos y la práctica, pueden ser ese 1% de diferencia entre un restaurante pretencioso y un lugar sencillo pero reconocido mundialmente.

Entendí cómo el Factor 1% hace a los grandes restaurantes el mismo día que entendí (y viví) que hay gente que dedica su vida a ese pequeño porcentaje que hace la diferencia. Los ingenieros detrás de un sprint que se gana por centésimas o de un salto que le arrebata el cabezazo al delantero más letal, son las mentes y manos que no se ven, pero están detrás de las superestrellas y los imanes de selfies.

En el evento Nike Football Training 2016

La semana pasada Nike Futbol organizó un evento para presentar su nueva línea de productos. Dentro de un universo de figuras, uniformes y colores chillantes que danzan alrededor del swoosh, quedó muy claro lo que quiere tatuar la marca en los atletas: entrenamiento y velocidad, que se traducen en esa pequeña unidad porcentual que hace a los más grandes destacar. Max Blau, vicepresidente del departamento de zapatos de Nike Futbol, lo dijo así:

“La velocidad es lo que define a Nike Futbol -el juego no se está ralentizando-. El principal foco para nosotros es entregar tanto a los atletas más importantes del mundo como a los atletas del día a día toda la innovación que les permitirá jugar rápido y entrenar más rápido”.

Toda gran misión necesita un líder que porte en su día a día los valores y presuma las batallas ganadas para la causa. Y el proyecto de la empresa estadounidense parece ser cosa seria. En la cancha tiene a dos de los mejores futbolistas del planeta: Neymar y Cristiano Ronaldo. Pero la figura que representa mejor este proyecto de nike ya no es un futbolista que raspe con los tachones el césped, sino una hermosa anécdota de grandeza que emocionó hasta al más veterano periodista que participó en el evento.

Ronaldo Luiz Nazario de Lima nos tomó por sorpresa en medio del campo del Azteca como nos había sorprendido horas antes Jorge Campos en la presentación de la nueva línea de zapatos de Nike. Aunque en 1971 se lanzaron los primeros zapatos de futbol de la marca (se llamaban “The Nike”) fue en los 90 cuando la empresa decidió conquistar el mercado del balompié. Para ello acudió a dos figuras que no sólo eran excelentes futbolistas, también encontraban la grandeza en el 1% de diferencia que obtenían entrenando y no en la arrogancia afuera de las canchas. Esto me quedó claro por su sangre ligera y carisma. Rescaté algunas ideas:

Ronaldo confesó que lo que más sufría de ser futbolista profesional fueron las pretemporadas.
Campos dijo que se inspiró en la moda del surf que practicaba en Acapulco para diseñar sus icónicos uniformes multicolor.
“El Fenómeno” se notó sorprendido por cómo ha evolucionado el entrenamiento y el ritmo de los partidos a nivel profesional.
Jorge no soporta la idea de que hoy en día sea el árbitro quien escoge los uniformes de los guardametas y no ellos mismos.
Jorge Campos

Ni la sangre liviana de las leyendas del balompié, ni convivir con colegas de todo el mundo, ni haber tenido la oportunidad de surcar el perfecto césped del Azteca, ni meter un gol ahí, ni probar lo más reciente de la tecnología de Nike, ni cenar en el Máximo Bistrot de Lalo García me valió tanto como la lección de que el 1% de entrenamiento puede hacer la diferencia en muchos aspectos de la vida.

La mañana siguiente me levanté a perseguir esa pequeña dosis que hace la diferencia, cambié algunos hábitos de mi trabajo y estoy haciendo ejercicio enfundado en mis nuevos MercurialX con una lección clavada en la motivación: mientras el Estadio Azteca esté al 99% de su capacidad, habrá una oportunidad de mejorar.

Probando los nuevos Mercurial en el Estadio Azteca