Chinchorro City: Una familia raramente unida (Capítulo 3)

Llegó el día para ejecutar el plan. Rigoberto se levantó temprano, salió de la cobacha, saludó a Frida, entró a su casa y dio 4 cacerolazos en el comedor. Era su manera de dejarle saber a su familia que había reunión de emergencia. Patricia y Rafael fueron los primeros en llegar, Sofía, como siempre, se podía estar acabando el mundo y no se levantaba. Rigoberto fue al cuarto, pero no le echó agua en la cara, se le acercó a la cara y le tiró un eructo que olía a fritura junto con cerveza junto con pincho. Sofía se levantó derechita, no sin antes darle un bofetón en la nariz. La familia Colón Maldonado se reunía una vez más.
La reunión anterior la había convocado Sofía, quien tiene 17 años, anunció en aquella reunión que era lesbiana. En esa reunión, Rafael, quien tiene 18 años, aprovechó para dejarle saber a sus padres que se cambió de concentración para literatura. Rigoberto abrió la boca primero y le dijo a Sofía que no hacía falta que los levantaran a las tantas de la madrugada para eso porque ya lo sabía; a Rafael le dijo que esperaba que su primer libro fuera su biografía. Ambos no dijeron nada y se fueron para sus respectivos cuartos. Patricia lo miró y le dijo que se fuera para la cobacha que la única que quiere escuchar sus estupideces es Frida y que cree que está hastía, también. Rigoberto sin pero alguno se fue pensando qué fue lo que dijo mal. Quizás la próxima vez necesitaba beber más antes de convocar o estar en una reunión y eso lo que hizo para esta.
— Papi, yo espero que el haberme olido eso tan asqueroso tenga un propósito nivel salvaremos el mundo.
— Como yo sé que soy tu mundo, pues sí, vale la pena.
— ¿No te da vergüenza apestar así? Definitivamente, estoy mejor durmiendo sola.
— Yo espero que no empieces a hablar de tu libro, porque eso no va, quiero que lo sepas desde ya.
— Calma todos. Los he convocado porque hoy es el día que vamos a destronar a mi queridísima cuñada. Su tía favorita, ¿verdad?
— Esa cabrona.
— Sofía, modifica ese lenguaje. ¿Qué te tengo dicho?
— Esto sí que lo voy a escribir. Es más, ya le tengo hasta título: “Cuando el bochinche eres tú”.
— Cada uno denme su asignación.
Desde el momento que Rigoberto vio la manera en que “¡Qué bochinche!” estaba cogiendo auge por medio de sus costillas, bebía pensando de qué manera le podía tumbar el relajito a su cuñada. Estuvo meses largos pensando qué iba a hacer y en una de sus borracheras le llegó la iluminación. Aún no sabe si lo pensó o lo soñó, solo sabe que ese era el plan perfecto. Primero habló Patricia y le prometió que iba a bajarle a la bebida si le conseguía mensajes de los ex jevos de su hermana en la universidad. Con tal de subirle la reputación a su marido, aceptó. A Sofía y a Rafael le encargó que documentaran todo lo extraño que vieran cada vez que fueran a la casa. Ambos dijeron que no, pero él les ofreció $20 por cada evidencia buena que tuvieran. Total, eso lo iba a pagar el pueblo, pero eso ellos no lo sabían.
Además de la reputación de Rigoberto y el dinero, cada uno tenía sus razones personales para tirarle la mala a Cristal. Patricia, recordó todas las veces en que Cristal se hacía pasar por ella para cobrar en los trabajos, quitarle los jevos y hacer maldades a su nombre. Sofía se jartó de escucharla decir comentarios en contra de la comunidad LGBT sin argumentos válidos cada vez que la visitaban y continuar vacilándoselos en su programa. Rafael era el más ansioso que estaba de que el plan se llevara a cabo. Cada vez que se quedaban en su casa, la tía lo único que tenía para desayunar era popcorn y de almuerzo-cena lo que había eran salchichas con pan. No sabía cómo era posible que con tanta fama su nevera estuviera tan vacía, pero consciente de que todo ese sacrificio de quedarse dos fines de semana por mes pasando hambre para recolectar evidencia pronto tendría sus frutos.
Cada uno entregó su asignación, hablaron sobre cómo será el momento de la venganza y se fueron a sus respectivos lugares a esperar hasta la tarde. Patricia se fue a su consultorio, Sofía se fue para la escuela, Rafael se fue para la UCC (Universidad de Chinchorro City) y Rigoberto llamó a la alcaldía para anunciar de que no iba hoy, tampoco es como si hiciera mucha falta allí, pero él cumple con llamar. Montó a Frida y comenzó su ruta chinchorrera desde las 8 a.m. Justo y necesario para estar sabroso a la hora de ejecutar el plan. Dicen que el alcohol vuelve honesto a la personas, a otras las vuelve valientes y a otras las vuelven papeloneras. Rigoberto es una mezcla de los 3 y ya verán porqué.
¡Llegó la hora de la verdad!
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