La nueva aplicación de Cidade Democrática

Traducción de Sara Calvo Tarancón — @Sara_Ct

Le contaremos aquí la historia de lo que ocurrió en el plebiscito por la paz en Colombia, en el que que se rechazó el acuerdo de paz. Lo que pasó tiene muchas similitudes con la polarización política que hemos visto acentuarse en Brasil en los últimos años, en Gran Bretaña con el Brexit o en Estados Unidos con la elección de Donald Trump. En todos estos casos, las redes sociales se han vuelto un escenario principal sobre el que se desarrolla la discusión política.

¿Quién no ha participado nunca en un debate irracional en el que se comparten de manera infinita una gran cantidad de mentiras? ¿Conoce aquello de que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”? Algo así paso en Colombia: muchas personas creyeron que si votaban a favor del acuerdo de paz estarían votando a favor de que el jefe de las FARC se convirtiera en el nuevo presidente del país.

¿Quién no ha querido escribir un post y conseguir hablar con estas personas? ¿Quién no ha pretendido poner el foco en los datos o huir de simplificaciones y no ha podido lograrlo por la imposibilidad de hablar para todos y todas? O la sensación de impotencia de ver los mensajes patrocinados, perfiles falsos y “robots” que dominan todo el espacio en las redes sociales y no poder hacer nada al respecto.

¿Quién no ha tenido la sensación de estar limitado por esa “burbuja de opinión” en la que solo nos relacionamos con los amigos que piensan de la misma manera que nosotros y nosotras? Es lo que ocurre en las principales redes sociales que utilizamos. Estas burbujas de opinión nos alejan de las personas que opinan de diferente forma y ponen difícil discutir los diversos pareceres. En otras palabras, ¿quién no se ha sentido alguna vez nadando contra la corriente de la manipulación y miedo que domina a muchas personas, y sin voz para responder y contrarrestar opiniones?

Junto con la brecha digital, tanto de acesso ( por el bajo nivel de la infraestructura y sus altos costes que dificultan o causan la exclusión de parte de la población), cuanto de las elevadas barreras cognitivas de las herramientas cívicas (que estimulan los debates en los foros de comentarios y complican la participación de los que tienen pocos conocimientos o aún no se han implicado), llegamos a la conclusión de que la manipulación es uno de los principales problemas en esta era de la democracia digital.

Precisamente para buscar (y crear) una solución a este problema, participamos en el taller ‘Inteligencia Colectiva para la Democracia’, organizado por el centro de cultura digital Medialab-Prado en Madrid, España. Nuestro reto era componer una tecnología que otorgara poderes adicionales a cualquier persona que se encuentre en una situación de minoría y que esté recibiendo una avalancha de mensajes manipulados. En las redes sociales posiblemente sus mensajes no tengan mucha visibilidad y estén alcanzando cada vez a menos personas. ¿Cómo se podría conseguir que los indecisos recibieran información veraz y puedan preguntar sus dudas a la mayoría?

La aplicación Empujando Juntos pretende poner solución a este problema y ‘empujar’ la voz de las minorías hacia la corriente principal de la comunicación para permitir que todas las partes sean escuchadas y asegurar la visibilidad de la discordancia.

Esto es posible gracias a la promoción de la acción colectiva a través de notificaciones “push” que actuarán como una especie de controladores y aportarán diversidad al debate. Además, evitarán que una parte domine el flujo principal de comunicación, algo que ocurre hoy de forma constante en las principales redes sociales.

La aplicación Empujando juntos utiliza licencias de software libre y va a trabajar con otras herramientas libres de conversación en red. Para empezar, elegimos Pol.is, una aplicación con una interfaz minimalista de participación que identifica y muestra los grupos focales y las propuestas a partir de los datos de participación. Con ella trabajaremos para solucionar los principales problemas identificados en el uso de herramientas digitales para la democracia en red. Trataremos de superar la complicada y excluyente arquitectura de las herramientas utilizadas por los gobiernos y llevar diversidad a las burbujas de opinión que alienan a las personas del debate y deterioran la capacidad de las minorías para comunicar sus agendas.

Leer también: Cómo funcionará “Empujando Juntos”: creación de perfiles

Fueron quince intensos días de trabajo en Medialab-Prado. Doce personas de cinco países diferentes (Alemania, Brasil, España, Estados Unidos y Taiwán), seis de ellos desarrolladores, trabajaron full time para crear Empujando juntos. Gracias a su esfuerzo, ocurrieron cinco logros significativos:

  1. Formamos un equipo de colaboradores y contamos con la participación de tres organizaciones (Cidade Democrática, Lappis y Rede Livre) que articulan una poderosa red de producción de tecnologías libres en Brasil. Además, tuvimos la colaboración directa de Colin Megill, cofundador y CEO de Pol.is, y Audrey Tang, actualmente Ministra Digital de Taiwán, además de hacker y activista, que actualmente realiza experimentos de carácter político con Pol.is. La comunidad del software libre estaba muy presente y participó de forma activa en el proyecto.
  2. Nuestra aplicación ha sido reconocida como innovadora por el equipo de Pol.is, quienes mostraron su interés en incorporar las innovaciones y características de Empujando juntos a su núcleo (core). Esta es la confirmación de que hemos creado algo relevante, puesto que el interés de Pol.is por el proyecto va a mejorar en gran medida el impacto y la sostenibilidad de Empujando juntos.
  3. Nuestras peticiones aceleraron un cambio de licencia, de BSD a la AGPLv3, que ocurrió durante el laboratorio de Medialab-Prado. Este cambio renueva la confianza en la apropiación y el uso de la herramienta, ya que garantiza la libertad de acceso al código.
  4. Todo aquel que quiera ver la API de Pol.is lo hará mejor en nuestro código. Este trabajo de investigación y estudio, junto con la producción de documentación, contribuyó a la mejora de Pol.is como herramienta para el bien común, ya que permite la existencia de un mayor número de desarrolladores que puedan utilizar Pol.is.
  5. El conocimiento y las historias que encontramos en el laboratorio de participación del centro municipal madrileño nos permitirán afinar nuestra visión inicial. Además, el vínculo común que hemos construido con Medialab-Prado nos hace ser muy optimistas con las conexiones que puedan surgir, dada la importancia que tiene este laboratorio en el ecosistema de la e-democracia actual.

Con el prototipo listo, queremos montar los primeros experimentos en las ciudades brasileñas.

Empujando juntos es una herramienta poderosa para que las organizaciones políticas y los gobiernos lleven a cabo las consultas y deliberaciones participativas, sin los riesgos que entrañan las burbujas y otras formas de manipulación de la opinión en los debates virtuales de las redes sociales. Su característica distintiva es la facilidad de uso (para incluir a los ciudadanos que no están movilizados en estos temas) y la reducción de los costes en desarrollo y mantenimiento, para permitir que los municipios brasileños de ciudades medianas y pequeñas lo puedan utilizar.

La venta de servicios de implementación, formación y desarrollo para los gobiernos locales tiene espacio en el mercado brasileño. El 62% de los municipios están presentes en las redes sociales a través de su propio perfil o cuenta en Facebook, Twitter, etc, pero sólo un 4% ha creado y promocionado sus propias aplicaciones digitales.

La principal razón que explica este dato es por falta de recursos financieros y técnicos para la contratación o la producción de las tecnologías. Por lo tanto, necesitamos crear nuevos modelos de negocio para garantizar una mayor sostenibilidad y viabilidad en un contexto brasileño que se caracteriza por las barreras legales y financieras de los gobiernos locales. El consorcio de desarrollo, inspirado en iniciativas similares en otras partes del mundo [1], parece ser una solución para el modelo de negocio.

En otras palabras, los pocos recursos necesarios reducen los gastos para cada cliente, al mismo tiempo que responden a los costes y las necesidades de inversión para el desarrollo.

La mecánica de este consorcio debe basarse en el capital inicial planteado por el Instituto Cidade Democrática para facilitar el desarrollo de la tecnología que toma la forma de una plataforma de servicios. También permitirá la implantación de proyectos pilotos para distintas ciudades.

La venta de servicios (instalación, formación, movilización y mantenimiento) de bajo coste para los gobiernos locales garantizará su implementación en veinte ciudades brasileñas dentro de dos años. El importe total de las ventas de servicios a los gobiernos locales después de estos dos años ascenderá a la misma cantidad recaudada por el capital inicial.

Sólo un acuerdo open source donde se utilice el software libre existente (con comunidad activa en el desarrollo) puede, al mismo tiempo, facilitar la implementación y el mantenimiento de la tecnología por parte del Estado, desde el punto de vista del coste y de la autonomía.

Leer también: Cómo funcionará “Empujando Juntos”: creación de perfiles

[1]Experiencia de consorcio español:http://www.europapress.es/madrid/noticia-mas-30-instituciones-usaran-decide-madrid-promover-participacion-ciudadana-20161213144441.html

Consorcio de código abierto/ acuerdo de reparto de la infraestructura de la tecnología:http://www.lavanguardia.com/local/sabadell/20170201/413903936115/barcelona-comparte-plataforma-de-participacion-ciudadana-con-6-municipios.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source = = Twitter y utm_medium sociales