Cuatro pasos para alinear tu negocio a los ODS

Si trabajas en una empresa, especialmente si es mediana o grande, es muy probable que hayas escuchado o participado en discusiones, eventos o conferencias sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y “lo importante” que resulta que los negocios empiecen a alinear su estrategia y sus propios objetivos a éstos. Es más, si estás leyendo esto es probable que eres la persona responsable de liderar ese esfuerzo en tu organización y no sabes por dónde empezar.

No estás sólo, el común denominador es que muchas organizaciones aún no entienden el por qué y el cómo pueden aportar a la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, pero tienen la presión de hacerlo y corren el riesgo de perderse en un mar de información y gastar valiosos recursos en iniciativas que no terminan de impactar ni en lo ambiental, lo social y mucho menos en el negocio.

En este artículo te vamos a compartir cuatro pasos que te pueden orientar para alinear de manera estratégica tu negocio a los ODS, producto de lo que en Cirklo hemos aprendido en el camino, trabajando con empresas, gobierno, sociedad civil y agencias de cooperación.

Los ODS: lo bueno, lo malo y lo feo

El punto de partida para cualquier organización que quiera alinear su estrategia a los ODS, es que las personas clave –el consejo de administración y la alta dirección, en el caso de las empresas– entiendan lo que son y por qué resultan relevantes, así que empecemos por este punto.

En septiembre de 2015 se lanzó la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, que establece 17 objetivos y 169 metas específicas a alcanzar en 15 años para lograr un desarrollo sostenible en su dimensión más amplia: ambiental, social y económica. Este lanzamiento marcó un hito, por tratarse de la primera agenda global creada con la participación de otros actores, además de los gobiernos, y reconoce, por ejemplo, la importancia del sector privado para lograr los objetivos planteados.

Dentro de lo bueno, esta construcción más inclusiva y la forma en que la agenda ha sido socializada, ha logrado despertar el interés de numerosas organizaciones e iniciativas que buscan sumarse a los esfuerzos para lograr las metas establecidas. Más aún, los 17 ODS se han convertido en un lenguaje y un propósito común que facilita la comunicación y la colaboración entre actores de diferentes sectores y latitudes, así como la asignación de inversiones y recursos. Un ejemplo concreto para el caso de México, es la Alianza por la Sostenibilidad, una plataforma del gobierno que ha empezado a estructurar proyectos de desarrollo sostenible alineados a los ODS en colaboración con el sector privado.

Respecto de lo malo, se tiende a idealizar la Agenda 2030, que si bien establece un buen número de qués, no establece los cómos y mucho menos considera las diferencias abismales que puede haber entre países y contextos. Tampoco obliga a ningún gobierno a cumplir con los objetivos y metas, aunque es labor de éstos definir prioridades y establecer compromisos. Lo anterior da pie a que los gobiernos y las organizaciones que busquen “adoptar” la agenda terminen utilizándola como una lista de verificación y no se articulen de la mejor manera los esfuerzos entre distintos actores, dejando desatendidas las causas que originan los problemas que aborda cada uno de los 17 ODS.

Una de nuestras críticas favoritas a este acercamiento al desarrollo sostenible, es de Adrian Smith, quien menciona que más que pequeños ajustes a la manera en que operan los gobiernos, la sociedad civil y los negocios para poder cumplir con una lista de metas, se requieren de experimentos más ambiciosos capaces de transformar dichas instituciones para transitar hacia un verdadero desarrollo sostenible.

Lo feo, es que algunas empresas han empezado a utilizar los ODS como artillería de marketing, o lo que algunos llaman “SDG washing”, una simple estrategia de comunicación que busca “alinear” lo que ya se ha venido haciendo en la operación con algunos objetivos de la agenda, y compartirlo a través de diferentes canales, como si se tratara de nuevas contribuciones, pero dejando de lado los impactos negativos que la misma empresa puede estar generando.

Los 4 pasos

Ahora que están más claros los diferentes matices de la Agenda 2030 y los ODS, te compartimos una serie de pasos generales que pueden ayudarte a alinear efectivamente estrategias de negocio a los ODS. Estos pasos están basados en diversas metodologías y referencias que hemos utilizado en Cirklo, tales como el SDG Compass, el CEO Guide to the SDGs o la SDGs Methodology.

1. Establece el caso de negocio

Es muy importante establecer y comunicar a los principales tomadores de decisiones de la empresa cómo es que alinear la estrategia del negocio a los ODS puede ser rentable. Como punto de partida, te compartimos seis argumentos que puedes adaptar a tu sector o empresa:

  1. Puede ayudar a mejorar las relaciones con gobierno o el capital político de la organización.
  2. Puede contribuir a mejorar y fortalecer la cooperación con comunidades en las que el negocio opera.
  3. Puede ayudar a generar una mayor ventaja competitiva y/o nuevas oportunidades de negocio, por ejemplo, atendiendo a un mercado desatendido.
  4. Puede facilitar la atracción y/o retención de inversionistas, así como de socios y aliados estratégicos.
  5. Puede fortalecer la marca y la lealtad de los consumidores y los colaboradores, especialmente de las generaciones más jóvenes.
  6. Puede contribuir a la mejora de procesos y a la eficiencia interna.

También hay argumentos en el sentido negativo –riesgos– que pueden ayudarte a estructurar tu caso de negocio:

  1. Utilizar de manera poco sustentable los recursos que requiere el negocio, terminará poniéndolo en riesgo más temprano que tarde, ya sea porque serán más escasos o el mundo se convertirá en un lugar menos viable para hacer negocios.
  2. Las regulaciones tienden a alinearse con la Agenda 2030; no anticiparse a estos cambios puede representar altos costos para el negocio.
  3. Si la manera de operar no cambia, puede representar una pérdida de competitividad frente a otras organizaciones que están explotando las nuevas oportunidades que representan los ODS como mercado.
  4. De igual manera, puede representar una pérdida de la licencia social y de colaboradores y consumidores jóvenes que no empatan con los valores de la organización.

Para este punto te recomendamos explorar la plataforma Better Business, Better World, que cuenta con diversos reportes y casos de estudio por sectores, que pueden dar mayor sustento a tu caso de negocio.

2. Identifica las áreas de alto impacto

Mediante un análisis de la cadena de valor, en el que puedes involucrar a líderes de otras áreas, proveedores o aliados, identifica los puntos de tu cadena de valor (áreas de alto impacto) en los que tu empresa podría estar generando impactos positivos y aquellos en los que actualmente genera impactos negativos.

Mapeo de la cadena de valor para Bonafont.

Define criterios para seleccionar las prioridades estratégicas que más adelante te permitirán diseñar un programa o una intervención puntual. Algunos ejemplos de estos criterios son: Alineación a la estrategia de sustentabilidad de la empresa; se cuenta con capacidades y recursos para una intervención en el área de alto impacto; se cuenta con aliados estratégicos; una intervención puede derivar en una mayor ventaja competitiva, como mejorar tu cadena de proveeduría.

3. Alinea con los ODS

Seleccionadas las prioridades estratégicas para el negocio, define con cuál o cuáles de los 17 ODS se alinean mejor. Es importante que para esto revises las metas de los objetivos definidos y determines cómo tu intervención puede contribuir al logro de esa meta. Puedes utilizar este marco de indicadores.

Alineación de proyectos de desarrollo sostenible a los ODS para la Alianza por la Sostenibilidad

4. Diseña la intervención

Es momento de diseñar un proyecto o intervención desde un enfoque de negocios. Resulta muy valioso integrar a actores clave de la organización en la construcción de estos proyectos, pues se genera un mayor compromiso y obtienes aliados que te ayudarán a impulsarla internamente.

Asegúrate que la intervención cuente con una línea base (punto de partida) y metas bien establecidas que dejen muy clara la contribución de tu organización a la Agenda 2030. De igual importancia es establecer indicadores y medios de verificación que más adelante te permitirán evaluar, reportar y comunicar.

Es importante que tengas en cuenta que no hay fórmulas ni un mismo camino para todas las organizaciones, estos pasos son sólo un acercamiento para compartirte un enfoque que creemos es adecuado. Si te interesa saber más o que te acompañemos en este apasionante camino, ponte en contacto.

También nos encantaría tus experiencias alineando estrategias o iniciativas puntuales a los ODS, si cuentas con alguna experiencia que nos quieras compartir déjanos un comentario y nos sentamos a tomar un café.