La experiencia y el propósito

Sobre cómo sacar lo mejor de tu equipo

Experiencia es una palabra de 11 letras que significa muchas cosas.

Significa que alguien ha podido aplicar algún conocimiento que leyó o le enseñaron por ahí, lo interiorizó y finalmente se volvió parte de sí. Significa que uno ha desarrollado la capacidad de detectar patrones en un problema o situación y puede adelantarse con una reacción o solución apropiada.

La experiencia, en otras palabras, te vuelve mejor y más eficiente en lo que haces — pero también puede ser un obstáculo.

La paradoja de la experiencia

De no combinarlo con una actitud de aprendiz, la experiencia te puede volver ciego a ciertos estímulos, puede incapacitar la lectura de nuevos símbolos, signos y patrones. Te puede convertir en alguien que de tanto conocer, dejó de sentir.

En la industria de la consultoría, como en muchas otras, tiende a existir una jerarquía que rige las relaciones entre personas sin experiencia (juniors) y personas con experiencia (seniors). En un ambiente promedio, esta jerarquía es dura y despiadada, el que sabe es el senior y el junior puede ir por el café…

Y esto es una pena.

Las personas con experiencia tienen una fortaleza principal, que se centra en la habilidad de poder detectar más rápido los detalles fundamentales que hacen que un proyecto sea exitoso y actuar eficazmente sobre ello. Pero también tienen una debilidad importante, que se resume en perder sensibilidad sobre las generalidades de un proyecto. Tienden a estar más acostumbrados a la rutina que su experiencia les ha formado y con ello perder vista y emotividad sobre lo que ejecutan.

Por el otro lado las personas con menos experiencia, tienen la fortaleza principal de tener una sensibilidad fresca sobre las generalidades de un proyecto y sus potenciales impactos, están más emocionados y hambrientos por su desarrollo. Pero, por su poco fogueo tienden a estar menos preparados para detectar los detalles y factores que pueden determinar el éxito o el fracaso de un proyecto.

El modelo horizontal

En Cirklo estamos comprometidos a combinar las habilidades que tienen todos las personas con diferentes niveles de experiencia para asegurar lo más posible el éxito de todos los retos que nos proponemos. Sabemos que la clave para lograrlo es un modelo horizontal.

El modelo horizontal promueve una relación y toma de desiciones menos jerárquica y más basada en la colaboración entre personas con diferentes niveles de experiencia, género, perfil, etc… Se dice fácil, pero es un gran reto.

Lograr un modelo horizontal funcional requiere un esfuerzo importante tanto de las personas que se consideran expertos como de los que no. Ambos tienen que estar abiertos a escucharse, trabajar juntos, construir y cuestionar; a convertirse en un equipo que comprenda y reconozca las habilidades y fortalezas de cada una de las partes, sin dejar que el ego y el miedo profesional lo impida.

Y no hay nada mejor para ayudar a que esto suceda que un propósito claro y bien definido dentro de la organización.

El factor del éxito

Existe un ingrediente único y fundamental que puede impulsar colaboraciones exitosas a través del modelo horizontal: el propósito.

Desarrollar una cultura de trabajo alrededor de algo que vaya más allá del beneficio capital, el placer estético, egocéntrico o intelectual, es lo que impulsa a la formación de equipos efectivos, resilientes y cohesionados… Y también es lo que permite construir organizaciones que generan ganancias económicas, así como los tan necesitados beneficios a la sociedad y al ecosistema.

Dejemos algo claro… para que para una empresa continúe con vida tiene que generar ganancias económicas, esta es la gasolina que le permite seguir adelante, pero esto no es suficiente para darle sentido a su existencia... ni es lo que motiva a sus empleados a levantarse, luchar contra el tráfico y llegar con energías a la oficina para colaborar con sus compañeros y hacer cosas increíbles. Eso sólo lo logra un propósito bien definido y tangible.

El poder del propósito

Las culturas que se enfocan sólo en generar ganancias económicas, tienden a usar el beneficio individual como motivación única y primaria (eg. si llegas a x nivel de ventas, te ganas x bono). Lo cual, por naturaleza termina generando un ambiente vertical en donde cada persona busca guardar su posición y continuar escalando peldaños, provocando colaboraciones poco eficientes porque nacen de una lógica individualista.

En Cirklo creemos que trabajamos para, paso a paso, transformar el sistema en el que vivimos en algo más humano, consciente y sostenible (recientemente nos certificamos como Empresa B, lo que prueba que más allá de las palabras, nos enfocamos en las acciones)…

No sé si vayamos a lograr el cambio que buscamos (a diferencia del propósito este puede evolucionar con los años), pero sé que este propósito nos impulsa a sobrepasar nuestras diferencias y escucharnos más, a dejar a un lado factores como nuestro nivel de experiencia para ponernos a colaborar, trabajar y avanzar.

En conclusión… Tener personas con experiencia es importante y útil para cualquier organización, pero solo cuando se combina con un ambiente diverso y colaborativo puede generar lo inalcanzable.

Créanme, lo estoy viviendo.

Y tu ¿sabes por qué te levantas todos los días a trabajar?

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Si quieres aprender más sobre cómo establecer dinámicas saludables dentro de tu equipo a través del desarrollo de una cultura con propósito contáctanos, en Cirklo te estamos esperando.

*Gracias especiales a Susy Tort (a quién le llevo varios años de experiencia) por su apoyo en el desarrollo de este artículo.