La inagotable esperanza de educar

Una pasión personal por la educación encuentra su lugar en Cirklo, consultoría de innovación social, para enfrentar los retos educativos de México y Latinoamérica

¨El sueño americano está muerto¨; un refrán frecuentemente escuchado en Estados Unidos y el mundo especialmente durante el 2017. Esta es una conclusión acertada, de acuerdo a las estadísticas. Pero quisiera ofrecerles otra versión, una menos númerica y mucho más cercana. Con esta versión quisiera mostrarles los caminos de la educación formal e informal y cómo estos me han impulsado a ser la persona quien soy hoy, mientras escribo.

Las fronteras entre oportunidad y acceso

Mis padres crecieron en el México rural de los años cincuenta, en medio de una oferta educativa nacional aún por consolidar, debido a esto y a la falta de recursos, su educación quedó truncada a nivel básico, sin embargo, nunca perdieron la esperanza de poder acceder a un futuro mejor.

En los finales del Programa Bracero, por el año de 1963, el cual apoyó a millones de jóvenes mexicanos y centroamericanos a cruzar la frontera para ganar el salario mínimo trabajando en el “field” de Estados Unidos, mi padre junto a mi abuelo y mis tíos partieron en busca del afamado ¨sueño americano¨. Al llegar a este país, mi padre vio oportunidades para sus hijos que no vió en Yuriria, Guanajuato. Debido a esta visión, él decidió llevarse a su esposa y tres hijos a Oxnard, una ciudad californiana que vive desde hace muchos años gracias a la mano de obra de trabajadores inmigrantes de todo el mundo. Este lugar se ha convertido en el hogar de miles de personas que han buscando el mismo sueño, y es, precisamente en donde mis 8 hermanos y yo crecimos.

Como sabemos, el final feliz de este sueño no consiste en sólo llegar. Nadie le pasó a mis padres una guía de éxito al cruzar la frontera. Lo que ellos hicieron fue guiarse por su esperanza, que con trabajo duro y educación para sus hijos, podrían ofrecernos más oportunidades de las que ellos tuvieron. Está por demás decirles, que el camino no fue fácil, debido al contexto en el que crecimos, gran parte de mis amigos y compañeros no terminaron sus estudios y en otros casos incluso, se encuentran en la cárcel. En esta parte me gustaría resaltar dos puntos que yo considero esenciales para que mis hermanos y yo hayamos salido adelante:

1) La mentalidad de buscar algo más, mentalidad que creció en nosotros gracias a la educación que recibimos dentro y fuera del aula.

2) Y la incansable labor de nuestros maestros, así como las experiencias educativas que nos abrieron la mente y el corazón a soñar de nuevo en un futuro mejor, como algún día lo hicieron mis padres.

A pesar de todos los obstáculos y gracias al esfuerzo personal, apoyo familiar y oportunidades brindadas por entidades dentro y fuera del sistema educativo como los programas de liderazgo durante el verano de Futuros Líderes de América o académicos como Upward Bound, 8 hijos de inmigrantes mexicanos logramos llegar a las mejores universidades de Estados Unidos: Berkeley, Stanford, Harvard, California State Northridge, University of Notre Dame, y Humboldt State. En mi familia hay desde ingenieros y maestros hasta activistas.

Hablando con mis hermanos para escribir este fragmento, nos dimos cuenta que nadie nos obligó a estudiar una carrera ni a buscar las mejores oportunidades, sino que fue algo espontáneo, intrínseco, algo que se podría entender como una deuda que tenemos con mis padres pero también, una deuda que le debemos al futuro y a nuestra comunidad, a todos aquellos que se han desgastado todos los días para que nosotros tengamos esas oportunidades a las que ellos no pudieron acceder.

La educación cómo el gran nivelador

Sabemos que esta historia habla de un caso de uno en miles, sin embargo, quisiéramos que fuera algo común en todo el mundo. No hay nada que tenga mayor poder de transformar como la educación, yo soy testigo y evidencia de esto. Hoy, mirando hacia atrás me doy cuenta que he dedicado mi vida a brindar oportunidades educativas de mejor calidad a más personas y quisiera compartirles mi experiencia.

Mi constante inquietud de politólogo graduado de Harvard, y la dedicación y motivación como docente centrado en los estudiantes formado por Notre Dame, me ha hecho preguntarme frecuentemente a lo largo de mi vida: ¿cómo y dónde puedo generar un mayor impacto?

De manera inesperada, un día por el año de 2013 recibí un mensaje por facebook de Sebastián Marambio, un excompañero chileno de Harvard. Sebastián tenía la inquietud de generar una experiencia académica para jóvenes en Chile durante el verano. Inmediatamente acepté y comenzamos a desarrollar esta idea. El hecho de haber partido de cero nos permitió crear una solución real al problema, basándonos específicamente en las necesidades de niños, niñas y adolescentes.

Nos reunimos con distintos actores quienes nos repitieron en varias ocasiones que niños y jóvenes jamás iban a querer asistir a clases durante el verano ya que es un espacio culturalmente reservado para salidas, ver televisión o simplemente distraerse. No nos dejamos desanimar y después de varias semanas de búsqueda de aliados así como reuniones de ideación y co-creación logramos crear la Academia de Verano.

Con un gran equipo de 14 profesores la Academia de Verano es una experiencia educativa gratuita para combatir la perdida de aprendizaje que se genera principalmente en estudiantes de familias de bajos ingresos debido a la falta de acceso a oportunidades de desarrollo durante el verano. La Academia está diseñada como un espacio que fomenta el amor al aprendizaje y a su vez, genera habilidades a través de proyectos para el siglo XXI como liderazgo, colaboración, resolución de problemas, pensamiento crítico, entre otras. Nuestra sorpresa fue que al abrir nuestras puertas en el verano de 2014, más de 250 estudiantes de todas las latitudes de Santiago asistieron para participar en la Academia. Recientemente Fundación Consejo de Curso ha tocado la vida de más de 2,600 jóvenes en distintas ciudades en Chile y se ha convertido en un referente de innovación educativa en espacios fuera del sistema formal, recibiendo financiamiento de distintas instituciones públicas y privadas.

La tierra llama

Construir la base de esta iniciativa fue de la cosas que más me han llenado orgullo y hoy sigo apoyando en lo posible. Pero después de estar tres años en Chile tuve otro momento de inflexión al preguntarme dónde quería seguir generando impacto. México, la tierra de mis padres y mis raíces, me llamaba. La oportunidad de fomentar y fortalecer iniciativas educativas en el país de donde tuvieron que salir mis padres por falta de acceso a la educación me motivó a hacer el brinco de Santiago de Chile a la Ciudad de México.

Me vine inicialmente a coordinar un proyecto de acceso a tecnología y educación en el Estado de México, una iniciativa de colaboración entre entidades públicas y privadas. Aprendí grandes lecciones sobre el manejo de proyectos a escala y cómo poder asegurar y fomentar el impacto a través de cultivar a las personas que realizan el trabajo directo con los beneficiarios.

Los puntos se conectan

Después de participar en otros proyectos de emprendimiento social, acceso a la tecnología y educación en el país, encontré en Cirklo -consultoría de innovación social- una tribu de personas dedicadas a crear soluciones y buscar un cambio sistémico (mi yo politólogo) a través de la educación y la innovación social (mi yo pedagogo).

Por 5 años, Cirklo se ha dedicado a generar soluciones con distintos aliados del sector privado, público, y de la sociedad civil dirigiendo procesos de innovación y haciendo uso de metodologías de diseño centrado en el humano para aumentar el impacto y el propósito de las organizaciones e iniciativas. La formación de personas y el desarrollo de capacidades es el lugar ideal para el cruce entre procesos de innovación y procesos educativos. A través de estas experiencias hemos fortalecido un eje transversal de educación con la intención que este permee a todos los servicios que ofrecemos.

Pero más que mejorar la calidad de nuestros servicios, identificamos en la educación un eje central de acción para promover el tipo de cambio que queremos ver en la sociedad. Sí somos serios en decir que buscamos un cambio sistémico hacia una nueva economía equitativa, inclusiva, sostenible y protectora del medio ambiente, debemos promover la educación como un derecho accesible y de alta calidad para todas las personas. Conoce más de nuestra visión en educación con este video.

Nuestra visión para impulsar educación de mejor calidad en México a través de la educación

Muchos de los que trabajamos en educación, compartimos esta visión y más que una visión sabemos lo desafiante que es generar programas que en su implementación no se diluyan o corrompan y logren alcanzar este objetivo. Aquí les dejo una herramienta para alinear esfuerzos a una visión compartida.

Nuestra Oferta

Desde Cirklo queremos seguir explorando mejores maneras de alcanzar nuestra visión. Es por esto que sumamos a la innovación procesos de enseñanza. Al día de hoy, hemos desarrollado dos procesos que han guiado y acompañado a programas que impulsan espacios innovadores de aprendizaje junto con organizaciones como Fundación LEGO, Fundación Telefónica, Reforestamos México, Fundación Enactus, Sesame Workshop, entre otros.

Nuestra estrategia este año es compartir y colaborar con más organizaciones que buscan atender los retos que tenemos como país en educación y formación de personas, para juntos plantear nuevas soluciones sistémicas y mejorar iniciativas ya existentes.

La tracción

Quizás, los que han leído hasta este punto, podrán acusarme de ingenuo, de alguién que no sabe que para cambiar la educación hay que cambiar al sistema primero. Otros quizás entenderán que a través de las oportunidades que me ha brindado la vida a través de la educación, este idealismo de generar el cambio tangencialmente es algo que me mueve y moverá siempre a buscar alternativas y nuevos caminos por dónde sí es posible tocar y transformar vidas.

En Cirklo, existen otras 17 personas que al igual que yo, siempre están buscando innovar para encontrar alternativas disruptivas que brinden nuevas oportunidades. Pero es sólo con la ayuda de otras personas y organizaciones que lograremos seguir avanzando hacia este sueño de una educación de calidad para todos. Y cuando de sueños que parecen imposibles se trata, al igual que mis padres, no perderé la esperanza de buscar cruzar esas fronteras entre escasez y acceso para las y los que vienen después de mi.

Si compartimos esta visión espero escuchar de ti y qué podemos hacer juntos.

Ilustraciones por Juan Carlos Boo.

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