Lo que aprendí “hackeando” para la humanidad

Crédito: @WHSummit

¡La semana pasada participé en mi primer hackathon! Estaba muy interesado en meterme en las entrañas de este mundo para entender de qué se trata, y sobre todo aprender cómo puede ayudar a resolver problemas complejos. Mucho de ese entusiasmo lo explica muy bien este artículo en The Guardian que dice que el mundo necesita más emprendedores capaces de:

“… hack the hell out of the current system, destroy it and create new systems”.

Así fue que compré mi boleto a Istanbul para participar en #Hack4Humanity, que reunió a 130 hackers durante la primer Cumbre Humanitaria Mundial de las Naciones Unidas. El objetivo fue trabajar durante 24 horas en equipos multidisciplinarios para crear soluciones tecnológicas que ayuden a resolver alguno de los tantos problemas derivados de la actual crisis de refugiados.

Distintas organizaciones se sumaron al esfuerzo de #Hack4Humanity

El modelo del hackathon era interesante porque integraba a cinco agencias de Naciones Unidas con experiencia en el campo (OCHA, UNDP, UNHCR, UNICEF, WFP) y a la organización Global Citizen para definir y presentar cada uno de los retos, a cuatro empresas tecnológicas (Ericsson, Google, IBM, Microsoft) que aportaron su conocimiento y plataformas, así como a mentores expertos en negocios (BCG y 500 Startups) que ayudaron a fortalecer las propuestas de los participantes. Sólo había un pequeño detalle que llamaba la atención: el reto era diseñar para los refugiados y alguien se olvidó de asegurarse que por lo menos participara uno por equipo.

¡Corre tiempo!

Decidí integrarme al reto de educación —patrocinado por UNICEF, Global Citizen y Ericsson — y entonces el proceso fue, que no hubo proceso: Ni tiempo para entender el contexto de un tema tan complejo, ni conocer mejor a las personas para las que estábamos diseñando y su realidad, ni investigar qué soluciones ya existen para no duplicar esfuerzos, etcétera. Esto era un hackathon y sólo teníamos 24 horas, había que ponerse a programar y tener algo que mostrar al día siguiente, lo demás pasaba a segundo plano.

Tal vez era yo quien no encajaba en esta subcultura de los hackathones, pero si algo he aprendido en los proyectos de innovación que hemos llevado a cabo con Cirklo es que uno no puede diseñar soluciones relevantes — menos aún pensar en transformar un sistema — si no sigue un proceso, y la parte más importante de ese proceso implica entender muy bien el problema y las necesidades. Así fue que nos juntamos cuatro “rebeldes”, y a falta de acceso a los refugiados, intentamos entender la problemática a partir de la perspectiva de quienes han trabajado con ellos. Sekander Matin nos trató de poner en los zapatos de las personas con las que convive en los campos de refugiados de Alemania y Samuel Odawo nos acompañó por Skype para ayudarnos a entender mejor las problemáticas de los refugiados que además enfrentan alguna discapacidad.

El mapa de empatía para intentar ponernos en los zapatos de Riam

Utilizando herramientas como creación de personas, escenarios y mapas de empatía, pudimos descifrar lo que Riam — una mujer de 30 años, madre y esposa que tuvo que abandonar Siria por la guerra — observa, escucha, piensa, hace y siente en el campo de refugiados en el que vive desde hace ocho meses. Este ejercicio fue muy valioso para detectar sus necesidades, limitaciones y entender las motivaciones alrededor de las cuales podríamos diseñar una solución.

Al final, nuestra propuesta — una plataforma de aprendizaje e integración a través de un juego que construye aspiraciones y empodera a los niños en campos de refugiados — quedó en tercer lugar de las 10 que se presentaron, y estamos dando seguimiento con Ericsson y Global Ctizen para encontrar la mejor manera de llevar algunas de estas ideas a la acción.

El equipo #CropCart trabajó con el WFP e IBM y fue el proyecto ganador, conoce su propuesta.

El siguiente paso de este esfuerzo será el lanzamiento de un Global Solution Hub el 20 de junio, Día Mundial del Refugiado, pero antes puedes apoyar a la campaña aquí o utilizando el hashtag #RefugeesNOW.

24 horas para aprender

Sin duda #Hack4Humanity ha sido una de las experiencias que más aprendizajes me ha dejado en tan corto tiempo, les comparto tres reflexiones:

  1. Un hackathon no puede presentarse como la plataforma para resolver cualquier problema, especialmente si se trata de algo tan complejo como la crisis de refugiados. Sin embargo, puede resultar una alternativa valiosa para integrar perspectivas diferentes e identificar nuevas ideas o hallazgos para la resolución de estos problemas, siempre que haya un equipo que documente lo anterior, lo comparta con los actores clave que operan en el campo y se asegure de coordinar esfuerzos para integrarlo a las soluciones que están siendo implementadas.
  2. Entender el problema requiere de tiempo y mucha energía, pero al final esto hace la diferencia entre una solución relevante basada en necesidades reales y una basada en aquello que asumimos o creemos entender. Los mayores expertos de un problema son por lo general quienes lo padecen, así que es necesario integrarlos en el diseño de cualquier solución. ¿Quién mejor que ellos para saber si lo que proponemos es factible o deseable?
  3. Es hora de repensar los hackathones y otras plataformas como los laboratorios de innovación, evaluar cuál ha sido su impacto real y cómo asegurarnos de que aporten mayor valor para ayudar a resolver los grandes retos que enfrenta la humanidad. Un modelo interesante que conocí durante la Cumbre es The Port, que ha diseñado un proceso muy riguroso, desde la selección de participantes hasta la culminación del reto en un camino que toma más de seis semanas. Los dejo con este TEDtalk para que conozcan a su fundadora, los detalles del modelo y empecemos a pensar en nuevas posibilidades.

En Cirklo nos interesa explorar y desarrollar distintos modelos y plataformas de innovación abierta. Si tienes interés en el tema, conoces alguno o simplemente quieres compartir tu opinión, deja un comentario y empecemos una conversación.

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